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La Navidad nos recuerda que nuestra naturaleza espiritual perdura

Vamos a ponernos de acuerdo en cómo no celebrar Navidad:  Parado en la cola de pago dentro de una tienda en un centro comercial.  En su lugar, hablemos de prioridades.


Navidad con Dios 


Y si hemos de hablar de prioridades, lo espiritual toma precedencia ante lo material, especialmente en este tiempo de Navidad, ya que nos recuerda precisamente nuestras necesidades espirituales.

Veamos entonces la raíz de esto:

El ser humano en cuanto tejido único consta de tres estratos: biológico, psicológico y espiritual. Esto quiere decir que es objeto de estudio, tanto de las ciencias experienciales o del espíritu, como de las ciencias experimentales o de la naturaleza.

Ya en la Antigüedad griega, antes de Cristo, se hablaba de que “Todas las cosas son parte de un magnífico todo, cuyo cuerpo es la Naturaleza y el alma es Dios (Cleante y Crisippo, aprox. 231 a.J.C.). Otro ejemplo entre muchos es Empédocles, quien estima que el cuerpo oculta el alma “porque la naturaleza reviste a las almas de una extraña envoltura de carne”. Y Demóclito, quien dijo que los hombres oscilan “entre los bienes del alma que es lo divino en el hombre, y los bienes del cuerpo que es lo humano”.

El alma para los griegos en su significado del término terminó siendo, por tanto, el principio primero de la actividad de todos los seres vivientes, con particular referencia al hombre. Así, hemos de mencionar que para Platón el alma es totalmente de naturaleza espiritual. 

Para Aristóteles, el alma y el cuerpo constituyen una única substancia y son, por tanto, indisolubles; dice además que el alma viene inmersa en el cuerpo cuando éste ha conseguido ya una estructuración suficiente, esto es, 40 días después de ser concebido.

Al llegar el cristianismo fue Tertuliano (160-220) quien inicia el uso de la palabra “persona” en teología. Dios es unum, una sola cosa, pero no unus, un solo individuo, porque siendo una sola substancia, son tres Personas.

Demos ahora un salto gigante a esta época en que nos encontramos. Aquí en este mundo actual existe una división de pensamiento entre liberales y conservadores. Los liberales tienden a ver solamente la parte material de la naturaleza humana. Mientras que los conservadores toman en cuenta que el ser humano, aparte de ser una criatura económica y material, también tiene necesidades espirituales y deseos espirituales. Y lo que es aún más, estas necesidades y deseos reflejan el lado superior de la naturaleza humana. 

Hoy todos los medios de comunicación incesantemente nos dicen: ¡Compra! ¡Compra! ¡Compra!, ¡Descuentos y más descuentos!  Y en su lugar, el gran libro Bíblico nos dice: “No puedes servir a dos amos……

Demos gracias a Dios por enviarnos a Su Hijo hace ya más de dos mil años y de comenzar la historia de la Salvación. Y Él quiso permanecer aquí con nosotros.

Recordemos a los cristianos perseguidos hoy, o a los cristianos que vivieron bajo el comunismo y que aún hoy viven en China, Cuba, Vietnam, Corea del Norte…a quienes se les niega la simple demostración de su fe en público.

Uno de los retos al comunismo que vale la pena recordar ocurrió en junio de 1979 cuando Juan Pablo II visitó a su nativa Polonia.

Representantes de la Iglesia otorgaron 30,000 boletos para una misa de despedida al Papa, pero increíblemente se presentaron 60,000 jóvenes. Éstos esparcieron flores por el camino que recorrió el Papa y a la entrada cantaron himnos memorables, mientras que otros miles observaban desde las azoteas de sus casas hasta donde la vista podía alcanzar.  Así lo describían los noticieros en aquel momento con emoción.

Juan Pablo II, seriamente conmovido, dejó a un lado el sermón que había preparado y habló libremente a los jóvenes sobre la necesidad de tener altos ideales y del amor a Dios. 

Eran las 10:30p.m. cuando Juan Pablo II terminó de hablar y seguía entonces la bendición de varias grandes Cruces que los jóvenes habían cargado. De pronto, hubo una multiplicación, no de panes ni de peces, sino de Cruces. 

El verdadero significado de aquella noche se rebeló cuando esa multitud de jóvenes varones y mujeres, levantaron en alto miles y miles de cruces que habían traído consigo, muchas de ellas hechas por ellos mismos.

Un comentarista que participó en el evento dijo con admiración: “Esta gente polaca había nacido, crecido y habían estado durante toda su vida bajo el ateísmo comunista”.

Demos gracias a Dios porque no deja de nacer en nuestros corazones.

¡Alegrémonos porque el Señor ha venido!

Y el Verbo se hizo Carne y habitó entre nosotros.

 

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com

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