Economía de México se ha desarrollado en “cámara lenta”: BM

La pandemia ha exacerbado los persistentes desafíos estructurales del crecimiento de la productividad en México, la cual en los últimos 30 años ha tenido una economía en “cámara lenta”, según un estudio del Banco Mundial.



Durante tres décadas, México ha sido una economía en cámara lenta pues a pesar de las reformas hechas entre 1990 y 2019 el crecimiento del país promedió sólo el 2.2 por ciento anual y el Producto Interno Bruto (PIB) per cápita en relación con Estados Unidos disminuyó de cerca del 30 por ciento a menos del 20 por ciento, situación que además se ha visto agravada por la pandemia de COVID-19, revela el estudio “Crecimiento de la productividad en México” elaborado por el Banco Mundial.

Abunda que el PIB por trabajador (en dólares constantes calculados en paridad de poder adquisitivo) aumentó a una tasa anual de 0.1 por ciento entre 1991 y 2020. Esta cifra está muy por debajo del crecimiento observado en otras economías que partieron de niveles de ingreso ampliamente comparables, como la República de Corea (3.3 por ciento) y la República Checa (2.0 por ciento), o incluso los promedios de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) y de América Latina, del 1.1 y 0.8 por ciento, respectivamente.

El informe señala que el gobierno ha establecido medidas para fortalecer la productividad, concretamente menciona que en el presupuesto de 2022 busca revitalizar la inversión pública a través de grandes proyectos de infraestructura, pero advierte que para tener un impacto significativo y sostenido, estas medidas deben complementarse con otras reformas estructurales.

El análisis del Banco Mundial evidenció que en el país existe una brecha de productividad geográfica y persisten grandes diferencias entre municipios dentro de las regiones, ya que existen municipios de rápido crecimiento que han alcanzado la frontera de la productividad mexicana, incluso en el sur del país, mientras que otros no han crecido en absoluto.

Asimismo, destaca que también entre las empresas existen marcadas diferencias, toda vez que por un lado existen las empresas modernas que tienen acceso al financiamiento y una gestión sólida que están integradas en las cadenas globales de valor, y aquellas más tradicionales, caracterizadas por un acceso limitado al financiamiento y capacidades débiles, sin posibilidad de beneficiarse de la integración regional y mundial de México.

Otro de los hallazgos del estudio muestra que la productividad agregada de México se ve debilitada por factores estructurales a nivel de industria y de empresa, como son el acceso al financiamiento, la falta de incentivos para invertir en tecnología, capacidades de gestión y entorno empresarial, lo que impiden el acceso de las empresas productivas a los recursos.

Entre las observaciones del análisis, se destaca que la pandemia ha exacerbado los persistentes desafíos estructurales al crecimiento de la productividad, la profunda recesión ha creado oscuros nubarrones en el horizonte, alterando la oferta y la demanda, impidiendo el acceso al financiamiento, frenando el apetito por la inversión e innovación y amenazando con dañar a largo plazo el capital humano.

La elevada proporción de empresas informales y de baja productividad en México ha hecho que el país sea más vulnerable a estos efectos, agravando los retos estructurales de larga data, como la desaparición del dividendo demográfico a medida que la población mexicana envejece, resalta.

El informe del Banco Mundial asegura que “más allá de la inversión en capital y mano de obra, la aceleración del crecimiento requerirá liberar el indudable –pero hasta ahora desaprovechado– potencial de productividad de México”.

 
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