Últimas noticias:

Las vueltas en “U”

Se puede dar “vuelta en U” porque ése es el camino seguro, apropiado y válido; pero también es frecuente hacer ese movimiento para recuperar el verdadero camino, para indicar el reconocimiento explícito de uno o varios errores. Finalmente, es un “me equivoqué”.


El impacto de la sociedad


Algo así está sucediendo con ese México lindo y querido. Se vendieron las promesas y los compromisos de campaña del ahora presidente Peña como la gran panacea para resolver la totalidad de los problemas que padecemos, incluidos –desde luego– los provocados por las administraciones de Fox y de Calderón, que en opinión del actual partido del gobierno, habían resultado un total fiasco.

Así las cosas, las estrategias económicas que permitieron controlar y mantener a buen recaudo a la inflación y la deuda externa, juzgadas por los estrategas como torpezas neoliberales sujetas a cambios más “progresistas”, efectivamente, se cambiaron; y los resultados de hoy encienden los “focos rojos” ante el pago de los intereses de la deuda externa, los manejos económicos y las políticas que tienen al país varado, y una inflación que otea ya en el horizonte de la parte que queda del sexenio.

Se maldijo, una y mil veces, la estrategia contra el crimen organizado y el narcotráfico, pidiendo la piedra de los sacrificios por “los muertos de Calderón” y la ingente solicitud de “regresar al Ejército a los cuarteles, de donde nunca debió salir”; y el panorama de hoy es –por poner un solo botón de ejemplo– Michoacán, Tamaulipas, Guerrero y Oaxaca, ya tienen su propio ejército de planta, porque sus cuerpos de seguridad están gangrenados por la corrupción, de pies a cabeza. Léase, desde la “pareja real” de Iguala, hasta la otra familia multimillonaria de un ex gobernador, también ex perredista, pasando por la nueva familia del ex gobernador de Oaxaca, que, de acuerdo a un diario estadounidense, posee varias propiedades en aquel país, y a quienes les prestan aviones, como para viajar gratis y poner todos los bienes a nombre de las esposas, tal y como se estila actualmente. El caso es que “todo sigue igual”... o peor.

Los estrategas del marketing nos vendieron las reformas como la solución divina para crecer un poco más del triple de la realidad actual; tendríamos un aeropuerto como el de Dubai, un tren rápido como el de Tokio, aunque fuera con sonideros, un sistema educativo que envidiarían en Harvard y Yale y, por supuesto, todos tendrían trabajo y nadie pasaría hambre, porque desayunarían sabroso, calientito y barato, igual que en Les Moustaches.

El único “pero”, como dicen mis preciosérrimas lectoras y amables lectores, es que el Secretario de Educación dijo que su dependencia es como un elefante reumático –así se lo dijo al periodista Carlos Puig– y que, en consecuencia, los primeros resultados los veremos hasta dentro de unos “10 años”. Ya falta menos.

El petróleo va en picada y los aseguramientos iniciales aseguran solamente problemas en el corto plazo; los ajustes al presupuesto se llevarán entre las patas muchos proyectos, lo que garantiza un nuevo pleito con los chinos por el tren, y la paralización de un montón de obras que, como eran de “relumbrón”, no hubo más remedio que cancelar.

Y a lo anterior, habrá que agregar los recortes que se realizarán en PEMEX –que no en el sindicato de Romero Deschamps– y el enorme desempleo que se gesta. El caso alarmante es la ciudad capital, que de acuerdo con el diario El Universal, ocupa ya el tercer lugar en “parados”, como decimos en Andalucía.

Y todo indica que los mensajes y la estrategia de comunicación empleada por el equipo presidencial evidencia que no llegan a la población, por la elementalísima razón de que el clima generalizado de desconfianza impide que aumente la credibilidad de los gobernantes mexicanos, y esto también está impactando a los inversionistas extranjeros que se maravillaron con las ofertas del “Buen Fin” cacareadas con las reformas.

El tema es complicado, porque todo apunta a que la estrategia eficaz es: lanzar una iniciativa con cierto grado de originalidad –al menos lingüísticamente– para después recular, reconocer que no eran los resultados esperados y sacar otro decálogo.

¿Se cumplirá la promesa presidencial de no incrementar impuestos? ¿Habrá algunos cambios –ya urgentes– en el gabinete del Presidente? O, ¿se seguirán empleando artistas, deportistas y páginas pagadas para propiciar un government make over?

… Ésa tendrá que responderla el oráculo de Delfos.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar