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¿Dependencia o codependencia?

Codependencia es una palabra que escuchamos y utilizamos mucho, es un tanto confusa y se le atribuye una connotación negativa.


México; dependencia y codependencia


Veamos qué significa realmente.

La codependencia es una forma de relacionarnos con una persona que nos resulta significativa, es decir, que nos importa. En ella, el codependiente se distingue por hacer propios los problemas del otro, de tal manera que vive resolviendo los asuntos de aquel ser que le importa.

Es un tipo de relación que surge en la vida adulta. En la infancia, el niño necesita que le enseñen a resolver sus dificultades, y muchas veces el adulto lo hace por el niño o niña, ya que no pueden hacerlo por sí mismos.

Sin embargo, la actitud de codependencia tiene como resultado hacer que el otro (el dependiente) deje de afrontar sus propias dificultades o de resolver sus necesidades, ya que ha encontrado a alguien que lo haga por él. Es decir, la primera persona no deja que la otra crezca, manteniéndola en el estatus de “minoría de edad”.

Como resultado de este tipo de relación, en la que tenemos a una persona que nos allana el camino, el “beneficiado” deja de tener la ayuda del aprendizaje y el beneficio de la madurez que se obtienen al afrontar las dificultades que a todos se nos presentan en la vida.

La psicología actual reconoce que la codependencia no es únicamente un modo de relacionarse con la persona adicta. Podemos ser codependientes de cualquier sujeto, ya sea que padezca una adicción o no.

¿Cómo surge la codependencia?

Por lo general, aparece cuando el niño pequeño no recibe reconocimiento de sus padres, se le trata con indiferencia, se le descalifica o se le maltrata. Puesto que el amor de los padres tiene una importancia vital para la sobrevivencia emocional del pequeño, éste busca desesperadamente aprecio y valoración.

Adopta una actitud complaciente, y por darle gusto a los demás, se pone a sí mismo en último lugar. Agrada sobre todo mediante el servicio, que puede tener la apariencia de generosidad. Con el tiempo, este mecanismo puede volverse “maladaptativo”.

No hay que confundir, ya que el servicio es una gran cualidad, siempre y cuando el otro no pueda resolver el dilema que se le presenta por sí mismo y por sus propios medios.

Cuando alguien hace por nosotros lo que nosotros podemos hacer con nuestros propios recursos, entonces estamos cayendo en el juego de codependiente.

¿Qué pasa cuando alguien no nos permite crecer? ¿Cuáles serían las consecuencias de caer en una codependencia?

En primera instancia, podríamos sentirnos queridos y hasta “consentidos” por el otro. Pero con el tiempo se va desarrollando un resentimiento profundo. El codependiente nos “corta las piernas”, de tal manera que perdemos la posibilidad de “caminar” por la vida con nuestros propios pies.

Lo que se inicia con una actitud “servil” para obtener reconocimiento y cariño, poco a poco se le va agregando otro elemento: “el control”

Cuando hacemos por el otro lo que él puede hacer por sí mismo, lo dejamos sin la oportunidad de aprender a resolver sus dificultades, de tal manera que se reclina en su codependiente para que éste le remedie sus asuntos.

De esta manera, el codependiente adquiere el control sobre la vida del otro. Lo cual resulta paradójico: se es “servicial”, pero se cobra la factura de ello con la obtención del control de la vida del otro.

Como toda conducta negativa, existen grados de intensidad en ella. No toda conducta de servicio con expectativa de retribución es codependencia. Es decir, hay una diferencia entre el “servicio generoso”, que viene siendo lo que hacemos por el otro cuando éste tiene una necesidad real de ayuda y que no posee la capacidad de resolverla con sus propios medios (ejemplo: ayudar al más pobre), y la “codependencia” en donde el “servicio” está por demás y que le resta a la persona que “servimos” la experiencia de enfrentar retos diarios.

En el primer caso, propiciamos el crecimiento humano del otro; en el segundo, obstaculizamos el aprendizaje para la vida de la persona en cuestión.

Pregúntate: ¿eres una persona “codependiente” que te gusta controlar a otro o a otros?; o bien, ¿eres alguien “dependiente” que ha caído en la pasividad y prefieres que otra persona resuelva tus problemas de la vida diaria?

Esa persona puede ser alguien cercando: esposo, esposa, padre, madre, hijo, hermanos; o no tan cercana, como un jefe o un amigo.

Recuerda: todos los seres humanos tenemos la necesidad de “crecer”. Crecemos cuando resolvemos, crecemos cuando enfrentamos, cuando superamos obstáculos.

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