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¿Cómo interpretar la Biblia?

 La Biblia (lo sabe cualquier cristiano de mediana cultura) es la Palabra de Dios escrita por autores inspirados por el Espíritu Santo.


Lectura obligada del pueblo


Ahora bien, los eternos enemigos de la fe cristiana, buscando siempre en que apoyar sus ataques, nos dicen que la Biblia contiene graves errores que son desmentidos por la ciencia.

Y al contener tan “graves” errores, eso daría pie para poner en duda todo lo que en la Biblia se enseña.

Como ejemplo muy socorrido suelen poner el de la creación del mundo; concretamente, que el cielo y la tierra hayan sido creados en seis días, siendo que los descubrimientos de los arqueólogos nos hablan de millones de años.

Efectivamente, la Biblia habla de seis días, pero debemos aclarar que la palabra hebrea “yom” (día) significa un largo período de duración; por tal motivo, cuadra perfectamente que el mundo haya sido creado, no en seis días, sino durante seis largos períodos, que pudieron haber sido (no lo negamos) millones de años.

La finalidad de la Biblia no es enseñar ciencia o historia, sino más bien transmitir una enseñanza religiosa.

Algunos de los libros de la Biblia (y esto se da mucho en el Génesis) emplean un modo de hablar metafórico con el objeto de hacerse entender con mayor facilidad.

Aquí, la idea medular consiste en que lo más importante de la Biblia es el mensaje que da, no tanto el modo de hablar que emplea para comunicar dicho mensaje.

El lenguaje simbólico es algo frecuente en la Biblia, algo que a menudo utiliza el común de la gente, como cuando decimos “le he buscado miles de veces”, lo cual quiere decir que le buscó en incontables ocasiones, y no que, con toda exactitud, hayan sido tres o cuatro mil.

Un simple modo de hablar acomodado a la mentalidad del pueblo para  que mejor comprenda el mensaje.

Ahora bien, considerando que entre los lectores de la Biblia hay personas de diferentes culturas y grados de instrucción, es muy fácil que cada quien interprete un pasaje bíblico como mejor le acomode.

De ahí la multitud de interpretaciones equivocadas y opuestas entre sí de los protestantes que admiten la libre interpretación personal.

La libre interpretación que los protestantes hacen de los Libros Sagrados lleva a la confusión y a que no pueden ser verdad las distintas opiniones contradictorias entre sí.

Para evitar ese riesgo es que se recurre a la recta interpretación de la Biblia, y ésta la da la autoridad de la Iglesia, quien ha recibido de Cristo la misión de enseñar.

Es de vital necesidad que una autoridad infalible sea la que interprete correctamente la verdad que la Biblia nos enseña.

En los Evangelios, por debajo de los relatos que narran la vida de Jesús, existe como un sentido oculto que tiene un contenido teológico. Ejemplo: El primer milagro que tuvo lugar durante las Bodas de Caná hace alusión a la poderosa intercesión de la Virgen María.

La Sagrada Escritura es obra de Dios y obra del hombre. Obra de Dios como causa principal y obra del hombre como causa instrumental.

Respetando siempre el estilo de cada autor, Dios se valió del hombre como de un instrumento para escribir los Libros Sagrados; algo así como un secretario que escribe una carta según las ideas que le exponen.

Así pues, todos los libros que forman la Biblia son sagrados por la sencilla razón de que tuvieron a Dios por autor.

Y, ya para concluir, y volviendo a la polémica de si la Biblia resulta anticientífica al afirmar que Dios creó al mundo en seis días, responderemos que la Biblia no pretende enseñar cómo ha sido hecho el cielo, sino más bien cómo se va al cielo.

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