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¿Hasta dónde llega el amor de una madre?

La escena que tuvo lugar en Baltimore hace poco más de cuatro meses dio la vuelta al mundo.


Encuentro Mundial de las Familias


En ella se veía a Toya Graham, una afroamericana de 42 años, sacando a empellones y guantazos a su hijo Michael Singleton, quien participaba en un mitin de protesta por la muerte de Freddy Gray, quien días antes había muerto tras ser detenido violentamente por la policía.

Una muerte inexplicable, fruto de la represión inhumana que desde hace algún tiempo padecen los negros en Estados Unidos.

Eso explica que Toya, al saber que su hijo participaba en la manifestación, se diese prisa por salir a la calle y, al encontrarse frente a su hijo, lo sacase de allí a golpes.

-Es mi único hijo varón -dijo esta madre soltera que con trabajos saca adelante a sus seis hijos-. No quiero que sea otro Gray.

Con lo cual hacía referencia al joven negro asesinado días antes y cuya muerte había sido causa de la manifestación.

A Toya Graham no le importó que la hayan filmado cuando golpeaba a su hijo ni mucho menos que el video haya recorrido el mundo.

A Toya Graham lo único que le importaba era que su hijo no  se metiera en problemas, máxime considerando que el barrio de West Baltimore es una de las zonas más peligrosas de tan conflictiva ciudad.

El acto impulsivo de esta mujer que a todo se expuso al salir corriendo para sacar a su hijo de las revueltas contra la policía en Baltimore, le valió el apelativo de “madre de Estados Unidos”, así como el de “madre coraje”. Si, “madre coraje”, el coraje de una madre empeñada en salvar la vida de su hijo.

-No tengo la sensación de ser alguna heroína. Simplemente hice lo que tenía que hacer.

Por su parte, el comisario de policía de Baltimore comentó que debería de haber más padres como ella, o sea, padres que se preocupen por el porvenir de sus hijos y los mantengan alejados de la violencia callejera.

Una mujer humilde, que hace lo que puede para que su hijo no sea pasto de las bandas que operan impunemente en la ciudad y cuyo principal objetivo es conseguir que Michael estudie una carrera.

Es aquí donde los permitimos hacer una reflexión.

Toya Graham representa a millones de paterfamilias a quienes no les gusta que sus hijos vivan peligrosamente, que padecen la angustia de las madrugadas cuando el reloj da las tres, las cuatro y las cinco, sin que sus hijos hayan regresado a casa y –lo que es peor– que tampoco respondan el teléfono celular.

Millones de paterfamilias, ante la violencia que sacude al mundo entero, sufren un calvario indescriptible que, en un momento dado, preferirían corregir a su hijo con un par de cachetadas, antes de que les hablen de la comisaría pidiéndoles que acudan a identificar el cadáver.

Desde luego que no es a base de golpes como se educa a un hijo; mas sin embargo, la anécdota que hoy comentamos nos confirma el gran papel que la Familia desempeña dentro de la sociedad.

El hecho de que este adolescente forme parte de una familia –con sus problemas, pero familia al fin y al cabo– quizás le haya evitado más de un dolor de cabeza.

De modo muy diferente ocurrirían las cosas si fuese un huérfano abandonado desde su más tierna infancia y sujeto a las peores influencias.

Esta anécdota, quizás un poco tragicómica, pero que tuvo un final feliz, nos confirma en el papel educador de la Familia.

Es muy probable que cuando estaba sacando a Michael de la peligrosa revuelta, Toya ignorara que cuatro meses después, a escasos 145 kilómetros de Baltimore, habría de tener lugar un importantísimo acontecimiento.

En efecto, será en la ciudad de Filadelfia –que está a menos de dos horas por carretera de Baltimore– donde tendrá lugar el Encuentro Mundial de las Familias. Un evento que es ya una tradición y que contará con la presencia del Papa Francisco, quien acudirá a Filadelfia después de visitar Cuba.

Una magna reunión en la cual los principales protagonistas serán los padres de familia allí presentes, que se preocupan por sus hijos, que desean lo mejor para ellos y que –ante un gravísimo peligro– están dispuestos a todo. Como lo hizo Toya Graham hace cuatro meses.

¡Qué bueno fuera que a esta “madre coraje” del siglo XXI la invitasen al Encuentro Mundial de las Familias y contase allí sus vivencias!

No queda lejos: Tan sólo 145 kilómetros, menos de dos horas por carretera…

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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