Últimas noticias:

El negro futuro de Obama

Tal y como lo anticiparon analistas expertos en el tema, todos sus pronósticos se cumplieron con la exactitud de un reloj: El presidente Barack Obama, aparte del triunfo republicano en la Cámara de Representantes, perdió también el control que su partido tenía en el Senado.


La victoria de los republicanos


Si hubiera que definir con una frase los resultados de la jornada electoral del pasado 4 de noviembre, dicha frase quedaría redactada del siguiente modo: “Los estadounidenses rechazan a Obama”.

A partir del momento en que el nuevo Congreso entre en funciones, la situación de Obama sufrirá un cambio radical; el hecho de que el Poder Legislativo esté controlado por la oposición, atará de tal modo al Presidente, que, de hecho, será una especie de adorno como pudieran serlo un cuadro o un florero.

El hecho es que en los dos últimos años de su gobierno Obama tendrá las manos atadas, motivo por el cual le será muy difícil sacar adelante cualquier proyecto.

A menos, claro está, que se decida a imponer su voluntad dando decretos, recurso que le concede la Constitución, pero cuyo abuso puede hacerlo caer en el descrédito propio del más vulgar de los dictadores bananeros.

Si Obama decidiera tomar dicho camino, el descrédito que ahora lo agobia, lo heredaría –aumentado al doble– el Partido Demócrata, lo cual sería un factor negativo en los comicios presidenciales de 2016. Un factor negativo que, de manera muy especial, perjudicaría a Hillary Clinton, quien, en estos momentos, parece ser la favorita entre los diversos precandidatos de dicho partido.

Entretanto, dentro del Partido Republicano, son varios los precandidatos que en estos momentos velan armas, destacando entre ellos el ex gobernador de Florida, Jeb Bush, hijo y hermano de los dos presidentes del mismo apellido.

Mas sin embargo, no adelantemos vísperas. Aún faltan dos largos años para las elecciones presidenciales, y en estos veinticuatro meses pueden pasar muchas cosas.

Entretanto, lo que está en duda es el futuro que tendrá el controvertido “Obamacare”, que es así como se conoce al plan sanitario del actual Presidente. Un plan que a muy pocos dejó satisfecho –prueba de ello son los recientes resultados electorales– y en el que muchos ven una discreta hostilidad en contra de la Iglesia Católica.

Explicaremos esto:

La administración Obama ha dado un fuerte impulso a la práctica del aborto, llegando al extremo de exigir que en todas las farmacias se vendan píldoras abortivas.

Pues bien, si algunas farmacias se niegan –como sería el caso de las incorporadas a hospitales administrados por religiosos–, en ese caso se le imponen sanciones económicas de tal magnitud, que obligarían no solamente a cerrar las farmacias, sino que llevarían a la quiebra a los hospitales de los que dependen. Y si dichos hospitales llegan a cerrar sus puertas, ni duda cabe que ése sería un duro golpe a la obra asistencial de la Iglesia.

Ya varios obispos han dado la voz de alarma e incluso hubo uno, Daniel Jenkins, obispo de Peoria, quien, por estas razones, puso a Obama al nivel de Hitler y de Stalin, enemigos acérrimos de la Iglesia.

Tras los resultados del pasado 4 de noviembre, el Episcopado estadounidense puede respirar tranquilo, puesto que todo hace suponer que la política sanitaria de Obama –junto con otras también desastrosas– sea anulada por una oposición que, conforme se le vaya acabando el tiempo a Obama, se irá mostrando cada vez más agresiva.

Un presidente fracasado, que los próximo dos años vivirá una auténtica pesadilla, al grado de que, conforme vayan pasando los meses, deseará –cada vez con mayor ansiedad– que llegue el momento de regresar a casa.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar