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Marchas patrioticas en el mes de la patria

Siempre que llega septiembre, el Mes de la Patria, y en concreto, el día 15, todo recuerda aquella histórica noche en la cual don Miguel Hidalgo y Costilla, cura de un pequeño pueblo de Guanajuato, tocó la campana de su parroquia para reunir a los fieles iniciando, de ese modo, la lucha en contra del mal gobierno.



Desde entonces fue tradición que todas las autoridades mexicanas –desde el alcalde más humilde hasta el todopoderoso Presidente de la República- den el tradicional “Grito” en el balcón principal del edificio sede de gobierno.

Asimismo, apoyándose en dicha tradición septembrina, se dio vida a la llamada “Ruta de la Independencia” que recorre  todos los lugares por donde marcharon los seguidores del Cura Hidalgo.

Una ruta que empieza en Querétaro y que continúa por San Miguel de Allende, Dolores Hidalgo, Guanajuato y diversas ciudades del Bajío y Michoacán hasta culminar en Guadalajara.

Esta introducción de marcados tintes patrióticos viene a tema porque el pasado día 10, también del Mes de la Patria, no solamente en Querétaro, el Bajío, Jalisco y Michoacán, sino en las principales ciudades de la República Mexicana se recorrieron otras rutas que tuvieron también un fuerte contenido patriótico.

Nos referimos a los miles y miles de mexicanos que, en las más importantes ciudades del país, marcharon a pleno sol exigiendo tanto que se congele el proyecto de ley de los matrimonios igualitarios como el que se respete el derecho que los padres tienen de educar a sus hijos.

Es muy probable que alguien nos objete diciendo que dichas marchas, más que patrióticas, fueron de repudio a ciertas tendencias ideológicas.

Dicha objeción la rebatiremos diciendo que son cuatro los elementos que integran la identidad nacional: Dos de orden material (Raza y Territorio) y dos de orden espiritual (Idioma y Religión).

Esos cuatro elementos, en el caso concreto de México, dieron origen a una identidad muy definida: El mexicano es un pueblo mestizo, que se asienta en un territorio que va desde los estados del sur de los Estados Unidos hasta el río Suchiate y cuya inmensa mayoría se expresa en español y practica la religión católica.

Ahora bien, esos cuatro elementos no brotaron de un modo espontáneo sino que son el resultado de varias generaciones que los fueron forjando y transmitiendo a través de los siglos. Y el lugar por excelencia donde dichos elementos se transmiten y acrecientan es la Familia, auténtica escuela de virtudes donde el niño aprende a relacionarse con sus semejantes y donde toma conciencia real de su misión en la vida.

De no haber sido por la Familia, hubiera sido imposible la transmisión de dichos valores, idioma, creencias y tradiciones que hacen que el mexicano sea lo que es.

Ahora bien, la Familia se integra en torno al Matrimonio o sea la unión natural de un hombre y una mujer.

Unión natural que trae consigo que se complementen dos sexos diferentes para dar origen a una nueva vida.

Es aquí donde a todas luces salta lo aberrante de las uniones entre personas del mismo sexo; totalmente antinaturales porque son incapaces de transmitir la vida.

Y en lo que respecta a que a esas uniones entre personas del mismo sexo se les permita adoptar niños –aparte de la influencia nociva que causan en los adoptados- se ve como la formación del pequeño queda trunca puesto que el desarrollo natural de la persona exige la colaboración de un padre y una madre que se complementan entre sí.

Pues bien, ante el intento por destruir las raíces mismas de la identidad nacional, raíces que únicamente nacen y germinan dentro de la Familia, fue que cientos de miles de mexicanos decidieron salir a las calles. Desafiando tanto la lluvia como el calor, esos auténticos patriotas recorrieron una ruta mucho más importante que la “Ruta de la Independencia” que a precio de oferta nos venden en las agencias turísticas.

Una ruta mucho más importante por ser la que conduce a la defensa de la mexicanidad que se ha visto herida con un proyecto de ley que va en contra de la naturaleza y de la tradición popular.

Dentro de muy pocos días, el sábado 24 de septiembre –también en el Mes de la Patria- en la ahora flamante Ciudad de México (CDMX ) también serán miles quienes saldrán a las calles exigiendo respeto a las leyes naturales, a nuestras tradiciones y al derecho que los padres tienen de educar a sus hijos.

Una marcha gigantesca cuyos organizadores podrían coronar con broche de oro en el momento en que, una vez que lleguen a la Columna de la Independencia, sea allí donde miles de voces entonen el Himno Nacional.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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