Últimas noticias:

¡México, Campeón de la Hispanidad y del Mundo!

No es entendible porqué la Humanidad se empeña en destruir a la Tierra, la Naturaleza, y junto con ella, a sí misma.



Unos malditos y obtusos, los seguidores de la cultura de la muerte (las mafias de la izquierda, de los petroleros y de la industria y venta de armas, la de los integristas musulmanes), que por ambición de riqueza y poder y por odio a la Obra de Nuestro Señor Jesucristo, la cultura de la vida y del amor, y que cegados por sus bajas pasiones no quieren ver que hundiendo el barco, también ellos se van a pique, no pudiendo llevarse nada de toda su riqueza acumulada; y otros por inocentes e ingenuos que se dejan engañar y engatusar, creyendo todos los cuentos y promesas que les hacen y que luego nunca les cumplen.

A éstos, Lenin, como buen marxista, solía llamar “idiotas útiles”, porque servían a su causa como instrumento, sin darse cuenta de que eran vilmente utilizados. ¡Cuántos de éstos hay actualmente! Por eso la democracia no es democracia. Queda el pequeño resto que se da cuenta, pero abrumado por la mayoría ingenua que se deja mangonear por la pequeña minoría maldita, poco puede hacer.

Como Rodrigo Díaz de Vivar, el Cid Campeador, en su tiempo fue designado campeón de Castilla con su invencible Tizona, así Dios designó a México desde un principio como campeón de la Hispanidad y del Mundo, armado con la espada de la verdad y del amor, lo que fue plasmado magistralmente en nuestro hermoso Himno Nacional por Bocanegra: “… Piensa oh Patria querida, que en el Cielo tu eterno destino por el dedo de Dios se escribió…”

Ya Su Santidad Francisco, siendo todavía Cardenal Bergoglio en Argentina, se lo dijo claramente al reportero socialista que quería ponerle un cuatro, preguntándole sobre la pobreza: “De que se extrañan, si ustedes mismos la crean, para luego proclamarse como redentores del pueblo empobrecido por ustedes, sin que nunca le cumplan lo prometido”.

Sale ahora a la luz en el prestigiado Diario Español ABC, que en 1998 Hugo Chávez, dictador socialista de Venezuela, subvencionó a partidos de izquierda de España para reforzarlos, principalmente a “Podemos”. Los resultados saltan a la vista, en las plazas ganadas por ellos, Barcelona, Madrid, en Andalucía, Navarra y otros tratan de dividir, fragmentar, acabar con la grandeza de España (separar a Cataluña y las Vascongadas y luego otras), eliminar la procesión de Semana Santa en Sevilla y otras partes, destruir una Iglesia en un barrio de Barcelona o convertir la Catedral de Córdoba nuevamente en Mezquita después de siglos, como si en Turquía fuera aceptable que la Agia Sofía, la mezquita más hermosa del mundo, se regresara a la Iglesia Católica.

Se permite en el Ayuntamiento de Barcelona declamar públicamente, con el beneplácito de la Alcaldesa, un Padre Nuestro blasfemo, y en Navarra un sacrilegio con Hostias consagradas robadas. Los izquierdistas tratan de poner nuevamente a España de cabeza. No tardarán en realizar persecuciones y martirios de católicos, como durante la Republica, lo que provocó que –igual que en México– el pueblo se levantara en armas en la Cristiada, para defender su derecho a la libertad religiosa.

Después del triunfo del comunismo en Rusia, España y México eran los objetivos estratégicos de la izquierda; España en Europa y México en América. Pero no triunfaron ni allá ni aquí, gracias a las profundas raíces cristianas. Con la Cristiada como con la Guerra Civil, prevaleció la cultura de la vida y del amor, la que están tratando de erradicar allá con violencia e imposición de leyes, acá suavecito, pero con un profundo descaro, usando la Suprema Corte de Justicia y el Congreso para sus maniobras, así Peña Nieto se lava las manos.

En España se desarrolló la Hispanidad desde que la Virgen se la apareció a Santiago, hasta que Isabel la Cruzada culminó la Cruzada de Reconquista e inició una todavía más importante: la Evangelización de América. En ambos momentos la presencia de la Virgen definió todo: allá, después de aparecer sobre un Pilar, se realizó la conversión masiva de los rebeldes celtíberos; acá, después de su aparición en el Tepeyac, los reacios pueblos de toda Hispanoamérica se convirtieron igualmente en su totalidad.

España y México supieron derrotar el comunismo (socialismo) que se les trató de imponer y ahora sufre bajo una campaña insidiosa de descristianización.

San Juan Pablo II (el Papa mexicano) se identificó tanto con México y le tomó tanto cariño a Santa María Reina Virgen de Guadalupe, porque reconoció que América era el “Continente de la Esperanza” en la reevangelización del mundo con México a la cabeza, nombrando a Nuestra Señora de Guadalupe como Patrona de América.

México está llamado a constituirse en Campeón del América y del Mundo, en la lucha contra la cultura de la muerte, salvando en esa forma al Planeta Tierra, a la Naturaleza y a la Humanidad de la más terrible amenaza a la que pueda haberse enfrentado nunca.

Por eso, yo orgullosamente digo, como muchos mexicanos:

¡México, creo en Ti!

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com

 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar