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¡No se hagan bolas con el Sínodo!

Tenía años sin ver a un amigo, y en la plática me entero que hace mucho se divorció de su primera esposa con quien procreó dos hijos, y ahora vive con su nueva esposa, quien ya tenía un hijo y con quien además procreó otro bebé. Me dijo que es consciente de la afectación a los hijos por la separación; al mismo tiempo saludé a su hermano, que también ya tiene una segunda relación después de su divorcio, y con nuevos bebés también. Eso me recordó la situación de otro entrañable amigo que ya va en su tercera pareja después de terminar separado de sus dos primeras, la primera casado por la Iglesia, y la segunda sólo por el civil después del divorcio, desconozco el estatus de su tercera relación.


El tercer sínodo de la familia


De que hay crisis en la familia, ni duda cabe; y sin embargo, sigue siendo la mejor institución, y la que más credibilidad tiene en México.

Gran parte de las deficiencias de cobertura social por parte del gobierno, se cubren a través de la familia ampliada, sean padres, abuelos o tíos y tías que dan soporte en momentos de necesidad, ya sea de salud, apuros económicos, educación y trabajos informales. Es curioso cómo algunos políticos creen que el gobierno es el que ayuda a las familias.

La crisis de la familia se da en todo el mundo y por eso la Iglesia está realizando un Sínodo en dos partes: uno extraordinario que se realizó estas dos semanas en El Vaticano, con énfasis en los temas de la pastoral familiar; y otro ordinario el próximo año sobre los temas doctrinales. Ya de por sí este método de discusión separada con dos énfasis, es novedoso en el trabajo sinodal de la Iglesia Católica. Hay varios temas a discutir: la formación de los hijos, los divorciados vueltos a casar, los homosexuales, las uniones de hecho sin matrimonio civil o religiosos de por medio, etc.

Esta semana se discute en la Cámara de Diputados de México una iniciativa del presidente que fue ya modificada y aprobada en el Senado, pero que contiene graves amenazas contra la formación y protección de los niños. Paradójicamente, es una ley que originalmente fue diseñada para protegerlos y, sin embargo, ahora se atenta contra la patria potestad y se “inventan” nuevos “derechos” de los niños sin especificar la responsabilidad ni de ellos, ni de los órganos del Estado, que en teoría sustituirían a los padres en temas tan delicados como la educación sexual.

Algunos legisladores justifican poner en manos del Estado la educación de los hijos en lugar de los padres, por el “fracaso” de los padres de familia; y sin embargo, los escándalos y violencia escenificados por los maestros en el país, no permiten ver cómo será mejor la “educación” del Estado para proteger a los niños.

El Sínodo aborda entre otros temas, la problemática de la transmisión de la fe y los valores en la familia, considerando los distintos contextos que se viven hoy.

Las cifras de uniones de hecho en México crecen y esto plantea nuevos retos para el futuro de la familia y, por ende, de la sociedad en el país, no sólo de índole pastoral, sino educativa, económica y social. Según la encuesta “Creer en México”, del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), un 19% de los adultos encuestados vive en unión libre, y del 51 % que se declaran casados, el 35 % sólo se casó por lo civil.

¿Cómo afrontar pastoralmente esta realidad de falta de compromiso de los padres en la educación de los hijos? ¿O cómo atender a las personas que cada vez con mayor frecuencia optan por NO casarse, o hacerlo sólo por el Registro Civil?

Estas y otras preguntas con énfasis en la pastoral se abordan este año en el Sínodo extraordinario. No se trata, como muchos medios han dicho, de cambiar la doctrina sobre el matrimonio y la familia en la Iglesia: primero, porque lo pastoral y no lo doctrinal es el énfasis del Sínodo extraordinario, y después, porque no se puede cambiar o “ajustar” la verdad, lo que sí se puede es buscar maneras novedosas de atender los problemas y contextos de la época.

Estas dos semanas de discusión deben dar luz sobre las mejores maneras de responder como cristianos a la nueva realidad que se vive en el mundo, para llevar el mensaje de misericordia a toda persona y ayudar de esa manera a fortalecer los vínculos matrimoniales y la familia, lo que redundaría en beneficio de toda la sociedad.

Así que no nos hagamos bolas, a quienes no estamos participando en las discusiones, nos toca participar a través de la oración que nos pide el Papa Francisco, a través del #PrayWithUs y #PrayForSynod y además trabajar para fortalecer nuestras propias familias y acercarnos a quienes tienen algún tipo de realidad difícil en su familia.

Tomado del portal: www.encuentra.com

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