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Un pasado que Hillary quisiera olvidar

Aun antes de empezar oficialmente la campaña en Estados Unidos, ya las descalificaciones y golpes bajos se convirtieron en el amargo pan cotidiano.



Desde luego que el candidato republicano Donald Trump no se cansa de decir tantas barbaridades, que tal parece que, más que pretender ganar las elecciones el próximo 8 de noviembre, lo que desea es pavimentarle el camino a su contrincante, la demócrata Hillary Clinton.

Y es que, en condiciones normales y siendo otro el candidato republicano, Hillary tendría escasas posibilidades de ganar la Presidencia.

Las encuestas muestran que 7 de cada 10 estadounidenses piensan que Hillary ni es honesta ni es confiable.

Por lo pronto, millones de estadounidenses se preguntan cómo fue posible que una familia, los Clinton, que empezó su carrera en Arkansas con pocos recursos económicos, hoy en día amase una de las fortunas más importantes del país.

La “vox populi” afirma que, aprovechando sus ocho años en la Casa Blanca, los Clinton recibieron mucho dinero a cambio de compromisos políticos que no han sido debidamente aclarados.

En esto mucho les ayuda su fundación, la Clinton Global Initiative, que es vista como una cortina de humo para ocultar manejos turbios.

Otro enigma es el hecho de que Hillary le haya perdonado públicamente su infidelidad a su esposo cuando éste se vio envuelto en aquel escándalo con la becaria Mónica Lewinski.

¿Por qué lo hizo? ¿Movida por el gran amor que se supone siente por su esposo? ¿O más bien por aquello de que “yo te perdono un poco para que tú me perdones mucho”?

Y es que, aunque se empeñe en negarlo, Hillary también tiene un pasado. Un pasado que la persigue, la condena, y del cual no puede desprenderse.

Fue a mediados de la década de los años noventa, estando los Clinton en la Casa Blanca, cuando el escritor Christopher Andersen publicó un libro, “Bill y Hillary” en el cual proporciona unos datos muy interesantes.

En su obra, dicho autor sostiene que Hillary –ya desde que su esposo era gobernador de Arkansas– sostenía relaciones sexuales con Vince Foster, a quien conoció cuando empezó su carrera de abogada, o sea, en el ya lejano 1977.

Al parecer, las peleas dentro del matrimonio eran cosa de todos los días, y si no se divorciaron, fue por no perjudicar a Chelsea, su única hija.

Según Christopher Andersen, “la separación habría sido una locura demasiado venial”, razón por la cual era mejor “castigar a Bill con su mismo pecado”.

Debido a esta venganza de Hillary en contra de un Bill que la veía con indiferencia y le era continuamente infiel, se armó tal escándalo, que su esposo decidió no competir por la candidatura demócrata en 1988.

Una vez que William Clinton llega a la Presidencia en enero de 1993, quizás presionado por su esposa, nombra asesor jurídico precisamente a Vince Foster. Es entonces cuando, aprovechando este punto débil, los republicanos se lanzan con todo contra los Clinton.

Es tal la presión, que seis meses después de llegar la Presidencia, el 20 de julio de 1993, Vince Foster se pega un tiro en la cabeza. Su cadáver apareció dentro de su coche cerca del río Potomac.

La noticia impacta de tal modo a Hillary, que, con absoluta sangre fría, ordena a su jefe de personal, Maggie Williams, que inspeccione el despacho de Vince Foster y se apodere de toda la información comprometedora antes de que lleguen la policía y el FBI.

Todo esto, repetimos, lo cuenta Christopher Andersen en su libro “Bill y Hillary” y un resumen del mismo lo publicó Carlos Fresneda en el suplemento “Crónica” del diario español EL MUNDO, el domingo 15 de agosto de 1999.

Al parecer nos encontramos ante un amasiato consentido por Bill Clinton que terminó en tragedia.

Ni duda cabe que el hecho de que Melania Trump, la esposa del candidato republicano, haya aparecido desnuda en una revista allá por 1995, después de conocer el trágico enredo que rodea a Hillary, lo de Melania parece un juego inocente.

Así pues, no pensemos que Hillary es la dama inmaculada que habrá de resolver todos los problemas de los indocumentados latinos moviendo su varita mágica.

Nada de eso. Es una mujer de trágicos antecedentes, partidaria de imponer el aborto a nivel mundial, que continuará las funestas políticas de Barack Obama y que, al parecer, tiene la suerte de que su contrincante hace todo por favorecerla.

Una disyuntiva patética: Por un lado, una mujer de armas tomar; y por la otra, un botarate impulsivo… ¿Cuál es peor?

 

 

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com

 


 

 

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