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Día mundial del árbol

De repente se habla mucho sobre la importancia del árbol, aunque luego casi inmediatamente se nos olvida. Se hace alharaca sobre la plantación de arbolitos con motivo del Día del Árbol, se hacen campañas de reforestación, pero ni en el uno ni en el otro caso se cuida que se logre lo plantado.


Puebla; Flor del Bosque


Siempre se tomó como natural la existencia de los bosques, de los cuales se tomaba la madera para la construcción de casas y fortificaciones y después para construcción de barcos y de flotas. Para las tribus germanas los umbríos bosques, que cubrían al país, fueron un gran aliado para que Roma no fuera capaz de conquistar la Germania, como ya lo había hecho con la Hispania, Inglaterra hasta Escocia donde construyo una muralla al estilo de la Gran muralla China, para evitar las incursiones de los rebeldes pictos, y el país de los Galos donde Versingetorix tuvo un sonado triunfo sobre ella.

Grecia, Roma y luego España, Portugal e Inglaterra, fueron grandes depredadores de bosques para la construcción de sus flotas. Gracias a la madera de los arboles Colon descubrió el Nuevo Mundo y Sebastián el Cano le dio la vuelta al mundo. Fue indispensable su aportación para la construcción de las vías de ferrocarril con los durmientes, para los refuerzos de las galerías de las minas y la construcción de las carretas. En fin así como los caballos fueron un elemento clave en el progreso de los pueblos, también el Árbol lo fue en todo momento.

Sin embargo no fue sino hasta principios del siglo XIX, cuando en España en Cáceres concretamente se celebró por primera vez en el año de 1805  el Día del árbol, siguió Suecia en 1840 y luego en 1872 en otros países, entre los cuales no estaba México, donde fue hasta 1936 cuando en los viveros de la antigua hacienda de Flor del Bosque, con la presencia del Ing. Miguel Ángel de Quevedo, llamado “Apóstol del Árbol” se celebró el Primer Día del Árbol. Fue hasta 1959 cuando el entonces presidente Adolfo López Mateos por decreto señalo que debía celebrarse el segundo jueves de julio de cada año el “Día del Árbol”, designándose en un decreto posterior el mismo año  que julio seria “El Mes del Árbol” que debería celebrarse como “Mes del Bosque”, lo que sería acertado pues no es el árbol solo el que nos beneficia tan grandemente, sino el conjunto de ellos o sea el Bosque.

Es curioso que en Flor del Bosque, entidad cuyo nombre originalmente se debió  a sus preciosos  bosques de frondosas encineras, que por una tala indiscriminada, para abastecer los hornos de cal y de tabiques, así como de leña y el preciado carbón de encino y madera en general, sus cerros fueron talados, empezando a sufrir sus tierras la inevitable erosión, dejando al descubierto las áridas tepetateras, donde prácticamente no crece nada, lo que puede verse de toda la Sierra de Amozóc hasta Tepeaca.

Fue precisamente la labor de reforestación de esos cerros por el Ing. Ernesto Kurt Feldmann que en 1934 había comprado en un remate la quebrada Ex hacienda de Flor del Bosque lo que para él se había convertido en  la meta de su vida, lo que decidió la visita del Ing. Miguel Ángel de Quevedo a Puebla para conocer los trabajos de reforestación, dando lugar a que en 1936 se celebrara en Flor del Bosque el primer “Día del Árbol” con la presencia de Don Saúl Colombres dueño de la Hacienda de Manzanilla, hijo del General Joaquín Colombres héroe de la Batalla del 5 de Mayo, el Ing. Robles Delegado del Departamento Forestal quien había intervenido en la venida del  Ing. de Quevedo y otras personalidades.

Como consecuencia al año siguiente en 1937, el Ing. Ernesto Kurt Feldmann y el Ing. Miguel Ángel de Quevedo lograban del Presidente que ya había visitado los trabajos de reforestación (tengo fotografías al respecto, igual que del 1er Día del Árbol), se establecía por Decreto por el que “La Zona de Protección Forestal de la Ciudad de Puebla” que abarcaba desde el Tepoxuchitl (Zona Militar) hasta la Malintzi pasando por San Diego las Animas, San Bartolo Flor del Bosque, Amalucan y Manzanilla. Actualmente solo permanecen los bosques de la Zona Militar y de Flor del Bosque que fue tenazmente defendida contra las pretenciones de los agraristas, por la ambición de estos apoyados por la flamante Secretaria Agraria creada por Echeverría y plagas de descortezador desaparecieron los bosques de Amalucan y Manzanilla. La Malintzin había seguido siendo diezmada por los pueblos ubicados en sus laderas.

El año de 1938 logró el Ing. E. K. Feldmann con el Ing. Miguel Ángel de Quevedo otro decreto por el cual se declaraban “Parques Nacionales” el Popocatépetl, el Ixtacíhuatl, la Malintzin, el Citlaltépetl y el Nevado de Toluca, el ultimo sólo fuera del Estado de Puebla.

En 1939 fue nombrado Director del Departamento de Aguas Potables el Ing. Ernesto Kurt Feldmann, quien desde entonces dedico toda su vida a los Bosques y al Agua. El año de 1946 presento al Gobierno una propuesta para reforestar la Malintzi para garantizar el abastecimiento de Agua Potable de la Ciudad de Puebla, que entonces se abastecía exclusivamente de la Cuenca subterránea de esa montaña.

Quedando al frente del Departamento de Aguas Potable durante 30 años hasta su muerte en un accidente, el Ing. E.K. Feldmann aumento el caudal de abastecimiento de la ciudad de 179 Lts/seg. a 1600 Lts./seg. Convirtiéndose los bosques y el agua en el contenido de su vida. 

Para que se garantizara la permanencia de la Obra del Ing. E.K. Feldmann, como justo Homenaje a la misma y en beneficio de Puebla, la familia Feldmann donó la mitad del parque Flor del Bosque, así como el caso de la antigua hacienda para museo de ecología y arqueología regional, así como la extraordinaria Colección Arqueológica Ing. Ernesto Kurt Feldmann que se encuentra en custodia del INAH.

Por fin ahora, después de haberse desaprovechado la donación por muchos años a pesar de la repetida insistencia mía al respecto, va a abrirse el parque y el museo al público de Puebla y de todas partes, constituyéndose en un gran atractivo para los visitantes.

Flor del Bosque será no sólo un homenaje permanente a la obra del Ing. Ernesto Kurt Feldmann, quien realmente se merecería un reconocimiento público, sino que además se constituye, según la intención de los donantes, en un lugar de esparcimiento, pero sobre todo de reencuentro con la naturaleza, para los poblanos y de todos los visitantes.

El árbol, los bosques, son un buen eslabón clave en el ciclo de la vida, sin ellos no habría vida.

“Donde hay Bosques hay Agua y Aire puro; donde Hay Agua y Aire puro hay Vida.”

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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