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Jóvenes en el Cerro del Cubilete: ¡Esa sí fue una misión cumplida!

Grata sopresa

Este aprendiz de escribano acaba de ver diversos materiales que bellísimas lectoras y amables lectores le hicieron llegar a la mesa de tundimiento de teclado. La sorpresa no es menor.


Cerro del cubilete


¿Cuántos jóvenes había a los pies del Cubilete en la marcha nacional que cada año realizan? ¿Decenas? Quizá varios centenares de miles de voces y corazones jóvenes pidiendo, rezando, cantando, gritando y haciendo lío –en expresión del Papa Francisco– para darle la bienvenida al Papa, y rogar por la paz, la justicia, la familia, y todas aquellas cosas que tanto necesita este México de cada día.

Lo asombroso

Seguramente, varios miles de esos chavos serán voluntarios para acompañar al Pontífice –literalmente– a donde vaya y durante los días que estará con nosotros.

La parte que resulta sobresaliente, destacable, extraordinariamente genial es que –imaginen mis lectoras y lectores queridos– el operativo de seguridad y la logística de orden que se requiere para contener y darle dirección a los chavos que se dieron cita en la montaña de Cristo Rey.

En efecto, destacan un montón de cosas que es necesario compartir y analizar en este espacio que gentilmente se nos concede.

Una primera sorpresa: ninguno de los autobuses era robado o secuestrado; y ninguno de sus operadores había sido amenazado o privado de la libertad para que llevara a los jóvenes al santuario. Digno de admiración, ¿no? En particular, porque hoy –lo que se ve en las noticias– es que, en nombre de la “libertad de expresión” y “la libre manifestación de las ideas”, se vale de todo, inclusive vandalizar –valga el neologismo– cualquier cosa, lugar, paredes, cristales y lo que se les ponga enfrente a los protestantosos.

En la cobertura periodística, los camarógrafos no captaron ni una sola mentada de madre. Nadie pidió que se quemara en leña verde, a fuego lento, o cuando menos ahogar en “baño María” a algún personaje contemporáneo, y ¡vaya que sobrarían varias recomendaciones! Pero, no. ¡No hubo expresiones de esa naturaleza!

Los gritos –y vaya que los chavos traían pulmones de repuesto, después de caminar, cuesta arriba, un poco más de 14 kilómetros– hablaban de fe, de esperanza activa; eran rogatorios y agradecimientos; eran peticiones de paz, de armonía, de trabajo de todos para mejorar las cosas que se viven todos los días.

No se escuchó ningún “¡Muera fulano!” o “¡Córtenle la garganta a sutano!” Todo lo que se escuchaba eran “Vivas” al Papa, a la Virgen de Guadalupe; resonaron fuerte los vivas a México, y por supuesto, a Cristo Rey que era su anfitrión en la escalada.

Tampoco se tuvieron noticias de comercios, almacenes o tiendas de conveniencia asaltados. No se reportaron asaltos, robos de pantallas de 50 pulgadas, lavadoras, laptops, ipads o teléfonos celulares, como expresión de inconformidades o malestar social.

Catorce kilómetros de caminata, y no había pintas con leyendas guerrilleras, mensajes de amenaza o grafitti.

Más asombroso aún

No había granaderos resguardando las instalaciones, ni policías federales controlando los arcos detectores de armas u objetos punzocortantes. Tampoco aparecieron las tanquetas de la Marina o el Ejército Mexicano.

Durante todo el ascenso no se dejaron ver las paredes metálicas, las vallas de acero reforzado o los cañones de agua de los equipo antimotines. El orden y los espacios fueron resguardados con una soga que los propios jóvenes sostenían.

Al final, abrazos; intercambio de datos, selfies que dejaron ver ojos irritados, cansancio, huellas de sol en las mejillas, calzado empolvado y chamarras atadas a la cintura, vencidas por el calor de la mañana. Los chavos se prepararon para regresar a casa en cualquier parte de la República Mexicana. ¡Esa sí era una misión cumplida!

Pregunta

¿Por qué a muchos de los liderazgos de México  no acaba de entrarles en el cerebro que este tipo de expresiones de fe, de esperanza de los jóvenes, de unidad y fortaleza de espíritu, son valores sociales –no sólo religiosos o éticos– que es necesario fomentar?

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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