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Faltan cinco pa´las doce, el año ya va a terminar

Era normal que todos los años faltando cinco minutos para las 12 de la noche del 31 de diciembre, a Valentina le entrara una ola de nostalgia en su corazón. Esos cinco minutos eran un eterno recordar de las cosas negativas de su año. Cuando faltaban los 10 segundos, rompía en un llanto lleno de desesperanza y dolor.


Feliz 2016


No había sido un año bueno para ella; su abuela, el ser humano que más amaba, había fallecido; su papá se había quedado sin trabajo, había perdido a sus amigos. En fin, para Valentina el 2015 había sido un año de desgracias y dolor, ¿qué esperanza iba a tener de un 2016? La respuesta era fácil: ninguna.

Mirando en retrospectiva, sus años anteriores habían sido una crisis constante. Según ella, se encontraba en un agujero negro en el cual la luz ya se había convertido en un sueño inalcanzable.

La mañana del 31 estuvo en oración y en ella descubrió que la clave para cambiar el resultado era cambiar el procedimiento, quitarse de los ojos la venda de la negatividad y empezar a ver a través de la esperanza.

Entendió que todas las pruebas por las que pasó durante el año la hicieron más fuerte; el sufrimiento purifica y enaltece el alma. Su abuela decía que las mejores espadas eran aquellas que habían estado en más batallas. Parecía que hasta ahora Valentina había entendido el significado de este frase; tal vez algún día iba poder ayudar a alguien que estuviese atravesando por todo lo que ella pasó. Primera meta: ser una mejor espada para el 2016.

Todo lo que pensó que nunca iba a acabar eran ahora parte del baúl de sus recuerdos; lo que veía imposible de terminar, hacía ya parte de su pasado. Nada es eterno, todo pasa, todo acaba; ésa iba a ser su segunda meta: entender que no hay mal que dure 100 años y que no entender el por qué le sucedía no la tenía que preocupar, sino más bien tenía que empezarse a preguntar el para qué.

Algo que entendió es que una de las cosas que había sido de sus mayores enemigos durante todos estos años había sido el rencor. Se dio cuenta que el rencor se había convertido en su mayor compañía, su peor veneno. Pero ¿cómo hacer para perdonar? Como dice el dicho, donde hay rencor es porque alguna vez hubo amor; no existe el odio sin el amor. Tercera meta: volver al amor y soltar todo lo que la tenía atada; al fin y al cabo, hay que amar cuando menos lo merecen, porque es cuando más lo necesitan.

Aferrarse a sus sueños, sus metas, van a ser el motor del año; con eso, cuando se esté quedando sin combustible, no va a mirar atrás, sino hacía adelante, manteniendo la mirada en el cielo, pero con los pies en la tierra.

Era consciente que probablemente el 2016 iba a tener también problemas y tristezas, pero lo que lo iba a hacer un año diferente era la manera en la que iba a afrontar los problemas. No con la cabeza agachada, sino en alto, lista para ser la espada que todo lo puede y todo lo soporta. A las 12 de la noche va a recibir el año con agradecimiento por lo que sucedió y con alegría porque tendrá 365 oportunidades de hacer las cosas diferentes.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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