Últimas noticias:

El miedo a la política

Mi tía Jovita, mujer adelantada a su tiempo, maestra incansable, pintora, poeta, magistral en el piano, y un ser humano excepcional, tenía un defecto: nos decía de continuo que “a la política no se mete la gente decente”…y claro, como no se metía la gente decente, los que sí aprovecharon el tema fueron otros.


Panorama Electoral


EL TUFO DE INDECENCIA

Como muchas cosas en este mundo, las expresiones adquieren una connotación harto diferente a su real significado. De esta manera, si despidieron a alguien de su empleo, hay quien asegura que fue “porque le echaron política”, cuando se trata en realidad, de difamaciones, mentiras, trampas, calumnias o envidias.

Otra creencia –posicionada a pulso- es derivada del hecho de que, cuando alguien “se mete a la política”, de inmediato se vuelve millonario; cambia de casa, mejora el menaje familiar, compra uno o dos autos del modelo más reciente –aunque no falta quienes compran yates, edificios en Nueva York o residencias enormes sujetas a contratos poco claros o donaciones inexplicables- por lo que mis adorables lectoras y prudentes lectores, le han dado en llamar a esa circunstancia: “le hizo justicia la revolución”. Y como modelo, están las hijas del dictador Hugo Chávez, Baby Doc, Nicolás Maduro, Hosni Mubarak o Muamar Gadaffi, entre otros especímenes.

Y, desde luego, no falta quien “se meta en política” por el morboso y patológico sentir que genera el poder. 

Este aprendiz de escribano conoce a un sujeto que tiene su oficina en el noveno piso de un edificio de su propiedad y que, lo primero que hace cuando alguien lo visita es llevarlo al enorme ventanal para decir con soberbia a plenitud: “Mire usted cómo se ve la ciudad…. ¡a mis pies!”

Peculado, desvío de recursos públicos, opacidad en la administración, adquisiciones por encima de los precios del mercado, enriquecimiento inexplicable y relaciones rarísimas con los líderes del crimen organizado, son unas cuantas variables sobre mismo el mismo tema. La consecuencia es natural: niveles de abstencionismo crecientes, desencanto ciudadano, bajísima participación en las decisiones, grave ignorancia, desintegración social, nulo sentido de pertenencia y un paupérrimo orgullo nacional.

A PROPÓSITO

En México realizaremos elecciones dentro de unos cuántos días –el 7 de junio para mayor precisión- en medio de auténticas guerrillas de lodo, denuncias de corrupción de todos contra todos; de acusaciones de cualquier cosa. Y lo que no aparece, por lo menos con claridad y mediana precisión, son las propuestas. Salvo sus honrosas excepciones, hay candidatos que sus debates televisados, se transforman en auténticos “magos de los sueños”, capaces de derrotar al insomnio más persistente, logrando que el ciudadano “resucite” cuando el moderador agradece la sintonía.

LA PROPUESTA 

¿Qué actitud asumir frente a estos dislates? SS. Francisco acaba de enviar un mensaje certero sobre el tema, respondiendo las preguntas de su audiencia en el Aula Paulo VI, directo, sin ambages y sin teleprompter. La primera intervención fue letal: “el problema actual es que la política pone en el centro sólo el dinero”.

Más claro ni el agua.

Por eso, porque el dios dinero se ubica como meta irrenunciable, el servicio a los demás, la construcción del bien común, la solidaridad y la eficaz subsidiaridad, pasan a un plano secundario, si acaso llegan a considerarse. 

Visto así, no es de extrañar que haya “moches” a cambio de contratos; que se compren casas lujosísimas a contratistas favorecidos; o que se dé a conocer la propiedad de edificios, instalaciones, yates y aviones, que un funcionario jamás podría adquirir por muy alto que sea su emolumento. Por lo mismo, todo lo que no genera dividendos, se descarta en automático. Hay funcionarios que pasan décadas brincando de un cargo a otro.

EL DESCARTE

De aquí, dice el Pontífice, se descarta a los niños o se les mata; se descarta a los ancianos porque no producen dinero, solo consumen y ya no sirven, a excepción de cuando la pensión cuenta para el presupuesto familiar.

EL DESAFÍO PARA LOS LAICOS

Francisco destaca que los laicos católicos no pueden ver la realidad como simples espectadores. No pueden simplemente alejarse, porque su participación representa un compromiso. 

Los laicos con vocación cívico-política, dice el Papa, tienen que dar lo mejor de sí desde la trinchera personal. “…ve allí y paz política”.

Frente a los riesgos que tal decisión implica, el Papa Bergoglio puntualiza: “….haz política. Te hará sufrir, quizá pecar, pero el Señor está contigo. Pide perdón y a seguir adelante".

Cierto. Como se dice en mi pueblo: “No hay pa’ónde hacerse”. Ninguna de mis bellísima lectoras y gallardos lectores puede quedarse impasible, inmóvil o aislado. 

Es hora de hacer política…..Sin miedo.

@yoinfluyo


 

 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar