Últimas noticias:

Joya olvidada: el Claustro de San Francisco

Desde luego que es un placer caminar sin prisa desde el Zócalo de la Ciudad de México hasta el Eje Central Lázaro Cárdenas, pasar a un lado del Palacio de Bellas Artes e internarse en la Alameda. Y todo ello porque la calle de Madero es ya peatonal.



Ahora bien, antes de llegar a la Torre Latinoamericana, si caminamos por la acera izquierda, nos encontraremos con una amplia superficie que aprovechan desde hace algunos años para realizar diversos eventos culturales como son exposiciones, conciertos e incluso representaciones teatrales.

Se trata del antiguo atrio de San Francisco, que fue rescatado tras demoler una serie de antiestéticas construcciones que, en medio de bloques de cemento, ocultaban joyas de incalculable valor histórico.

Según dicho proyecto (que lleva más de una década y que avanza con lentitud) se pretende rescatar el Portal de Peregrinos y reconstruir tanto la fachada como la torre de la antigua iglesia.

De este modo, los eventos culturales que se celebren dentro de dicho espacio estarán rodeados por auténticas joyas de los siglos XVII y XVIII.

Sin embargo, proyecto tan encomiable corre el riesgo de quedar incompleto.

Quien se asome a los últimos pisos de la Torre Latinoamericana, podrá ver cómo, junto a la iglesia de San Francisco, se encuentra una superficie cuadricular cubierta por láminas: Se trata del viejo claustro del convento.

Y es que, cuando a mediados del siglo XIX entró en acción la piqueta demoledora, tan sólo dos partes se salvaron de ser destruidas: El templo y el claustro.

El acceso al antiguo claustro es por el número 5 de la calle de Gante y, una vez dentro, puede apreciarse en todo su esplendor tanto lo que fuera el patio como los arcos de medio punto que lo circundan. Una auténtica maravilla del Arte Virreinal.

Actualmente dicho recinto es el Templo de la Santísima Trinidad que utilizan para sus oficios los pastores de la Iglesia Metodista de México.

Como antes dijimos, el proyecto de rescate del llamado Conjunto Urbano San Francisco pretende reconstruir el Portal de Peregrinos, la antigua fachada e incluso la torre de la iglesia. Ni duda cabe que será necesario tiempo y dinero, mucho dinero…

En cambio, si dentro del proyecto de rescate se añadiera el viejo claustro, muy poco habría que invertir, ya que el recinto se encuentra intacto.

Cuando muchas iglesias y conventos fueron demolidos durante la segunda mitad del siglo XIX, se perdieron joyas artísticas de incalculable valor, entre ellas, los claustros de Santo Domingo y de San Agustín.

En medio del furor de la piqueta demoledora, en toda la Ciudad de México se salvaron solamente dos claustros: El del ex convento de La Merced y el de San Francisco.

El claustro del ex convento de La Merced es una belleza que aparece en todos los libros de historia del Arte Mexicano. Una obra escultórica y arquitectónica que admiran propios y extraños.

En cambio, el de San Francisco, por hallarse encajonado dentro de un viejo edificio, muy pocos lo conocen.

Qué bueno sería que, dentro del mencionado proyecto de rescate cultural, se le quitasen las láminas que cubren dicho espacio, que volvieran a recibir la luz del sol y que, fruto de ello, se le permita al mexicano de hoy admirar una de las más bellas obras del Arte Mexicano.

Eso sería lo ideal: Que las partes originales acabasen integrándose en un todo armónico.

Sería un modo de rescatar una pequeña parte de aquel grandioso convento que tenía una superficie de 33 mil 224 metros cuadrados, que era tan grande como una villa y que era el más interesante de cuantos existían en todo México.

A su lado se quedaban chiquitos el de Santo Domingo, de Oaxaca, y el de Guadalupe, en Zacatecas.

@yoinfluyo


Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar