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¡12 horas cruzando la frontera Ecuador-Colombia!

No existe mejor manera de comenzar el año que viajando, pero no existe algo peor que por mala ejecución de un ente del Ministerio de Relaciones del Ecuador y de Colombia, Migración Ecuador y Migración Colombia, miles de turistas duremos 12 horas esperando por dos sellos de tres minutos.


Frontera con Ecuador 


El pasado ocho de enero planeaba cruzar la frontera colombo ecuatoriana, Rumichaca, ubicada en Ipiales, Colombia, junto a mi novio. A las 10 en punto hicimos la primera fila en Migración Colombia, al llegar nos dimos cuenta que habían tres filas, ninguna con algún  tipo de señalización o persona encargada que guiara a que fila deberíamos remitirnos. Por lo tanto hicimos juntos la misma durante cuarenta minutos, cuando un venezolano nos indicó que mi novio al ser de otra nacionalidad, debería hacer una fila distinta.

Las tres filas estaban separadas por una vaya de metal, en la de extranjeros el 80% eran venezolanos con maletas muy grandes, yo hablé con varios de ellos que me compartieron su dolor por dejar su país para buscar una mejor alternativa de vida, también, en esa fila, conocí a unos suecos, canadienses e italianos que al pasar las horas quedaban aterrados por la falta de agilidad de la oficina de migración, yo solamente respondía que también me aterraba ya que en el 2014 hice el mismo trámite en ambas migraciones y no me demoré más de 30 minutos. Las otras dos filas eran de colombianos y  otra “preferencial”, que era para adulto mayor, enfermos y niños.

Al pasar el tiempo nos dimos cuenta que había mucha gente que fingía estar embarazada, enferma y que hasta se ponían años de más para entrar a la fila preferencial. La falta de agilidad y amabilidad de los guardias que no se tomaban segundos para ver si era cierto las condiciones que decían tener dichas personas era increíble, solo decían, siga, siga.

Nos demoramos tres horas llegando a la entrada de la oficina y los guardias, cero amables, nos trataban como presos, me sentía como en la película Paraiso Travel, como dos ilegales cruzando fronteras por amor. Al momento de llegar con el encargado de migración no nos demoramos más de un minuto, ni siquiera nos preguntó en dónde nos íbamos a quedar ni por cuánto tiempo. Con el sello de migración pensamos que cantábamos victoria y nos imaginábamos pasando la noche en el mar, como estaba previsto.

Cruzando el puente en el que salimos oficialmente de Colombia, nos dimos cuenta que la fila de Ecuador estaba pero, sí, era posible que estuviera peor, ya eran las dos de la tarde y empezamos a hacer la fila. Dos, tres, cuatro, cinco de la tarde y la fila (única fila) aún no se movía más de tres centímetros por hora, desesperados por la situación un grupo de venezolanos fueron a indagar que sucedía. Resulta, que mucha gente se estaba colando y pagando para estar en puestos de adelante, además de eso, la policía ecuatoriana, mucho más grosera y menos amable que la colombiana, gritaban pero no resolvían nada. ¡Cómo es posible que un turista sea el que tenga que poner el orden!

Cinco, seis, siete, ocho de la noche, y por ahora no habían esperanzas de entrar a la oficina a hacer el trámite, muchas de las personas con las que estábamos desistieron por el frío y la falta de eficiencia y una dijo “así ni vuelvo a intentar”. El venezolano, se encargó de enumerarnos y de no dejar que nadie se colara y a las nueve de la noche por fin, después de 11 horas entramos en la oficina, una hora de fila, 30 segundos de sello y salimos a las 10:23 de migración Ecuador.

Es muy triste que las autoridades tanto colombiana como ecuatoriana no entiendan que ellos son la primera imagen que uno como turista se lleva del país, sus malos tratos y actitudes hacen que la primera experiencia en ambos territorios no sea muy gratificante.

Entiendo que era día feriado después de carnavales, pero indagando, me dijeron que los demás días no se diferenciaba el trámite por dos horas. Es un hecho que la frontera con el Ecuador se está volviendo cada vez más transitada, por esta razón deberían pensar en algún tipo de solución para que el ingreso a los dos países no se convierta en un dolor cabeza.

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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