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Lo que se aproxima es incierto

 

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DUDH) afirma: “Toda persona tiene derecho a la educación” (Art. 26-1).


Por la defensa de la niñez


A partir de este principio, se han suscitado nuevas interpretaciones y hasta podríamos pensar que algo ‘incierto’ está ocurriendo. ¿Nos hemos puesto a pensar por qué cuando la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes, ya desahogada por las cámaras, llegó al Congreso con la inclusión de los “derechos sexuales y reproductivos” esto causó gran polémica?

Gran parte de la polémica se debió a que simplemente no definieron en qué consiste esta expresión, no existe en ningún ordenamiento vigente, ni nacional ni internacional, ya que es un concepto en construcción; en otras palabras, es una idea que queda abierta a interpretación y puede disfrazar la terminación de una vida en gestación.

¿Hasta qué punto los derechos que otorga el Estado a un menor de edad interfieren con el derecho de los padres a su educación?, si otro de los grandes principios enuncia lo siguiente: “Los padres tienen derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos” (DUDH Art. 26-3).

Precisamente el nuevo ordenamiento de la Ley General mencionada puso en duda si los padres de familia contarían con el derecho de educar a los hijos conforme a sus valores y creencias, pues el Estado aparece como el encargado de penetrar en la intimidad de niños y adolescentes para ‘enseñarles’ y otorgarles derechos de índole sexual, sin mayor explicación de su definición y contenido.

Veamos qué está ocurriendo ya, aún antes de haber sido aprobada la Ley General:

En reciente artículo periodístico se informa que de las mujeres embarazadas en Tlalpan, 30% son adolescentes y la mayoría vive un “embarazo inesperado”. Debido a esto, “el gobierno delegacional emprendió una campaña para dar asesoría y acompañamiento a quienes deseen acercarse a la interrupción legal del embarazo (ILE)” (El Universal, 26 Sept., 2014). Es decir, el gobierno delegacional no apoyará a las mujeres embarazadas para que puedan criar a su hijo dignamente, ni ayudarlas en sus estudios, ni a conservar su trabajo a pesar del embarazo, ni a que tengan un parto feliz y sin complicaciones, ni a que estén orgullosas de su maternidad, ni a… etc., etc.  Por el contrario, los promotores consejeros las aconsejarán a optar por la muerte y no por la vida.

Es realmente penoso que tampoco informen a estas mujeres el resultado de varios estudios hechos con seriedad, de los cuales menciono:

El estudio publicado en la revista Linacre Quarterly por investigadores del Hospital San José, en Lexington, Kentucky, en el que éstos concluyeron que: “Un historial médico de aborto previo a las 8 semanas de gestación en mujeres menores de 18 años de edad (niñas), aumenta el riesgo de cáncer de mama en un 30 por ciento. Sin embargo, si un embarazo que permanece más de 8 semanas fuese terminado en una niña menor de 18 años, el riesgo aumenta en 800 por ciento”.

Los investigadores recomendaron un mayor consentimiento informado para mujeres que decidan efectuarse un procedimiento para abortar. Esta tendencia exige la necesidad de otorgar información completa de factores del alto riesgo de contraer cáncer –dice el estudio–, y esto es imperativo para mujeres adolescentes (con acompañamiento de su padre, madre y/o tutores), quienes estén considerando el procedimiento, o el uso de un anticonceptivo oral, ya que en múltiples ocasiones se ha reportado el vínculo entre cáncer de mama, incluyendo el hecho de que un solo aborto efectuado aumenta el riesgo hasta un increíble 44 por ciento.

Otro estudio efectuado en Chile por el Dr. Elard Koch e investigadores del Instituto MELISA reporta que: “No sólo la mortalidad por aborto ha seguido decreciendo en los últimos años en el país debido a su prohibición legal en 1980, sino que las altas hospitalarias debido a abortos han decrecido significativamente durante la última década”.

El estudio señala, además, que mujeres embarazadas, quienes se sienten forzadas y temerosas (de éstas son el 70% de más de 3,000, quienes tenían un embarazo no planeado), se encuentran en mayor riesgo de dar término a su embarazo.

Para prevenir el aborto, los datos sugieren el desarrollo y la promoción de “programas de apoyo maternal” para tomar en cuenta las necesidades de vulnerabilidad de las mujeres, quienes así apoyadas, eleva la tasa de 69-94% la posibilidad de poder dar a luz a sus bebés al término de su embarazo.

La política de salud materna en Chile incluye mejoramiento del cuidado materno prenatal, educación, dieta, además de entrenamiento a personal auxiliar de maternidad.

“Los estudios revelan que países en donde existe prohibición para abortar pueden ser mucho más exitosos en proveer salud materna, al reconocer que el aborto es la destrucción de un ser humano en desarrollo y además no hace nada en absoluto para mejorar la salud de la madre.” (Shenen L. Bouquet, Presidente HLI).

En otro ejemplo, la Dra. Monique Chireau, de la Universidad Duke, en Inglaterra, reporta que: “A pesar de 10 años de esfuerzos intensivos usando estrategias típicas que incluyen la expansión de la educación sexual, aumento de la disponibilidad de anticonceptivos y el acceso al aborto, la tasa de nacimientos en adolescentes continúa a la alza al 4% anual y el 50% de los embarazos adolescentes en Gran Bretaña terminan en abortos”.

“Educación sexual”: ¿Qué se aproxima?

Regresando a la Ley General, se logró que el concepto de “derechos sexuales” fuera sustituido por otro ya existente en el marco jurídico: el derecho a la “salud sexual y reproductiva”. Ésta incluye el acceso (de niños, niñas y adolescentes) a métodos anticonceptivos, a la elección de la orientación sexual y algo por demás incierto: la “educación sexual”. Y, aunque esta Ley da cabida a que los padres puedan educar a sus hijos conforme a sus convicciones, también incluyó la precisión de que la “educación sexual” debía transcurrir de acuerdo a la edad y madurez de los menores.

La gran incógnita es ¿cómo se va a implementar dicha “salud sexual” o qué es lo que se aproxima?

En Estados Unidos existe la llamada “Guía de Educación Sexual Integral” (Comprehensive Sexuality Education, CSE) elaborada por el Consejo sobre Información y Educación de la Sexualidad de EU (SIECUS, por sus siglas en inglés), que comprende desde kindergarten hasta los 12 años de edad.

Es precisamente en EU, en el Distrito Escolar del Condado de Clark, Nevada, que los padres de familia que conocieron el contenido de esta “educación sexual integral”, abarrotaron las juntas de la Mesa Directiva Escolar, encolerizados por lo que pretendían enseñar a sus hijos menores. En respuesta a esto, más de 600 padres de familia de Las Vegas, Nevada, formaron una nueva organización para ayudar a más padres de familia a que se informen de este tipo de educación (Ver: www.power2parent.com). Entre otras cuestiones, esta organización exige que:

- La educación sexual se refiera a la enseñanza de la reproducción humana y a las enfermedades de trasmisión sexual. Esto no incluye la enseñanza de comportamientos sexuales con objeto de proteger los derechos de los padres y del individuo.

- La educación sexual deberá otorgarse de acuerdo a la edad del niño(a) y basada en hechos [científicos].

- Se requiere que todo el material de educación sexual, incluyendo videos, sean fácilmente accesibles a los padres de familia.

Conclusión

Podemos de –modo preventivo– atrevernos a decir que los alcances de la educación sexual integral que se planea implementar en México son realmente inciertos, ya que las personas –y sobre todo la niñez– se vuelven manipulables ante la carencia de una verdadera definición del contenido de estos términos ya aprobados en la Ley General.

La Organización Mundial de la Salud define que: “Salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional y mental en relación a la sexualidad. Para que la salud sexual sea obtenida y sostenida, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y satisfechos”. (En tratados de la ONU, “salud sexual” es interpretada para incluir el aborto).

A nuestros hijos, cuando son pequeños se les enseña a abstenerse completamente de jugar con fuego, y no a ‘jugar con fuego sin riesgo’. Entonces habría que reflexionar ¿existe algo más potencialmente dañino y riesgoso que las consecuencias a largo plazo y para toda la vida de la actividad sexual temprana?

Los ciudadanos responsables y los padres de familia deberán ahora estar muy atentos al desarrollo de programas que incluyan la educación sexual que será implementada de acuerdo a la ley.

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