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Verdaderas razones por las que los matrimonios se separan

Cada vez vemos a más parejas que se separan o se divorcian. Al acercarte a ellas y preguntarles el porqué, la mayoría responden: “la cosa no funcionaba”, “no nos entendimos”, “mi cónyuge ha cambiado”, “no me dejaba espacio para mí”, “somos demasiado distintos”; o la famosa “incompatibilidad de caracteres”.


México; matrimonio, divorcio


Una de las razones más tristes por la cual un matrimonio fracasa es que ninguno de los cónyuges reconoce su valor hasta que ya es demasiado tarde: al firmar los papeles de divorcio, repartir los bienes, vivir en departamentos separados, reconocen lo mucho que han perdido.

Comparto contigo algunas de las causas “reales” de estas rupturas, que no quiero decir que son “justificables”, pero suceden a menudo:

1. Se busca la propia realización: Sólo existe la perspectiva del “yo”, cada uno piensa en sí mismo; se utiliza al cónyuge para realizarse uno mismo, siendo que el matrimonio es la constitución de “algo nuevo” en donde no cabe el egoísmo.

2.- No hay conocimiento recíproco: Se casan muy jóvenes o con un noviazgo demasiado corto. Falta fundamentar el amor en un “conocimiento mutuo”, ya que en el matrimonio el hombre y la mujer se van conociendo de una forma mucho más realista.

3. Expectativas exageradas: Esperar demasiado del matrimonio, pensar que el noviazgo va a durar toda la vida. Imaginar que el cónyuge es perfecto, o bien, que el casarse puede solucionar los propios problemas familiares o sociales. Sabemos que la vida en común no es así.

4. No tener “tiempo” para estar juntos: Es algo que está sucediendo con las parejas actuales: tienen poco tiempo tranquilo para convivir, dialogar, distraerse, mostrarse afecto. “Viven uno al lado del otro, pero como extraños”, sus vidas se asemejan a dos líneas paralelas.

5. Más hijo/hija que cónyuge: Intervienen las familias políticas, la presencia de los suegros es excesiva. No han logrado ser independientes del padre o de la madre y esto provoca molestias, insatisfacción y pleitos, cuando el casarte es formar una nueva familia, distinta a las de origen.

6. Falta de conciencia de la diversidad del cónyuge: Éste es uno de los motivos más comunes y profundos: no conocer la forma de ser de un hombre o de una mujer.

7. Falta de comunicación: Matrimonios que viven juntos pero no comunican sus pensamientos, emociones, miedos o metas. Hablan superficialmente, pero no llegan a lo profundo de su ser.

8. Faltas de respeto: “Amor y respeto”, no existe uno sin el otro. Gritos, groserías, ademanes, la relación va perdiendo valor. Si en realidad hay amor, no se hiere a la persona.

9. Dinero: Falta de estabilidad económica. No me refiero a tener mucho dinero, sino a que exista suficiente para vivir adecuadamente y de una forma constante. De aquí la importancia de contar con un trabajo digno y seguro.

10. Pérdida de confianza: Celos exagerados, control con los amigos, la familia, el trabajo, daña muchísimo a una relación.

11. Rutina: Hacer siempre lo mismo en diferentes aspectos: vida diaria, conversaciones, vida sexual, diversiones, etc. Un buen matrimonio debe luchar contra la rutina.

12. No perdonar: En la convivencia diaria se viven situaciones constantes que requieren del perdón de uno hacia el otro. El que no perdona vive lleno de rencores y resentimientos que pueden acabar con la relación.

13. Abandono moral: Ya sea por el trabajo, los amigos, la familia política u otras causas, se abandona totalmente al cónyuge, la relación se convierte en una total indiferencia.

Ahora bien, hay razones muy fuertes que llevan a un matrimonio a tomar la difícil decisión de divorciarse: infidelidad, violencia, alcoholismo u otra adicción, pero estoy convencida que muchas de las causas mencionadas al principio tienen solución y se puede evitar el rompimiento.

Te invito hoy a preguntarte:

–¿Cómo está mi relación en este momento?

–¿Soy feliz con él o ella?  ¿Es feliz ella o él conmigo?

–¿Qué tanto tiempo pasamos juntos?

–¿Qué puedo cambiar o mejorar con mi pareja?

Recuerda: ¡Todos podemos ser mejores cada día! El amor no es estático: Si no está creciendo, implica que va disminuyendo.

¿Cuál es tu opinión?

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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