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¿Debe disculparse el fraile que construyó un lago?

Fue a mediados de 2015 cuando la UNESCO, entre otros lugares de interés, declaró Patrimonio Cultural de la Humanidad el famoso Acueducto de Tembleque, cuya extensión es de 43 kilómetros, que el franciscano Francisco de Tembleque construyó en una zona tan, pero tan inhóspita, que no tiene otra vegetación que la del maguey.


México; Laguna de Yuriria


Por tal motivo, en aquella ocasión dijimos que, más que admirar el grandioso acueducto, lo que en realidad era digno de admiración era el amor desinteresado de un misionero que si construyó dicha obra fue con el fin de aliviar la sed de quienes habitaban tan áridas regiones.

Tras comentar lo anterior, añadimos que el Acueducto de Tembleque era una prueba más del amor de madre que la Iglesia tiene por todos sus hijos. Y así como el Padre Tembleque dio tan grandioso testimonio de amor hacia sus sedientos neófitos, otros muchos habrían de hacer iguales o mayores proezas en tierras del mundo hispánico.

En esta ocasión hablaremos de otro misionero español –también del siglo XVI– cuya obra aún perdura y que confirma la tesis que sostenemos.

Se trata del fraile agustino Fray Diego de Chávez, quien, también compadecido de las penurias de sus hijos, decidió hacer realidad una idea que a muchos pareció una locura: construir un lago.

Empezaremos diciendo que Yuriria (Guanajuato), pequeña ciudad del Bajío, es un pueblo que, al igual que la gran mayoría de los pueblos de la provincia mexicana, debe su existencia a la obra evangelizadora de los misioneros.

Durante el proceso evangelizador, fue una constante que, cada vez que una orden religiosa fundaba un convento, a sus alrededor naciera un poblado cuyos habitantes aprendían de los frailes no solamente la cristiana doctrina, sino también un oficio mediante el cual podrían ganarse la vida.

El caso es que Yuriria debe su origen a los frailes agustinos y, en este caso concreto, al ya mencionado Diego de Chávez.

En 1540, en lo que más adelante sería Yuriria, este misionero empezó a construir un convento cuya obra le llevó diez años. Algo grandioso cuya portada es excepcional, de puro estilo plateresco enriquecido con elementos indígenas y que, más que monasterio, parece fortaleza medieval.

Una vez edificado el convento –alrededor del cual fue creciendo un pueblo– el misionero, preocupado por las necesidades de aquellos indígenas, quiso hacer realidad la locura de construir un lago.

Aprovechando una amplia hondonada del terreno, el fraile ordena desviar las aguas del río Lerma y, al hacerlo, se llena el enorme hueco.

Gracias a esta laguna artificial, no solamente se refrescó el clima y se regaron las tierras cercanas, haciéndolas aptas para la agricultura, sino que fue posible que, en lo sucesivo, muchos viviesen de la pesca, concretamente del bagre, especie que se da en sus aguas.

La obra monumental de este fraile aún se conserva, ya que actualmente es uno de los principales depósitos de agua del estado de Guanajuato.

En las afueras del convento de Yuriria una escultura recuerda a Fray Diego de Chávez. Sin embargo consideramos que la obra que mejor puede honrar a tan santo varón es precisamente el Lago de Yuriria. Y decimos esto porque dicha obra que perdura a través de los siglos es un testimonio vivo y continuo del gran amor de un misionero que supo demostrar cómo la Iglesia es Madre y Maestra.

Como Maestra que es, la Iglesia enseña el camino de la salvación. Como Madre que también es, la Iglesia se preocupa por la suerte de sus hijos, especialmente de los más desvalidos.

Eso explica que, junto con la predicación del Evangelio, la Iglesia haga todo lo humanamente posible para que los pobres y abandonados salgan de sus penurias.

Eso fue lo que hizo Fray Diego de Chávez construyendo la Laguna de Yuriria. Eso fue lo que hizo Fray Francisco de Tembleque construyendo el Acueducto que lleva su nombre.

Y ya para concluir: A los católicos acomplejados que se avergüenzan de pertenecer a la Iglesia, quisiéramos preguntarles: ¿Acaso –como sugieren tipos ignorantes o de mala fe– debe Fray Diego de Chávez disculparse por la gran obra por él realizada en Yuriria?

Y como Diego de Chávez y el Padre Tembleque son miles los ejemplos.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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