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Proyecto de ley de menores: Aún es tiempo de rectificar

Así como en México, en nuestro vecino del norte y en todo el mundo existen familias. En los congresos mundiales de familia que se efectúan anualmente en diversas partes de este planeta, se ha afirmado reiteradamente que “la familia natural es la base de la sociedad”, esto es, de todas las sociedades, independientemente de qué país o cultura se trate.


La educación sexual


A pesar de esto, hay tendencias internacionales que intentan modificar a la institución familiar con base en ideologías extrañas provenientes de personas u organizaciones ajenas a las culturas y en donde más inciden, por desgracia, es sobre los países subdesarrollados.

La propuesta de modificación acerca de la Ley General sobre los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes que está hoy en debate en la Cámara de Diputados, incluye frases aún no definidas ni en México, ni en instancias internacionales como las Naciones Unidas, que dañan directamente tanto al sano desenvolvimiento de la niñez como a la familia mexicana, entre éstas, los “derechos sexuales”, los “derechos sexuales y reproductivos”, la “salud sexual y/o reproductiva”, la “educación sexual integral” (conocida en conferencias y reuniones de la ONU como “comprehensive sexuality education”), y otras. Esta engañosa frase es mencionada como pretexto para detener el embarazo de adolescentes, sin especificar ni aclarar su contenido.

Lo que es conocido por organizaciones pro-familia es que los programas que emanan de estas expresiones contienen realmente promoción del aborto, derechos especiales homosexuales, educación tanto para para el cambio de ‘género’, como para el cambio de normas sociales. (Leer: http://yoinfluyo.com/mundo/109-vida-y-familia/9737-derechos-sexuales-vs-salud-sexual)

Origen del movimiento de “educación sexual”

En sus inicios ¿quién inició la idea de que es necesario enseñar a los niños del mundo acerca de actos sexuales de alto riesgo que sus padres no habían conocido? Fueron dos organizaciones: Planned Parenthood y el Consejo de Información sobre Sexualidad y Educación de Estados Unidos (SIECUS por sus siglas en inglés).

El movimiento sobre ‘educación sexual’ comenzó en los años sesenta (siglo XX) utilizando como base el modelo americano de Alfred Kinsey sobre la moderna sexualidad. Es bien conocido el hecho de que el modelo usado por Kinsey para su reforma social fue fraudulento. Él era un individuo perturbado (como lo comprueba la investigadora Dra. Judith Reisman –www.drjudithreisman.org). Kinsey estaba convencido de que la moralidad tradicional es irrelevante y destructiva; creía que los pedófilos eran individuos incomprendidos y que castigarlos era injusto. La Dra.  Reisman expuso que la investigación de Kinsey descansó en el estudio de pervertidos sexuales, quienes abusaron y torturaron a infantes para inducirles al orgasmo, tomando el ritmo de estos hechos como parte de su falsa “investigación” sexual. Esta perversa investigación fue la base de la revolución sobre educación sexual que comenzó en EU y se extendió por todo el mundo.

En las Naciones Unidas se impulsa la educación sexual integral en documentos internacionales; sin embargo, es extremadamente controvertida, ya que más y más Estados miembro se han dado cuenta de lo que ésta involucra, y no pueden creer que nadie desee que en escuelas o en familia se enseñe esto a sus hijos.

Ojo con los términos, pero más con el fondo y la intencionalidad

La táctica es intentar por todos los medios de que sea aprobada en leyes internas de los países, y cuando hay alguna oposición, acuerdan incluir alguna frase que permita la participación de los padres y aducen que esto resuelve el problema. Sin embargo, agregar algo sobre el rol de los padres de familia no modifica legalmente nada y lo saben por dos razones: La primera es que nunca permiten que el lenguaje reconozca el “derecho” de padre y madre a guiar la educación sexual de sus hijos; y la segunda, sólo permitirán aceptar que éstos tienen un cierto rol a desempeñar o pueden decir que deberían involucrarse, o alguna otra frase débil en que se mencione a los padres, pero la idea central será la misma.

Aunque en dado caso se aceptara el reconocimiento de los “derechos” de los padres (padre y madre) a guiar la educación de los hijos, esto no detendrá a los impulsores de la “educación sexual integral” cuando ya esté incluida en la ley, a enseñar estos censurables programas a los niños, afirmando que tienen derecho también a través de la Convención sobre Derechos del Niño de Naciones Unidas a la privacidad, confidencialidad, y aun dicen que al ‘derecho’ de educar a los niños, lo cual sobrepasa por encima de los derechos de los padres de familia. En otras palabras, de todos modos, ignoran a los padres. Si estas frases son incluidas en alguna ley, será obligatoria en las escuelas.

En resumen, cualquier mención en la ley a la “educación sexual integral” o “educación de la sexualidad” o “educación sexual”, o cualquiera de las frases mencionadas arriba, éstas serán peligrosas para la niñez, la familia, los valores familiares y la cultura.

* Presidenta de Family Watch International

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