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Yo Influyo: Cuando un noble anhelo se convierte en realidad

Me parece casi increíble la narración de Fernando Sánchez Argomedo y Rosa Martha Abascal, cofundadores del portal yoinfluyo.com, sobre cómo se inició este medio de comunicación que, en un principio, no contaba con recursos económicos ni con suficiente personal y menos con un local propio. Toda la planeación y los proyectos a futuro, se reducían a eso: sueños, ilusiones, esperanzas en poder 'influir' en la opinión pública nacional e internacional, a través de Internet y, posteriormente, en las redes sociales.


Aniversario Yo Influyo


Me tocó conocer sus pequeñas oficinas, por supuesto rentadas, en el segundo piso de una modesta y vieja casa de la colonia del Valle, cerca del “World Trade Center”. Me acuerdo que en una reducida habitación se tenía el equipo editorial y en otra contigua estaban los 'genios en tecnología' elaborando el portal.

Recuerdo un pequeño detalle: debido a que aquella casita no estaba bien orientada hacia el sol y no contaba con amplios ventanales, en el tiempo de invierno, todas las personas que escribían en sus respectivos escritorios, con sus computadoras, se colocaban gruesas mantas sobre sus rodillas, porque pasaban un intenso frío. Algunas, dejando de lado inhibiciones, se traían también abrigos, guantes y gorros de lana. Me hacía recordar lo que al respecto escribía el inolvidable literato español, Don Francisco de Quevedo, en su célebre poema jocoso: “¡Ande yo caliente, ríase la gente!”. Pues así estaban aquellas jóvenes periodistas, que más parecía que laboraban en un iglú de Alaska, que en una sala de redacción, pero muy convencidas de que estaban haciendo un esfuerzo intelectual que valía la pena.

Otro “show” era la grabación de las videocolumnas. Paola Villela –con su temple decidido y entusiasta– había conseguido una económica cámara para filmar, que estaba en oferta en un conocido centro comercial, y a base de insistir e insistir, sin desanimarse, convenció a Fernando Sánchez y a Rosa Martha Abascal que había que lanzarse en la aventura de incluir videos y así el portal sería más visto, como efectivamente ocurrió.

Y digo que era todo un “show” realizar las videograbaciones por múltiples motivos: no había propiamente un escenario dónde filmar, sino que, ingeniosamente, Paola aprovechaba el ángulo más afortunado de una pared en una pequeña sala amueblada; el pequeño micrófono, con facilidad, se desprendía de la corbata del orador en turno y rodaba por el suelo, o se extraviaba y alguien lo pisaba; o de pronto, se iba el sonido por falta de pilas y había que volver a comenzar. Por supuesto, el paso de los innumerables aviones suspendía sobre la marcha la filmación.

Por otra parte, las comunicadoras y expertos en cibernética, que se encontraban concentrados en sus quehaceres cotidianos, tenían que hablar a modo de leves susurros, y cuando Paola gritaba: “¡Pausa!”, entonces todo el personal salía disparado a servirse más café, un poco más de refresco, unas galletas, una torta, o lo que fuera, porque al combinar los estudios universitarios con el trabajo, frecuentemente no les daba tiempo de desayunar; otros aprovechaban para realizar una llamada telefónica urgente...

Además, se tenía a un vendedor “estrella” de publicidad y hacía su oficio con gran capacidad de persuasión, pero imperceptiblemente –durante las grabaciones– subía y subía su voz, como si hablara ante un auditorio y, entonces, Paola gritaba: “¡Corte!”, y corría a avisarle al interesado que bajara los decibeles de su estentórea voz; y, una vez más, se reiniciaba la videograbación...

Como dice la conocida frase: “Recordar es vivir”. Y quienes vivimos esa inolvidable experiencia, la recordamos con una sonrisa y un cierto dejo de nostalgia, porque así fueron los inicios...

Ahora el portal yoinfluyo.com cuenta con modernas instalaciones, en un inmueble ubicado en una accesible zona de la ciudad, con mesas amplias de trabajo, mobiliario actualizado a nuestra época y un adecuado salón, puesto con buen gusto, para hacer las videograbaciones, sin las “clásicas” interrupciones de antaño.

Da mucho gusto que desde este portal, a lo largo de los años, a todo su personal se les ha brindado formación en el humanismo integral y en los valores trascendentes, y han surgido excelentes comunicadores, bien preparados para trabajar como directores de periódicos, de agencias de publicidad y cadenas de radio; otros se dedican a la docencia, o bien, son reconocidos comentaristas deportivos o críticos de cine, expertos en espectáculos, cultura y un largo etcétera.

Pero, además, con el principio empresarial de que hay que estar continuamente renovándose y actualizándose, en fecha reciente, este portal ha tomado un giro hacia el pensamiento profundo, a plantear soluciones de fondo, con la opinión de reconocidos expertos, sobre los principales problemas sociales, económicos, políticos, etc. de nuestro país, o que se encuentran a debate en el mundo entero. También, los temas culturales, bioéticos, históricos y antropológicos son abordados con mayor rigor humanístico y científico. Todo ello gracias a que se ha incorporado un selecto grupo de nuevas y prestigiosas plumas que, en definitiva, han venido a enriquecer los contenidos del portal. De manera que ahora YO INFLUYO constituye un marco de referencia por sus valiosos análisis que, sin duda, ejercen una mayor influencia en la opinión pública.

¡12 años han ayudado a madurar y a consolidar a este medio de comunicación, y esperemos que continúe con esta brillante trayectoria!

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com


 

 

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