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Aquellos primeros años del Siglo XX

Empezaremos diciendo que hemos leído un libro con el encanto de atrapar al lector desde la primera página y de no soltarlo hasta que no ha llegado al final. Y no podía ser de otro modo ya que la obra -una biografía escrita en forma de novela- inicia nada menos que narrando el suicidio de la protagonista.


Memoria Histórica


Aquel 11 de febrero de 1931, en la catedral de Notre Dame (París) ocurrió una de las tragedias más sonadas de la época: Antonieta Rivas Mercado, mexicana que había destacado en los campos más diversos, se pegaba un tiro en el corazón a pocas semanas de cumplir los 31 años.

La autora de la obra que ha llamado nuestra atención, Kathryn S. Blair, es de nacionalidad estadounidense, aunque ha residido en México desde niña.

Ciertamente, solo ella podía escribir una biografía tan completa acerca de la famosa activista de los años 20 del siglo pasado. Y decimos que solamente ella podía hacerlo porque -aparte de consultar archivos y entrevistar testigos- tuvo una cercanía muy especial con el personaje por estar casada con Donald Antonio, el único hijo de la infortunada protagonista.

El profundo conocimiento del personaje, así como el estilo tan ameno del que hace gala la autora, han contribuido a que esta obra haya logrado un asombroso éxito editorial ya que desde su primera edición en noviembre de 2009 hasta la fecha, se han vendido más de 175 mil ejemplares.

¿Quién fue Antonieta Rivas Mercado?

Uno de los personajes más controvertidos que vivió en el México de los primeros treinta años del Siglo XX. Una activista social que fue a un mismo tiempo escritora, bailarina, políglota, promotora del voto femenino, creadora de proyectos culturales, mecenas de artistas y partidaria incondicional de José Vasconcelos cuando éste se postuló para la presidencia enfrentándose al candidato impuesto por Plutarco Elías Calles.

Antonieta fue hija de uno de los personajes más respetados en los tiempos de Don Porfirio: El arquitecto Antonio Rivas Mercado quien, aparte de ser un exitoso profesionista, pasó a la Historia por ser el autor de la Columna de la Independencia, el monumento emblemático de la Ciudad de México que fue construido para celebrar el primer Centenario de la Independencia de México.

Quizás sea ahí donde se encuentra uno de los principales atractivos de la obra: En el hecho de que la vida de Antonieta transcurre a lo largo de tres décadas que fueron decisivas para entender el México de hoy.

Y es que a nuestra dama -durante los primeros diez años de su vida- le toca vivir los últimos diez años del Porfiriato; los siguientes diez padece como cualquier hijo de vecino las angustias propias de la Revolución y durante los últimos diez le toca vivir la etapa en que los movimientos armados se van aplacando pues se va consolidando la dictadura de partido único que gobernaría México durante más de siete décadas.

La autora narra con la agilidad propia del mejor de los novelistas cómo era el México que ya se fue, o sea, el de los últimos tiempos de aquel Don Porfirio que, a pesar de ser odiado, fue despedido con aplausos cuando marchó al destierro.

Antonieta pertenecía a una clase económicamente acomodada, razón por la cual desde muy joven su padre pudo llevarla a Europa en donde recibió gran parte de su formación.

Ni duda cabe que las ideas que recibe en Europa integran de tal manera su personalidad que, cuando regresa a su patria, se encuentra con un país que -según ella- vive en un atraso del hay que librarse cuanto antes. Eso explica su febril actividad por cambiar la mentalidad de la sociedad que la rodea y el que se vaya rodeando de intelectuales que buscan también un cambio. Eso explica su amistad con personajes tan opuestos ideológicamente como el pintor marxista Diego Rivera y el intelectual nacionalista José Vasconcelos.

Aunque tan sólo sea por las pintorescas descripciones que hace la autora de los episodios de aquellos primeros años del Siglo XX, vale la pena leer el libro.

Ahora bien, dentro de ese torbellino de actividad que fue la vida de Rivas Mercado, se nota un gran vacío existencial, puesto que ninguna de las causas por las que luchaba parecían llenar el hueco que tenía en su alma.

Una mujer valiosa pero desorientada que buscaba un mejor camino para sus compatriotas siendo que -por desgracia- ella jamás logró encontrar el suyo propio.

Y, antes de que se me olvide, les doy el título del libro: “A la sombra del ángel”

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* Las opiniones expresadas en esta columna, son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen de manera alguna la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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