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No más Starbucks

Me gusta mucho el café. En un día normal de trabajo puedo saborear hasta 4 tazas, y el café de Starbucks siempre me ha parecido excelente, además, para mí fue un buen lugar para trabajar o reunirme con alguien. Sin embargo, el domingo tomé la decisión de no volver a ir a un Starbucks ni a beber su café.


Caso Planned Parenthood


Honestamente me costó, pero tomé la decisión después de saber que Starbucks está subsidiando una empresa trasnacional llamada Planned Parenthood -dedicada a la práctica del aborto-, cuyos directivos afirmaron hace días que el proceso de destrozar el cuerpo de los pequeños en el vientre de su madre para después extraerlo se realiza “con cuidado”, porque los órganos se venden luego al mejor postor.

No soy el primero que toma esta determinación, ni seguramente seré el último. Tampoco soy amigo de este tipo de medidas, es más, es la primera vez que lo hago.

La decisión fue tajante -entre otras cosas- porque el fin de semana escuché el testimonio de una chica llamada Patricia Sandoval, que después de haberse practicado tres abortos trabajó en Planned Parenthood, de donde salió asqueada de los horrores y errores de los que fue testigo (ella está en www.patriciasandoval.com).

Al hablar de Planned Parenthood, estamos refiriéndonos a la principal proveedora de servicios para abortar en Estados Unidos, país en el que se practican más de 1 millón de abortos por año con ganancias anuales de 1000 millones de dólares.

Mi distancia de Starbucks me ayuda a no perder capacidad de reacción. Estamos en un mundo en el que se practican más de 40 millones de abortos al año… Esto en algún momento debe parar, es intolerable.

Tan difícil explicarle a un niño hoy la esclavitud o la marginación de la mujer de años atrás como la práctica del aborto de nuestros días. Son baches graves, atroces, en los que ha caído la humanidad, de los que sin embargo, para consuelo, ha mostrado siempre capacidad de superar.

Hace días, el Senador por Oklahoma, James Lankford, después de una extensa sesión en el Senado en la que se discutió por horas sobre los subsidios para defender la vida de las orcas y los caballos. Desde la tribuna dijo que efectivamente, los animales tienen todo el derecho a vivir, pero invitó a los parlamentarios a frenar la abominable práctica del aborto recordando que si en la Declaración de Independencia se afirma que cada persona recibe la vida y la libertad de Dios, se debe ser congruente.

Finalmente, el aborto es una práctica discriminatoria y racista ¿Bajo qué principios o con qué argumentos se puede decir “no nace”?

La fundadora de Planned Parenthood, Margaret Sanger alguna vez llamó a los negros “Weeds Humanos”, pues es bueno que usted sepa y los sepa Starbucks, que en Estados Unidos la mayoría de los abortos que se realizan son de los negros y las minorías. Si Starbucks realmente se preocupa por la discriminación racial, debe retirar sus donaciones de los racistas de Planificación de la Familia.

Finalmente Starbucks no es la única empresa que otorga fondos a Planned Parenthood, lo hacen igualmente Unilever, que fabrica Dove; jugos Ades, y la mayonesa Hellmann’s, AT & T y otras muchas firmas, pero sobre ello hablaré con mi esposa que es quien maneja el área de compras de mi casa.

Entre tanto, espero que Starbucks y sus empleados retiren esas aportaciones para volver… Y mientras esto sucede Cielito Querido y Sanborns serán la solución.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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