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Escabroso asunto para niñas, niños y adolescentes

Es penoso y quizá reiterativo el que, tanto en la Cámara de Diputados como entre las organizaciones de la sociedad civil, se enfrenten ante los términos “derechos sexuales” y/o “derechos sexuales y reproductivos” que se intentan incluir en la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, previa propuesta del Presidente de la República, y modificaciones elaboradas por la Cámara de Senadores.


Por la defensa de la niñez mexicana


Es verdad que la demanda es que los legisladores del Congreso de la Unión “tengan el valor civil de explicar y definir ante la opinión pública y la sociedad en general qué son y qué acciones conllevan los mal llamados “derechos sexuales y reproductivos”, y por qué tienen tanto interés en meterlos en la referida ley” (Declaración: Mario Romo, Director Red Familia, 19 Octubre, 2014).

Sin embargo, se olvida que hay muchos antecedentes en legislación internacional que no sólo han definido los “derechos sexuales y reproductivos”, sino que la misma Organización Mundial de la Salud (OMS) ha desarrollado un proceso de consulta desde el 2002 respecto a estos términos los cuales, para quien ha dado seguimiento a los tratados, conferencias y acuerdos internacionales, puede conocer con precisión cuál es el contenido de los mismos.

En noticias recientes se menciona la posibilidad de que diputados del Partido Acción Nacional “modifiquen la sintaxis” y propongan el término “salud sexual y reproductiva” en lugar de “derechos sexuales y reproductivos” (Artículo: Ratifican movilización si aprueban Ley de Protección a Menores, Yo Influyo 20 Oct., 14).

Con la intención de aclarar esta confusión de términos expongo lo siguiente:

1. El Programa de Acción de la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo (ICPD) incluyó la salud sexual como parte de la salud reproductiva.

2. Organización Mundial de la Salud, Reporte de una Consulta Técnica sobre salud sexual, enero 2002, Ginebra, Suiza. Las definiciones resultantes de esta consulta no mencionan la edad de las personas a quienes se aplica y, por tanto, son incluidos niños(as) y adolescentes.

3. La OMS menciona en este Reporte que alcanzar el más alto grado de salud sexual y reproductiva incluye el “derecho de hacer decisiones respecto a la reproducción libre de discriminación, coerción y violencia…”. Y agrega: “Ya que la reproducción generalmente requiere de actividad sexual, los derechos sexuales están íntimamente vinculados a los derechos reproductivos”.

Definición de salud sexual (WHO, Working definition).

Salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional y mental en relación a la sexualidad… Para que la salud sexual sea obtenida y sostenida, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y satisfechos.

Definición de derechos sexuales (WHO, Working definition).

“Los derechos sexuales incluyen derechos humanos que están ya reconocidos en leyes nacionales, en documentos internacionales de derechos humanos y en otras afirmaciones de consenso. Incluyen el derecho de todas las personas libres de coerción, discriminación y violencia a…” (se mencionan varios, entre ellos):

• “El más alto grado asequible de salud sexual, incluyendo acceso a servicios de salud sexual y reproductiva”. [Servicios de salud sexual y reproductiva es interpretada en tratados de la ONU para incluir el aborto].

• “Buscar, recibir e impartir información relativa a la sexualidad”. [La palabra “información” consiste en cualquier cosa, incluyendo la “salud sexual integral” y material pornográfico].

• “Escoger su pareja”. [Esto incluye el derecho de involucrarse en comportamiento homosexual].

• “Relaciones sexuales consensuales”. [Puede incluir relaciones adulto/niño(a), si son consideradas consensuales].

Todas éstas reflejan un “entendimiento evolutivo” de los conceptos y consenso en documentos tales como el Programa de Acción ICPD y la Plataforma de Acción de Beijing.

4. La OMS menciona también respecto a Latinoamérica que: “La pobreza, la Iglesia Católica y los medios afectan directamente cómo es considerada por los individuos la salud sexual y reproductiva –entre otros factores–. Y a continuación afirma que la clave para encarar este asunto es aplicar la “educación sexual integral en las escuelas”.

En otra junta, el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas dio a conocer un Reporte en diciembre, 2012 (HRC/22/31) sobre el derecho de cada niño(a) al disfrute del más alto estándar de salud. Entre las cuestiones más preocupantes de este Reporte, se encuentra el establecimiento y la presión por los “derechos” a la “salud sexual y reproductiva”, impulsar la “educación sexual integral” a los niños y niñas, facilitar el aborto y los servicios para aborto a las niñas, disminuir y socavar los derechos e importancia de la familia, incluyendo el derecho de los padres a criar a sus hijos, y debilitar el rol que las creencias religiosas y tradiciones juegan en el crecimiento de los niños y niñas.

Conclusión: no es suficiente cambiar una frase

El cambio de una frase por otra respecto a la “sexualidad” de niñas, niños y adolescentes no va a modificar el propósito de lo mismo. Esto, debido a que existe un claro intento de manipular el “derecho a la salud” para promover “derechos autónomos” en los niños(as) y adolescentes. Internacionalmente éstos son conocidos para promover el “control de la sexualidad”, para acceder a cualquier tipo de información, sea sexual u otra, al aborto, a relaciones sin el consentimiento de los padres (padre y madre), a la confidencialidad, etc.

Tratar a los niños como adultos en miniatura portadores de derechos, concediéndoles derechos autónomos que los hacen independientes de sus progenitores, los pone en riesgo de ser manipulados y explotados por activistas de derechos sexuales y puede exponerlos a influencias dañinas.

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