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Por pequeño que sea el sacrificio

Hace algunos años a una querida amiga le diagnosticaron cáncer de seno y empezaron los dolorosos tratamientos y con ello la caída del cabello, el médico le dijo que si quería podía cortarlo y así se notaría menos; entonces, ella le pidió a Dios que por cada cabello que ella perdiera le encargaba que cuidara de un niño desamparado. Se cayeron todos…


El verdadero sentido de la navidad


Por esas fechas, una señora visitó a la enferma para pedirle ayuda para obras de caridad, pero le dijo que no tenía cómo apoyar por el costo del tratamiento. Pasó el tiempo y la quimioterapia y radiaciones seguían. En otra ocasión su conocida la visitó nuevamente y le empezó a platicar cómo un sacerdote que tenía albergues para niños había recibido muchos ese año, al ver las lágrimas inundar su rostro, se detuvo y se disculpó por estarla perturbando.

Frágil y lastimada por la enfermedad, lloraba porque se daba cuenta que Dios había cambiado sus cabellos por niños; entonces le explicó a quien la visitaba la razón de su llanto, y ella conmovida le pidió permiso para platicarle al sacerdote bienhechor; accedió con la condición de mantener el anonimato.

Cuando estaba por terminar su tratamiento, mi amiga fue con su esposo e hijos a visitar al sacerdote encargado de los albergues que estaban en otra ciudad; ese hombre de Dios -a quien también tengo la gracia de conocer- se dio cuenta que ella era la mujer de la historia que le habían contado, le preguntó y ella asintió.

En la familia hay una tradición que data de varias generaciones: al hacer una obra de caridad se pone un trozo de tela en el pesebre donde será colocado el Niño en Nochebuena. Como decía una abuelita: “por pequeños que sean los sacrificios, son pañalitos para el Niño Dios”.

Aquella mujer, con su gesto de poner en las manos de Dios su enfermedad y sufrimiento, no sólo consiguió pañalitos, ¡sino cobijitas para su amado Jesús!

Quizá no todos tengamos ni la fortaleza ni la fe para hacer ese tipo de ofrecimientos, pero sí podemos hacer obras que hagan más cálida la llegada del Dios Niño esta Navidad al pesebre, alegría del corazón, las buenas obras, además de ayudar concretamente a alguien, también hacen más acogedor nuestro corazón.

¡Preparemos la llegada del Niño Jesús!

Tomado del portal www.encuentra.com

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