Últimas noticias:

Católicas mexicanas en política… el siglo pasado

Hace ya bastantes años que se ha vuelto tradición que el 8 de Marzo se celebre mundialmente el “Día Internacional de la Mujer”.


Día de la mujer


Una fiesta en la cual, según la intención con que la celebren los organizadores, puede prestarse a las más diversas interpretaciones.

Para unos –y ésta sería la interpretación más laudable– se trata de un reconocimiento al trabajo silencioso y abnegado de esa mujer que sabe desempeñar cualquier faceta con tal de sacar adelante a los suyos.

Es así que se le rinde un merecido tributo a la madre, a la hija, a la esposa y, en fin, a todas aquellas que saben cumplir con ejemplar responsabilidad todas las tareas que el destino les ha encomendado.

Un tributo de admiración, ya que sin su labor abnegada y discreta la civilización occidental no hubiera avanzado ni un solo milímetro.

Ahora bien, dentro del tan popular “Día Internacional de la Mujer” existe también una interpretación torcida, según la cual se exalta la figura de feministas radicales que se caracterizan por sus ataques a la Familia, por la corrupción de costumbres y –la mayoría de las veces– por apoyar el asesinato de niños no nacidos mediante el aborto.

Ni duda cabe que condenamos esta segunda interpretación.

Y como no deseamos darle mayor importancia, ni siquiera nos detendremos a elaborar un análisis de cada una de sus tesis para luego rebatirlas. Dejaremos eso para otro día.

En esta ocasión deseamos recordar un dato histórico que sirve de testimonio para probar cómo, desde principios del siglo XX, ya la mujer mexicana andaba luchando por la defensa de sus derechos.

La fuente a la que acudimos es la HEMEROTECA DE EL UNIVERSAL, magnífica obra en seis tomos que dicho diario publicó allá por 1987.

En el tomo primero, página 216, una nota publicada el 21 de Julio de 1925 fue titulada de la siguiente manera: “LAS MUJERES CATOLICAS DE MEXICO QUIEREN TENER DERECHOS POLITICOS”.

Al leer el título y ver el año en que fue publicada dicha nota, la sorpresa fue mayúscula, y no era para menos, puesto que aquellos eran los tiempos de la dictadura del General Calles y a un año exacto de que se iniciara la Guerra Cristera.

Según la nota, había surgido un movimiento a favor de la intervención femenina en las cuestiones públicas. Se trataba de que la mujer defendiese sus derechos religiosos por medio del voto y de los cargos públicos.

¡Sorpréndanse, amigos lectores! Habrían de pasar cerca de cuarenta años para que, en 1953, el entonces presidente don Adolfo Ruíz Cortínez le concediera el voto a la mujer.

¡Por supuesto que se sorprendieron los políticos de aquel entonces!

Y no solamente se sorprendieron, sino que se alarmaron al ver cómo las católicas mexicanas no se dedicaban tan sólo a rezar y a cocinar, sino que exigían participar en política para construir un México mejor.

Dirigía dicho movimiento la señorita Marta López, quien había participado en un Congreso Feminista y, al parecer, estaba apoyada por la Unión de Damas Católicas.

La señorita López había viajado por Cuba y Estados Unidos, tanto para intercambiar ideas con damas de aquellos países, como para organizar a todas las mujeres del Continente.

La nota sigue diciendo que Marta López excluso que “la mujer mexicana debe tener iguales derechos políticos que el hombre, con el objeto de que pueda trabajar legislativamente en favor del catolicismo.

“Para evitar que disminuya el sentimiento religioso, que las costumbres degeneren y que la política esté a merced de hombres turbulentos.

“La educación religiosa, en el hogar, en la escuela libre, será la salvación de la humanidad. Pero para coadyuvar a esta educación, la mujer necesita a su vez estar educada suficientemente a fin de tomar parte activa en los problemas espirituales de su marido y de sus hijos”.

Julio de 1925, en pleno “callismo” y un año antes de que se iniciara una feroz persecución contra la Iglesia, la mujer mexicana exigía participar en política.

Una idea de avanzada que, por supuesto, fue sofocada por políticos autoritarios, corruptos y –por supuesto– machistas.

Una prueba más de que el Catolicismo no es retrógrado; por el contrario, gracias al Catolicismo ha sido posible el progreso de la humanidad.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar