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¡El gran reto!

Somos más los buenos, aunque no seamos perfectos; y sin embargo, los malos, los hijos de… de la cultura de la muerte (no sean mal pensados) dirigen los destinos del mundo. ¿Por qué es esto posible? ¿Por qué manipulan a la mayoría como si fuera una manada de borregos? Y esto, sin que siquiera la manada se dé cuenta.


México; hijos, consentir, mal


Todos ansiamos que la naturaleza siga esplendorosa, el cielo azul sin smog, los bosques frondosos, majestuosos, exuberantes, llenos de vida de todas las especies, el sol radiante pero que vuelva a no ser dañino con el peligro de producir cáncer de piel, el cielo nítido en una noche tranquila tachonado de estrellas y luceros, sin masas de gases contaminantes que no dejan admirar esa belleza; y así podemos seguir diciendo cómo anhelamos que fuera la naturaleza a nuestro alrededor.

Igual deseamos la prosperidad y seguridad que había antes. Pero no se aleja el fantasma de los asaltos, los secuestros, las violaciones, el narcotráfico, las guerras innecesarias e injustas, las familias desgarradas, la juventud desubicada presa fácil del alcohol, la droga y la delincuencia, la trata de personas, etc. etc.

Y a más de todo esto, se nos viene encima la campaña agresiva contra la familia y la vida, con el pretexto de la “liberación” de la “discriminación”, tratando de imponer la “ideología de género”, como parte de la campaña por imponer la cultura de la muerte.

El gran reto es precisamente salir airoso de esta grave situación. Lograr que el Bien se imponga sobre el mal. Es necesario que el hombre aprenda a distinguir el Bien verdadero sobre el bien aparente, engañoso. El “canto de las sirenas” nos lleva a perseguir “espejismos”, alucinaciones, pensando que vamos alcanzar la felicidad tan deseada. La cosa está en que se nos ha hecho pensar que el bien, la felicidad, está en tener, en gozar el momento. Nos están envolviendo con un ideal hedonista de la vida.

La familia es la ase de la sociedad, y lo grave es que en la familia los padres actualmente al tratar de hacer lo mejor por sus hijos dejan que se impregnen de ese hedonismo fatal. Tratan de que tengan lo mejor, que disfruten la vida, que no se priven de nada, son incapaces de pronunciar un rotundo NO que muchas veces es necesario, son débiles cuando deberían ser firmes. Afirman que ahora así se usa, sin ver si ese uso es conveniente y bueno. Consienten todos sus caprichos, e incluso se endeudan espantosamente para que los hijos no les pongan cara o hagan un berrinchito.

El peor mal que se le puede hacer a un hijo es consentirlo. Y ya no hay educación, sino consentimiento. Éste es el gran secreto de que la cultura de la muerte avance tan fácil y rápidamente. Se están criando hijos sin voluntad firme, ni razón centrada y consciente, unas marionetas de las circunstancias.

Dios estableció todo en forma maravillosa. Sólo hay que contemplar a la naturaleza. Todo es un equilibrio perfecto. Es el hombre el que rompe ese equilibrio y las cosas empiezan a andar mal. Y la causa de esto es  la mentalidad que ha desarrollado por su desubicación.

Para salir victoriosos en este gran reto, es necesario que la nueva generación tenga una educación en valores, por la que aprendan a distinguir el Bien verdadero del bien aparente y luego a ser consecuentes con sus convicciones, tener la voluntad para no ceder a la tentación de un bien falso, que engaña, pero que por lo mismo, debido a la concupiscencia, no es fácil resistir.

Es indispensable educar la mente, tener un criterio centrado, poder identificar el Bien verdadero, lo que realmente va a dar la felicidad que todos ansiamos; pero también forjar la voluntad, para mantenerse firme y no ceder por ningún motivo.

Dios dispuso  que a través del desarrollo la persona, desde los pañales hasta ya mayor, se fuera formando y madurando, creciendo en cuerpo y espíritu, para lo cual es necesario no adelantarse a los tiempos. Eso de darle “educación sexual” a los niños desde los 4 años, y decretar que a esa edad pueden escoger el sexo al que quieran pertenecer, que el sexo seguro es el que se hace con condón, porque evita el embarazo no deseado y el SIDA, cuando la educación debe darse conforme se va madurando y por los padres, y el sexo que se tiene es el que da la Naturaleza, y que el único sexo seguro, el único que te hace verdaderamente feliz, es el que se realiza dentro del matrimonio.

Esa es la función de una verdadera educación, el que la persona se desarrolle y forme según va madurando. Es decir, los padres deben estar pendientes de ir desarrollando un recto criterio y una voluntad firme en sus hijos. Es el mayor bien que pueden hacerle a sus hijos y no consentirlos en ningún momento (por duro que sea) estando conscientes que con eso sólo le hacen un daño muy grave. No hay de otra ¡Hay que fajarse los pantalones!

Si logramos educar a los hijos dentro de la cultura de la vida y del amor, habremos logrado el éxito y el mundo será otro.

¡Habremos superado el gran reto!

“Donde hay Bosques, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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