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¡Pa’ los toros del Jaral, los caballos de allá mesmo!

Yo soy de rancho; posiblemente por eso y por el ejemplo de mis padres, amo tanto a la naturaleza y, por supuesto, por ser un regalo maravilloso de Dios, por lo que deberíamos ser agradecidos y cuidarla más, aparte de que es por interés propio.


México; toros del Jaral


Me encantaron siempre los dichos mexicanos, que son la sabiduría de nuestro pueblo, de los cuales la gran mayoría surgieron precisamente en el campo. Al citar el arriba mencionado, me acuerdo con simpatía de un montero, el pintoresco Don Chema con su bigote de pulquero, que cuando yo era pequeño le decíamos que era “lo mismo” y el muy chistoso nos replicaba: “No es lo mismo que lo mesmo”.

El dicho de ¡Pa’ los toros del Jaral, los caballos de allá mesmo! está como pintado para nuestra actual situación. Podríamos decir que para los que se empeñan en imponer la cultura de la muerte (que están muy bravos), estamos aquellos (que somos la gran mayoría, los buenos, como diría el Chapulín Colorado) los que estamos a favor de la cultura de la vida y del amor.

Nunca, por más que se empeñen en convencer de que lo “contra-natura”, es “natural”, va a ser eso posible. Eso no va a suceder nunca, aunque habrá ingenuos que sí se lo crean. Lo negro nunca podrá ser blanco y lo malo nunca podrá ser bueno. Y las leyes de la naturaleza que Dios dispuso, nunca se podrán contravenir.

Por más que quieran anular la protección especial que tiene México, y el fervor que el pueblo mexicano le tiene a su Santa Madrecita la Virgen Morena del Tepeyac, María Reina Virgen de Guadalupe, siempre contaremos con su amparo y protección. Además que Nuestro Señor, al que le tenemos especial veneración como “Cristo Rey”, que inspiró la defensa heroica del derecho a la libertad religiosa en la Cristiada dijo claramente: “Las puertas del infierno no prevalecerán contra mi Iglesia”, y nosotros somos su Iglesia.

Por más que las mafias que quieren imponer la cultura de la muerte, por convenir a sus intereses y su ambición de dinero y poder, además del odio que sienten contra la Obra de Dios, seguramente por contravenir a sus intereses; por más que se empeñen en tratar de convencernos, a través de campañas mediáticas, de que lo abominable, lo perverso e inconfesable es “natural”, no lo lograrán nunca; y de nosotros, de los buenos como dice el Chapulín Colorado, depende de que no dejemos que nos impongan a como dé lugar leyes que van en contra de nuestros principios, tradiciones y convicciones.

¡No van a lograrlo nunca! Aunque dispongan del poder y del dinero y de los medios para hacerlo.

Me viene a la mente una antigua canción alemana que empieza con: “Die Gedanken sind frei…” “Los pensamientos son libres…”. Nunca podrán hacernos cambiar nuestra forma de pensar, porque siempre la Verdad se acaba por imponer. “La Verdad os hará libres”, nos dijo claramente el Señor. Por favor, no seamos (no todos) tan ingenuos o interesados (porque lo hay), que les hagamos el juego a estos descastados, a los que no les importa hundir al país, con tal de llenar sus bolsillos y satisfacer su odio.

¡Pa’ los toros del Jaral, los caballos de allá mesmo! Si los seguidores de la cultura de la muerte se creen que se las pueden, los seguidores de la cultura de la vida y del amor, aunque sea con menos recursos, aún las podemos más. Que otro dicho muy mexicano lo expresa muy claramente: ¡Para uno que madruga, otro que no se acueste! Y vamos ¡A ver de qué cuero salen más correas!

Que no nos piquen la cresta, porque, como los gallos de pelea, nos crecemos al castigo.

¡Como México no hay dos! Tenemos como Madre a la Virgen de Guadalupe, de cuya imagen, la única en el mundo dibujada por la mano de Dios, por lo que el Papa Benedicto XIV dijo “Non fecit taliter omni natione” (“No hizo cosa igual con ninguna otra nación”). Contamos con Cristo Rey. Con base en la devoción a Él de nuestro pueblo, Su Santidad Pio X instituyó en 1925 a nivel mundial la Fiesta de Cristo Rey y se comenzaron a construir monumentos en su honor en todos partes del mundo, empezando por el Cristo del Corcovado.

¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe! Fue el grito con el cual nuestros hermanos los Cristeros se lanzaban a la defensa de la libertad religiosa, después de que la izquierda trató de destruir la Imagen sagrada de la Virgen de Guadalupe, colocando una bomba a los pies de su altar, destruyéndose éste, pero no la Imagen, y de que destruyeran el primer monumento a Cristo Rey. Gracias a los que en aquella ocasión ofrendaron sus vidas por nuestros derechos, gozamos ahora de la libertad que tenemos.

No podemos dejar que su sacrificio haya sido inútil. Defendamos con el mismo espíritu de ellos nuestros derechos a la Vida y a la Dignidad, que no nos impongan leyes antinaturales que no podemos aceptar. Que no le busquen, porque el que nos busca, nos encuentra, como lo indica claramente nuestro hermoso Himno Nacional. El pueblo de México no es de ninguna forma un pueblo de agachados con el que puedan hacer lo que les plazca.

Que ¡Pa´los toros del Jaral, los caballos de allá mesmo!

“Donde hay Bosques, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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