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El gran tesoro de los refranes

En esta ocasión, deseamos darles un descanso a nuestros amigos lectores.


México; refranes, tesoro


En vez de tratar nuestros habituales temas que suelen ser comentarios de tipo económico, político o religioso, hoy trataremos acerca del habla popular que se manifiesta por medio de dichos y refranes.

Un auténtico tesoro que se transmite de padres a hijos es la sabiduría popular, sabiduría que es la suma de la experiencia de muchas generaciones y que se condensa tanto por medio de frases ingeniosas como de conocidos refranes.

Vale la pena citar algunos y pedirle a quienes nos conceden el honor de regalarnos algunos minutos que sean ellos mismos quienes saquen las oportunas enseñanzas.

* Donde no hay pago no hay trabajo.

* A consejo ruin, campana de madera.

* Dios no cumple antojos ni endereza jorobados.

* Adonde el corazón se inclina, el pie camina.

* Algo se da por algo.

* El que no conoce a Dios, ante cualquier burro se hinca.

* De enero a enero, el dinero es del banquero.

* Si Dios tu castigo retarda, que te arrepientas aguarda.

* En casa llena, presto se guisa la cena.

* Haz mal y espera otro tal.

* Dios consiente, más no para siempre.

* Más vale buen vecino que pariente ni primo.

* Socorrer al pordiosero es prestar a Dios dinero.

* El necio callando es tenido por sabio.

* Más vale un toma que dos te daré.

* No basta ser bueno, sino parecerlo.

* Malas conversaciones, de santos hacen ladrones.

* No digas quién eres, que con tus obras tú lo dirás.

* El poder de Dios es tal, que saca bien del mal.

* No hay secreto que tarde o temprano no sea descubierto.

* La obra alaba al maestro.

* Paga lo que debes y sabrás lo que tienes.

* Por las obras, no por el vestido, es el hipócrita conocido.

* Ganar uno y gastar dos, no tiene perdón de Dios.

* Ya porque nació en Belén presume de Niño Dios.

* San Agustín predicando pierde ante un burro negando.

* A comer y a Misa rezada, a la primera llamada.

* El hábito no hace al monje, pero le da figura.

* Cuando la limosna es grande hasta el santo desconfía.

* Dar limosna con tambor, no agrada a Nuestro Señor.

* Cuídate del nuevo amigo y del viejo enemigo.

Y en esa lista que parece tan larga, resulta ridícula ante la inmensa cantidad de dichos y refranes que andan por esos caminos de Dios. Imaginemos cuántos serán, incontables, que se han publicado libros no solamente citándolos, sino incluso comentándolos. Hemos leído algunas de esas obras y vemos que están siempre incompletos.

Tal y como al principio dijimos, más que tratar nuestros temas habituales, hoy preferimos invitar a nuestros amigos lectores a que no solamente lean y se deleiten por lo ingenioso de las sentencias que hemos citado, sino a que mediten, razonen y vean cómo de cualquiera de ellos es posible sacar una enseñanza, aunque sea mínima.

A pesar de su brevedad, algunos de ellos son tan profundos que, si los meditamos a conciencia, nos dará la impresión de estar leyendo algún documentado artículo que trate de Psicología, Economía, Sociología o Teología.

Quizás ahí, en la meditación de dichos refranes, nuestros amigos lectores encuentren un fruto de mucha mayor valía que si el autor de estas líneas pretendiese explicar cada uno de ellos con puntos y comas.

Y es que “no hay refrán que no sea verdadero”. O como nos enseña el viejo dicho mexicano: “Los dichos de los viejitos son Evangelios chiquitos”.

Que cada quien saque su propia enseñanza.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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