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La verdad científica en la crianza de niños y niñas

Todos nos hemos preguntado alguna vez, ante las innovaciones introducidas en la constitución familiar, si realmente hay “igualdad” entre familias que crían niños, unos cuyos miembros son padre-madre-hijo(a) o madre-madre-hijo(a) o padre-padre-hijo(a). ¿En dónde se encuentran las respuestas y por qué?


Adopción


La revolución sexual de los años sesenta buscó la máxima libertad, el quitarse las “cadenas”, el olvidar la moral por ser considerada una atadura. Como suele pasar, las aberraciones ocurren por un mal concepto de algo bueno. Vivimos en una era en donde lo que se nos presenta como ‘igualdad’ es más bien una homogenización ante la imposibilidad de ser iguales, una tiranía relativista.

El tema del “matrimonio” homosexual (homomonio), y sobre todo la crianza de infantes, es un brillante ejemplo de la degradación del vocablo ‘igualdad’ que hoy se nos presenta.

Presento a continuación un resumen del escrito legal (Brief of Amici Curiae) presentado por un tercero sin solicitación de las partes litigantes con vistas a ayudar al tribunal a solucionar un determinado caso, entregado a la Suprema Corte de Estados Unidos, y posteriormente una versión adaptada al mismo, entregado a la Corte Constitucional de Ecuador por la presidenta de la organización Family Watch International, Sharon Slater. Este documento contiene investigaciones elaboradas por el American College of Pediatricians, ACP (Colegio Americano de Pediatras) y por varios investigadores de renombre mundial como la Dra. Loren D. Marks, Universidad de Louisiana; el Dr. Mark Regnerous, Universidad de Texas; el Dr. Paul Sullins, Universidad Católica de América.

“¿Los niños que son criados en hogares con dos individuos adultos del mismo sexo, crecen iguales en adaptación a los niños que son criados en familias con padre y madre?” (Brief of Amici Curiae American College of Pediatricians and Family Watch International, Summary of Argument, p. 3)

Para responder a esta pregunta, se tomaron en cuenta tres bases de datos importantes en Estados Unidos: 1) Regnerous’s New Family Structures Survey, con 3,000 casos; 2) National Health Interview Survey, con 1.6 millones de casos; 3) National Longitudinal Survey of Adolescent Health, con 20,000 casos. En general, “las medidas recopiladas muestran por lo menos el doble de angustia en los niños y niñas criados en hogares por dos individuos adultos del mismo sexo, quienes por su corta edad son especialmente vulnerables”. (Idem., p. 4)

El principal elemento de investigación se basa en la evidencia de más de 30 años que confirma que a los infantes les va mucho mejor cuando son criados por ambos padre y madre biológicos en un matrimonio poco conflictivo y amoroso.

“Los niños y niñas criados por su familia natural pasan por las etapas del desarrollo con mayor facilidad, crecen más sólidos en su identidad de género, académicamente son mejores, tienen un índice más bajo de trastornos emocionales y se convierten en adultos mejor adaptados y funcionales. Esto se debe en gran parte a que la biología contribuye al vínculo entre hijos-padre-madre, mientras que la paternidad o maternidad en soltería, la adopción, y cuando padre o madre contraen segundas nupcias, provienen de una respuesta al fracaso de la familia natural y los niños criados en estos entornos enfrentan retos únicos y especiales”. Estos retos pueden tener un impacto negativo en el crecimiento infantil. (Heuveline, Patrick, et. al. “Shifting Childrearing to Single Mothers: Results from 17 Western Countries”. Population and Development Review 29, no. 1 (March 2003).

Es claro que privar al niño(a) de su padre o de su madre o de ambos padres biológicos, tal como sucede en casos de adopciones por personas del mismo sexo, es cometer una injusticia en contra del infante.

Esto, asimismo, viola los derechos de la niñez, como está especificado en la Convención de las Naciones Unidas sobre Derechos del Niño que afirma: “en la medida de lo posible, [tendrá derecho] a conocer a sus padres y a ser cuidado por ellos”. (CRC (1990), Artículo 7)

Investigaciones basadas en resultados a largo plazo de niños colocados en hogares de personas del mismo sexo, han revelado que éstos tienen mayor tendencia a: experimentar confusión sexual, involucrarse en relaciones sexuales riesgosas y más adelante adoptar una identidad del mismo sexo. (F. Tasker & S. Golombok, et. al.  Adults Raised as Children in Lesbian Families. American Journal of Orthopsychiatric Asso.)

Lo anterior es preocupante, ya que los adultos que adoptan el estilo de vida homosexual tienen mayor riesgo de tener problemas de salud mental, incluyendo depresión, trastornos de ansiedad, dependencia a sustancias e intentos suicidas.

En 2012, el Dr. Mark Regnerous publicó un estudio de 2,988 adultos quienes durante su crecimiento habían experimentado la relación del mismo sexo por parte de alguno de sus progenitores. Los resultados mostraron que personas que crecieron con madres lesbianas, tenían mayores tendencias en su vida adulta a ser desempleados y depresivos, a ser fumadores, al uso de la mariguana y a ser arrestados por algún delito. (Id.. At 752, 761, 762, Tablas 3 y 4)

Algunas de las diferencias más sensitivas fueron en lo referente al abuso sexual, ya que niños con madres lesbianas tenían diez veces mayores posibilidades de haber sido tocados sexualmente en la infancia por uno u otro de los adultos y cuatro veces mayor posibilidad de haber sido forzados a tener relaciones sexuales en contra de su voluntad. Como adultos, tenían mucho mayor número de parejas sexuales y el doble de posibilidades de vivir en cohabitación, comparados con adultos que vivieron con ambos padres en su niñez. (Id. 761, Tabla 2, Id. At 761-62 Tablas 2 & 4)

En estudio publicado el año 2015 dentro de un análisis de la National Health Interview Survey (NHIS, 1.6 millones de casos) administrado por los Centers for Disease Control (CDC), el Dr. Paul Sullins encontró que el riesgo de problemas emocionales y de desarrollo en la niñez, era por lo menos doblemente más alto para niños con padres o madres del mismo sexo, que para aquéllos con padres del sexo opuesto en una categoría de resultados, incluyendo un riesgo comprobado de trastornos psicológicos, retraso en el aprendizaje y déficit de atención e hiperactividad. (Source: NHIS (CDC-NCHS) 1997-2013. (N=207,007). Data are a representative sample of all U.S. children)

El Dr. Sullins (Sullins, Emotional at 99) además encontró que “la angustia era significativamente mayor en los niños(as) con padres del mismo sexo, confirmado por estudios previos del Dr. Regnerous, quien destaca la importancia de que el ‘matrimonio’ de padres o madres del mismo sexo está directamente vinculado a niveles de aprovechamiento más bajos en los niños criados por ellos”.

En el mismo estudio de investigación, la comparación entre padres casados y no-casados con sus homólogos del sexo opuesto, el Dr. Sullins encontró que mientras que los resultados de los niños con padres del sexo opuesto mejoró si sus padres eran casados, los resultados de los niños con padres o madres del mismo sexo, eran notablemente peores si sus padres o madres estaban ‘casados’.

Es necesario mencionar que la violencia entre parejas del mismo sexo es de dos a tres veces más común que entre parejas casadas heterosexuales. Las uniones del mismo sexo tienen mayores tendencias a la separación con un promedio de unión de dos a tres años aproximadamente, esto considerando que además se reporta que tanto mujeres como hombres tienen tendencias a la promiscuidad con una serie de parejas sexuales, aun sosteniendo “relaciones comprometidas”. (McWirther, D.P. et. al. How Relationships Develop, Prentice Hall, 1984)

Pregunta: ¿Causará daño el matrimonio del mismo sexo, al matrimonio de personas del sexo opuesto? Esta es una de las persistentes preguntas que rodean a las decisiones legales estatales y nacionales que se refieren al matrimonio. Así es que para comenzar, debería pensarse si ya existe en verdad una desinstitucionalización del matrimonio.

La tradición y la ciencia afirman que los lazos biológicos y la crianza de niños y niñas por su padre y madre, constituyen una verdadera protección a la infancia. El entorno familiar en el que los niños(as) crecen es el elemento esencial para la formación de su identidad de género, para su bienestar emocional positivo y óptimos resultados académicos.

Damos la enhorabuena a Honduras en sostener hasta hoy su Artículo Constitucional No. 68, que limita la adopción de menores a parejas heterosexuales, lo cual tiene sus bases en la razón y en estudios fidedignos de investigación.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com

 

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