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Hablar de la mujer en serio

Es tiempo de hablar de la mujer, y no sólo del “Día de la Mujer” (8 de marzo), sino de lo que la mujer representa en este momento para la humanidad.


México; la mujer en serio


El mundo está llamado a “apreciar mejor la completa grandeza de la mujer”, lo que incluye no solamente los atributos que comparte con los varones, sino también “las dotes únicas que pertenecen a ella como mujer, como su capacidad para la maternidad entendida no sólo como el acto reproductivo, sino su forma de vida espiritual, educacional, afectiva, capacidad de crianza y cultural”.

Estas palabras fueron pronunciadas por el Arzobispo Bernardito Auza, Observador Permanente de la Santa Sede ante la Organización de las Naciones Unidas en un panel titulado “The Family as Agent for Women’s Equality and Human Rights: Fulfilling the Promises of Beijing Defending Human Dignity and Reproductive Health” (“La Familia Como Agente para la Igualdad de las Mujeres y Derechos Humanos: Cumpliendo las Promesas de Pekín, Defendiendo la Dignidad Humana en la Salud Reproductiva”).

“El trabajo de fomentar una atmósfera saludable es aún más urgente, porque vivimos en un tiempo en el que el singular valor y dignidad de la maternidad en algunas sociedades no está suficientemente defendido, ni apreciado, ni promovido, dejando a las mujeres cultural y legalmente en una posición para escoger ya sea entre el desarrollo intelectual y profesional, o su crecimiento personal como esposas y madres”, continuó el Arzobispo Auza.

“La esencial contribución de las mujeres al desarrollo de la sociedad a través de su dedicación a la familia y a la crianza de la siguiente generación, es insuficientemente reconocida”.

Muchas veces y a menudo, su heroico servicio es aun menospreciado como anticuado y como modelo incompleto de vida femenina. Dicha crítica no proviene de un genuino aprecio de la mujer en su totalidad y de su verdadera igualdad en complementariedad y reciprocidad con el hombre. Un concepto de ser mujer que defina la igualdad como “identidad” en todas las cosas con el hombre, empobrece a toda la humanidad.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma que “la maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales” (Art. 25,2) y que “la Familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la protección de la sociedad y el Estado” (Art 16,3). Una serie de convenciones y tratados, así como documentos no vinculantes, también destacan estos principios.

Cuando esta “unidad grupal fundamental de la sociedad” es ignorada o atacada, debemos todos levantarnos y hablar a su favor llanamente y con respiro para todos, y con valentía proponer mejores estructuras y políticas que apoyen a la mujer trabajadora fuera del hogar quien además desee tener hijos, o a quienes quieran dedicarse parcial o totalmente al cuidado de la familia.

Este año, está a punto de comenzar la convención de la Comisión sobre el Estatus de la Mujer (CSW) o Comisión de la Condición de la Mujer en la ONU, en donde llegan a Nueva York más de 3,000 mujeres de todo el mundo para demandar derechos para la mujer y en donde para muchas delegaciones como Planned Parenthood, esto significa presionar por el acceso universal al aborto provisto por el gobierno, y los controvertidos derechos sexuales tanto para adultos como para niños y niñas por igual.

Las negociaciones en la CSW por los Estados Miembro de la ONU están basadas en un documento de borrador denominado ‘Conclusiones Acordadas’ cuyo tema seleccionado es “Las Mujeres en el Cambiante Mundo del Trabajo”. La primera versión dada a conocer de este documento que consta de 74 páginas llama a favor de los controvertidos ‘derechos sexuales y reproductivos’, dando como razón de los mismos, que “son esenciales para el empoderamiento económico de las mujeres”.

Los retos que a partir de este año enfrentan las mujeres en el mundo son impactantes, ya que es inminente eliminar todo daño, acoso y violencia, incluyendo el tráfico, la explotación y el matrimonio forzado y temprano. Es inminente asegurar igual pago y beneficios por igual trabajo e igual acceso a activos de propiedad y control, así como igualdad de acceso a la educación. Las mujeres migrantes vulnerables deben recibir protección, y debe ser resistida la llamada “salud sexual y reproductiva y los derechos reproductivos” que constituyen la agenda de la farsa sutil que se oculta bajo el título de “derechos”, pero que está cargado de componentes que destruyen vidas y dañan al matrimonio y a la familia.

La Organización Internacional por la Familia, este año lanzó la iniciativa “Worldwide Motherhood Initiative” (“Iniciativa Mundial de la Maternidad”) que busca destacar el papel de la mujer como madre, para mostrar que “en el centro de la sociedad existe un poder que da forma a nuestra humanidad y determina nuestro destino (“el poder de las madres”).

En la ONU, como en todas las convenciones de la mujer, vuelven a escucharse voces que puntualizan el hecho irrefutable de que la humanidad debe su supervivencia a la elección que hacen las mujeres no sólo de dar bienvenida a los hijos e hijas, sino a criarlos para ser virtuosos y auténticamente humanos: las madres otorgan a sus hijos la confianza y seguridad que necesitan para desarrollar su identidad personal y los vínculos sociales positivos.

¿Puede haber un vínculo más fuerte entre humanos que el de una madre con su hijo? - Nuestro futuro se recrea en cómo nosotros como individuos y como sociedad apoyamos a las madres para cultivar familias sanas y fuertes.

Las mujeres no pueden prosperar cuando son víctimas de prejuicios y discriminación, en especial por el hecho de que son mujeres.

San Juan Pablo II en su “Carta a las Mujeres” (1995) destacó que “Se necesita una campaña efectiva e inteligente para la promoción de las mujeres, concentrándose en todas las áreas de su vida, comenzando por un reconocimiento universal de la dignidad de las mujeres”.

En el “Día de la Mujer” se escucharon voces de derechos de la mujer, de paro a la violencia, de igualdad, de equidad, de liberación, pero se considera un error hablar de la mujer y familia porque la que lo hace, es objeto de acallamiento.

Hoy a la mujer en la adolescencia, se le dice que puede ser lo que desee si trabaja para llegar a serlo, pero se exceptúa considerar que puede llegar a ser madre. Se le enseña que la maternidad es quizá para más adelante en su vida. La maternidad viene después que la mujer ha completado casi una década de estudios superiores, ha obtenido una carrera exitosa, y quizá hasta se haya casado con un hombre profesionista y éste le haya comprado una casa con todo lo necesario.

Tanto el control natal como el aborto están allí para ayudarla a lograr esos ‘sueños’ sin el inconveniente de la abstinencia. Se les dice que los sueños  de ser esposa y madre ya sólo se encuentran en los cuentos de hadas. Les es arrancada la alegría de planificar un hogar y una familia. Se les dice: pospongan, pospongan y pospongan.

Una vez que son madres, la alegría les es borrada de otra manera. En lugar de decirles que pueden hacer cualquier cosa positiva o lo que ellas quieran, lo que escuchan es lo difícil que es ser madre. Se les dice que los bebés y los pequeños niños succionan su vida. Se les dice que los hijos dañan sus carreras y su matrimonio. Se les dice que ya no podrán ser ellas mismas y avanzar en lo que quieran. Se les dice del desorden en casa con niños, de los llantos, enfermedades y noches en vela y lo caro que es criar hijos.

A las mujeres se les oculta que la maternidad es divertida, es muy satisfactoria y es gozosa, mucho más que cualquier trabajo exitoso.

“Ser madre es un gran tesoro. Las madres, en su amor incondicional y sacrificado por sus hijos, son el antídoto al individualismo, son las grandes enemigas contra la guerra” (Papa Francisco)

“Mientras que los libros de historia cantan las victorias de valientes emperadores y guerreros… toda la civilización y ciertamente la Iglesia debe una impagable deuda de gratitud a la menos especificada, o aún desconocida contribución de las mujeres que han dado forma a civilizaciones, como el silencioso flujo de aguas profundas que forman los ríos”. (Arzobispo Bernardito Auza. “Feminine Genius and a Better World”)

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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