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Concepto de hogar: Padre – Madre – Hijos

En estos días que nos encontramos en el periodo entre el “Día de la Madre” y el próximo “Día del Padre”, sería conveniente reflexionar un poco sobre la importancia de sus funciones y el beneficio para ellos, para sus hijos y como base familiar y social.


Vida y Familia


Hace unos años, cuando escuchamos que había la posibilidad de ‘legalizar’ el matrimonio de personas del mismo sexo (mejor llamado homomonio), a casi todos nos sorprendió la idea, pero quizá nadie la tomó en serio porque parecía inimaginable, es decir, nadie realmente lo conceptualizaba o sabía de dónde provino la idea y mucho menos leería en investigaciones o estudios el por qué o las posibles consecuencias.

Pongo un breve ejemplo: Mi familia invitó hace poco a un señor y a su esposa a comer. Comenzó la plática y de alguna manera tocaron el tema de que ellos aceptaban la posibilidad de la legalización matrimonial entre personas del mismo sexo, pero cuando se llegó al asunto de la adopción de niños por estas parejas, tuvieron sus dudas.

Lo que claramente se percibió es que ellos, como muchas personas, abren la posibilidad de los homomonios, pero lejos de su propia familia natural; no se plantean la posibilidad de que uno de sus propios hijos pudiese llegar a casarse con otro de su mismo sexo. Preguntémonos ¿por qué?

Cada sociedad humana ha reconocido que hay algo ‘especial’ acerca de la unión matrimonial de un hombre con una mujer. En todas las espectaculares formas de relaciones que elaboran los seres humanos, el matrimonio hombre/mujer es único por una razón: éstas son las únicas uniones que pueden dar vida a un ser humano y conectar esas nuevas vidas con su propio padre y madre.

El cambio de opinión significa algo importante:

Cuando el asunto es encuadrado en igualdad, equidad o no-discriminación, las personas se niegan a no estar de acuerdo con el matrimonio gay, es decir, lo aceptan. Pero cuando es referido a un asunto moral o familiar, continúan adhiriéndose fuertemente a las formas tradicionales del matrimonio.

El poderoso cambio de opinión pública que se ha dado en los últimos 5 a 10 años, posiblemente continuará cuesta abajo y hacia las próximas generaciones. Y ¿qué pasa con los niños y niñas que se dan en adopción a parejas del mismo sexo? ¿Serán estas nuevas configuraciones familiares igual de efectivas que la familia natural? O ¿tenderán a estabilizar o a desestabilizar y confundir a la sociedad en este experimento de vida anti-natural? Respecto a este asunto de primordial importancia, debemos todos tomar en cuenta serias investigaciones realizadas hasta el momento.

Un estudio publicado en febrero de 2015 en la prestigiada revista de investigación “British Journal of Education, Society and Behavioural Science” (Revista Británica de Educación, Sociedad y Ciencia del Comportamiento), que contiene datos efectuados en el Censo de Estados Unidos (ACS), del Censo Canadiense y de la encuesta National Health Interview Survey (NHIS), revelan una misma narrativa comprobada: que los niños que crecen con una madre y un padre, otorgan mejores resultados en su crecimiento.

Este estudio es el mayor que se ha efectuado sobre hogares del mismo sexo, tomando en cuenta resultados emocionales de los niños entre más de 200,000 personas participantes, analizando 512 niños viviendo con padres del mismo sexo.

Los resultados revelan que en 8 de 12 de las medidas psicométricas, el riesgo de problemas emocionales clínicos, además de problemas de desarrollo o la necesidad de servicios de tratamiento de salud mental, es el doble en los niños con dos padres o dos madres, comparados con niños que viven con un padre y una madre en el hogar.

La estimación de serios problemas emocionales en la infancia de niños que viven con padres o madres es del 17 por ciento, comparados con el 7 por ciento de niños con padre y madre. Las tasas de desórdenes de atención también fueron altas --de 15.5 por ciento con padres del mismo sexo, comparadas con el 7.1 por ciento de niños con padres heterosexuales. Y para la incapacidad de aprendizaje: 14.1 por ciento, comparado con 8 por ciento en niños de hogares heterosexuales.

Veamos brevemente la influencia del padre y la madre sobre los hijos. Sobre esto habrá que hacer referencia a los estudios de la ‘teoría del apego’ que demuestra la importancia de la madre. La sensibilidad maternal fue identificada como el indicador más consistente en el desarrollo de un infante. Muchos otros estudios indican la gran influencia del padre en la seguridad del hijo, en su comportamiento social y en su desarrollo sexual. No sólo esto, hay multitud de estudios de investigación que exploran los efectos de la disciplina de padre/madre y sus patrones de interacción.

Investigaciones en neuropsicología indican que la maternidad altera el cerebro de la mujer –destacando ciertas habilidades cognitivas que son importantes para permitir que su vástago sobreviva y progrese. El padre, por su parte, experimenta cambios que le permiten ser más inclinados a criar, a estar atentos al crecimiento de su hijo(s) y a ser menos agresivo, a involucrarse menos en comportamientos de riesgo y a vivir más tiempo. Además, es notorio que el reconocimiento de la dependencia de un pequeño y de sus necesidades, es lo que mantiene al padre y madre tratando de hacer mejor las cosas, de superarse y de buscar humildemente ser mejores personas.

Sin embargo, la cultura de hoy no habla de los hijos como de una brújula irremplazable. Se habla de lo caro que salen los hijos o del cansancio que significa su cuidado y cómo una mujer, sobre todo joven, piensa en el efecto que los hijos causarían sobre los sueños que ella tiene para desarrollar su carrera.

La verdad es que se necesitan niños. Se necesitan porque los adultos necesitan ser cambiados, se necesita lo que el cuidado de un pequeño enseña a su madre y su padre, lo que la crianza revela acerca de ellos mismos y el cambio provocado en ellos para bien. Muchas veces la paternidad y maternidad exponen las debilidades de ambos para lograr lo que sería mejor para el hijo. Y si lo pensamos bien, no podremos jamás agradecer suficientemente al hijo(s) por enseñarnos e invitarnos a ser mejores personas.

Aun teniendo claro lo anterior, se plantean desafíos para los padres y madres, para la sociedad y la política social. Son muchos los que tienen dificultades para asumir las responsabilidades de la paternidad, lo cual suele tener consecuencias perjudiciales para la familia e inevitablemente para la sociedad en general. Algunos padres o madres cometen actos de violencia doméstica y algunos adultos incluso abuso sexual, lo cual es devastador para la familia y deja hondas cicatrices en los hijos, tanto físicas como emocionales. Algunos varones abandonan a sus familias o no proporcionan el sustento necesario, quizá por falta de empleo.

Los investigadores siguen estudiando de qué forma la presencia o ausencia del padre y madre afecta a sus hijos en esferas tales como el rendimiento escolar y la delincuencia. A nivel internacional, la migración obliga a muchos padres a separarse de sus familias.

Estos desafíos y muchos otros, ponen de relieve la necesidad de que haya familias con figuras paternas positivas; y por supuesto, la madre tiene un rol decisivo en la familia, pues es fuente potente de cohesión social e integración. De allí la importancia de mejores políticas de equilibrio entre trabajo y vida familiar y el urgente reconocimiento de la importancia del trabajo en el hogar, esencial para la cohesión familiar y social.

Los actos de violencia en contra de las mujeres, muchas de las cuales son madres, siguen figurando entre las infracciones más frecuentes de los derechos humanos en la actualidad, de allí que esto debe prevenirse y ser una prioridad clave para los países.

La Asamblea General de las Naciones Unidas, en su Resolución A/RES/66/292 del 17 de septiembre de 2012, declaró el 1º de junio Día Mundial de las Madres y de los Padres, queriendo así reconocer su labor y honrar su trabajo en todo el mundo.

La Asamblea General también señaló que la familia tiene la responsabilidad primordial de la crianza y protección de los niños y que los niños, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad, deben crecer en un entorno familiar y en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.

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* Las opiniones expresadas en esta columna, son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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