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Guten Tag Ramón

El joven aprovechó un descuido de la patrulla fronteriza para cruzar a territorio norteamericano, caminó al sitio que le indicaron y se introdujo en el asiento trasero del vehículo que se encontraba abierto, tal como le habían dicho, luego llegó una persona que lo condujo hasta el aeropuerto, bajaron y fueron directamente al mostrador de boletos, se compró un boleto a su nombre y se entretuvieron disimuladamente en las tiendas de curiosidades, hasta que fue hora de abordar hacia su nuevo trabajo y nueva vida. Así fue, con algunas variaciones, la manera como muchos de mis familiares iniciaron su aventura de migrantes en Estados Unidos.


Pon una cultura del encuentro


Mi familia migrante por el lado paterno, son todos oriundos de una región en Durango que tiene el mismo color, la misma gente, la aridez y el tipo de construcción, la misma vegetación, la pobreza y problemática que la descrita en el pueblo de Ramón, un joven migrante mexicano que después de sobrevivir al último intento de cruzar al país del norte, donde fue rescatado, detenido y deportado por los oficiales de migración, llega a enfrentarse a la necesidad, a la tragedia y a la falta de oportunidades para su familia.

Por azares de la globalización que ha generado entre otras cosas, una multiplicidad de nuevas rutas de migración, un amigo del duranguense le sugiere que se vaya a buscar a una tía que se fue a vivir a Alemania, un país que no tiene “migra” (policías fronterizos estadounidenses), y que le puede brindar una alternativa de trabajo distinta a la única que queda ya en el pueblo: el narcotráfico.

La película es costumbrista por el detalle y crudeza, y al mismo tiempo el cariño y delicadeza con que se retrata la realidad de miles de comunidades rurales del norte de México, donde el narcotráfico y sus ramificaciones de extorsión, de trata de migrantes, y de robo de tierras agrícolas se han convertido en la alternativa del diablo, ya que las condiciones de aridez e impunidad del entorno, crean un círculo vicioso de pobreza, enfermedad y postración en sus habitantes.

La otra parte de la historia es igualmente una descripción detallada de la realidad de una pequeña comunidad de pensionados y ancianos alemanes. Es en este entorno donde el joven mexicano se convierte en un catalizador de una trama que nos permite reflexionar sobre temas muy humanos y cotidianos: el amor, el servicio, la infidelidad, la mendicidad, la dignidad del trabajo, la soledad y el aislamiento, y finalmente de una manera preciosa, la alegría de vivir.

El haber experimentado la migración, y tener tantos familiares y amigos migrantes, me hizo valorar y disfrutar de manera especial Guten Tag Ramón; pero también la posibilidad de reflexionar sobre la viabilidad de valores cristianos que se viven aun sin practicar necesariamente una religión: la dignidad del trabajo, ayudar a la familia y a quien lo necesita, luchar por ganarse el sustento diario, y la indomable voluntad alimentada por la esperanza de buscar un mejor futuro.

Si tienen oportunidad, vean esta película mexicana y alemana que nos muestra que la realidad de violencia, pobreza e impunidad de nuestro país puede ser superada en la vivencia de valores; y por otra parte nos permite reflexionar sobre los miles de migrantes que sufren todo tipo de vejaciones, abusos, extorsión y muerte en el mundo, y todo por buscar una mejor manera de vivir, y a quienes el Papa Francisco constantemente nos invita a ayudar y a acompañar no sólo con la oración, sino también trabajando para mejorar sus condiciones políticas, económicas y de justicia.

Tomado del Portal:

www.encuentra.com

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