Últimas noticias:

En el Día del Maestro

Desde que éramos niños, siempre que llegaba el 15 de Mayo, festejábamos el “Día del Maestro”, con lo cual se quería honrar a quienes, dentro de las aulas, completaban la obra que los padres habían iniciado en el hogar.

Por tal motivo, en esta ocasión, pretendemos volver nuestros ojos al pasado y recordar aquellos tiempos felices que pasamos con los hermanos lasallistas.

San Juan Bautista de la Salle (1651-1719) fue todo un personaje de la Francia de Luis XIV que revolucionó el sistema de enseñanza conocido hasta entonces.

Gracias al Santo de la Salle, nacen las primeras escuelas, las cuales, por disposición eclesiástica, fueron encomendadas a la orden religiosa fundada por este personaje: Hermanos de las Escuelas Cristianas, popularmente conocidos como hermanos lasallistas.

Muy pronto se extendieron por toda Francia, luego Europa, cruzando el Atlántico para llegar a México en diciembre de 1905.

Pues bien, una de las muchas bendiciones que Dios le ha dado a quien esto escribe es el haber tenido el privilegio de ser alumno lasallista.

Podríamos contar mil anécdotas y recordar otras tantas vivencias; todo un libro se podría escribir acerca de las maravillosas experiencias que pasé en mi querido e inolvidable Colegio Cristóbal Colón de la Ciudad de México.

Sin embargo, lo que pretendo es dejar muy clara una idea: La formación dada por los hermanos de las escuelas cristianas iba mucho más allá de la simple instrucción.

La instrucción se limita a comunicarle al educando una serie de conocimientos en los cuales los maestros son expertos, conocimientos que pueden ser de Química, Literatura, Geografía, Matemáticas, Historia o Educación Musical.

Algo que, a fin de cuentas, puede hacer cualquier academia especializada.

Ahora bien, lo que los hermanos lasallistas nos daban a los alumnos era mucho más profundo, puesto que dedicaban todas sus energías a fortalecer nuestra voluntad.

Una voluntad fuerte es la que está pronta a elegir siempre el mayor de los bienes.

Y eso se llama educación, o sea, el proceso mediante el cual el educador procura que el educando haga salir de su interior lo mejor que tiene.

No solamente instrucción, sino educación; o sea, formación en unos valores que (si se elevan a lo máximo) se transforman en virtudes.

Valores que muchos olvidan, pero que son vitales para la convivencia; valores entre los que destacan la amistad, el agradecimiento, la autenticidad, la fidelidad, la justicia, la laboriosidad, la responsabilidad, la solidaridad, etc., etc., etc.

No dejaba de llamarnos la atención la continua presencia del hermano lasallista al lado del alumno.

Y así, valga el ejemplo, cuando salíamos a recreo, allí estaba el hermano charlando e incluso jugando con nosotros; él, mejor que nadie, sabía que el pequeño podía estar expuesto a las malas influencias de algún compañero desorientado o pervertido.

Esa era la explicación por la cual, comportándose como si fuera un auténtico ángel custodio, estaba siempre a nuestro lado, procurando inculcarnos en la práctica esa lista de valores que antes nos había enumerado en el aula.

Educación en valores: Eso es lo que hace mejor al ser humano. Muchísimo más importante que aprenderse treinta conjugaciones de verbos en inglés o recitar como pericos tropicales todos los ríos de América.

Tiempos aquellos que recordamos con agradable nostalgia y cuyo recuerdo nos hace tomar conciencia de cómo a la generación actual le toca presionar para que nuestro sistema educativo, más que por una simple instrucción, se decida por una auténtica formación en valores.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar