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¿Adictos al celular?

Empezaremos diciendo que, gracias al progreso en el modo de comunicarse, el mundo se ha hecho tan pequeño como un pañuelo y, por lo tanto, la vida se simplifica.


México; celular, adicción


Ni duda cabe que el teléfono celular es de gran ayuda para quienes vivimos en esta ciudad tan conflictiva en que las distancias y los embotellamientos de tráfico nos impiden desplazarnos con la rapidez necesaria.

El hecho de contar con un teléfono celular (en España le llaman móvil) es de gran utilidad puesto que nos permite recibir el oportuno mensaje que no podríamos recibir ni después de salir de casa ni antes de llegar al trabajo. Esa laguna entre el hogar y el trabajo queda superada cuando recibimos el oportuno mensaje justo en pleno trayecto.

Sin embargo, esto puede tener su lado negativo, especialmente cuando invento tan prodigioso se utiliza de un modo irresponsable.

Utiliza de manera irresponsable el teléfono portátil quien llama tan sólo por llamar y quien manda mensajes sin que haya una necesidad apremiante. Quien lo haga así, podrá caer en una adicción que, como todas las adicciones, crean una dependencia que aleja de la realidad.

Ahora bien, existe un sector de la población que no posee el criterio necesario para distinguir cuándo sí y cuándo no hacer uso del celular. Dicho sector es el que comprende a niños que están a punto de entrar en la adolescencia –más bien en la pubertad– y que, por no sentirse menos que sus compañeros, presionan a sus padres para que les compren el aparatito.

Desde luego que estos jovencitos sienten que están incompletos si no se enteran de lo que sucede a su alrededor y, por supuesto, con las personas cercanas a su entorno. Aparte de las burlas que los discriminan tratándolos de anticuados al no tener un celular, los jovencitos se han acostumbrado de tal modo al aparato que, si no lo llevan consigo, se sienten como si fuesen descalzos por la calle.

Tener un celular y utilizarlo de manera excesiva puede provocar cambios en el comportamiento de niños y adolescentes. Expertos en el tema afirman que el uso continuo del  celular puede provocar nerviosismo y que estén pensando en el móvil las 24 horas del día. Por supuesto que este nerviosismo y esta obsesión impiden que los estudiantes se concentren en sus estudios; aparte de que también les provoca alteraciones en el sueño.

Al llegar a este punto, es cuando se puede afirmar que quien use irracionalmente el celular –también incluimos a los adultos– se ha transformado en un adicto. Sí, un adicto como lo es quien se encuentra dominado por la droga, el alcohol, el juego o la computadora.

Consideramos como adicto al celular a quien busca sustituir las formas habituales de conversación –como pueden serlo las charlas en familia o con los amigos– por llamadas de móvil muchas veces sin contenido, así como por enviar mensajes de manera permanente.

Ni duda cabe –como antes dijimos– que esto nos distrae de las obligaciones de la vida cotidiana, como pudieran serlo los estudios, el deporte o el trabajo.

En un momento dado, esto puede ser preocupante, porque nos aísla de las personas que nos rodean, porque supone un altísimo costo económico y –lo más grave– porque limita nuestra libertad al hacernos dependientes del teléfono.

También suele ocurrir que, deseando ahorrar letras y tiempo, el usuario deteriore el uso del lenguaje al utilizar signos y abreviaturas de un modo excesivo.

Según las empresas que venden este tipo de aparatos, quien mande diariamente un promedio de 30 mensajes es ya un adicto.

Grave suspender cualquier actividad ante una llamada del celular, dormir con el teléfono debajo de la almohada y estar pendiente de los nuevos modelos que sacarán la próxima temporada.

El celular, al igual que lo es cualquier medio de comunicación, no es ni bueno ni malo; es un aparato neutro que debe estar a nuestro servicio. Si lo utilizamos para ahorrar tiempo, es algo bueno; pero si nos obsesionamos, es algo pésimo porque nos esclaviza.

¿Somos adictos? Como seres racionales que saben usar su libertad, solamente de nosotros depende la respuesta.

@yoinfluyo

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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