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El cerebro y el paracaídas

Me gustó esa reflexión, que ya cité en otra ocasión: “El cerebro, tanto como el paracaídas, sólo sirven si se abren”. Una mente cerrada que no se abre, no permite ver con claridad la realidad, y se construye una falsa realidad de acuerdo con lo que se quiere que sea y no con lo que es.


Reflexión


Ése es precisamente el problema que tenemos que enfrentar para poder resolver todas nuestras dificultades y crisis recurrentes o crecientes, citando como la más importante la cada vez más grave situación del Medio Ambiente, debiendo considerar que si quemamos nuestra casa, no tenemos otra ni adonde ir.

Y es que, aunque se presuma y se pretenda que se hace mucho, no es cierto, se hace relativamente poco, tratan de impresionarnos, crean una realidad ficticia. Y aunque se estuviera haciendo mucho, debe hacerse lo suficiente, no contentarse con que se está haciendo algo, y hacerlo a tiempo, antes de que sea demasiado tarde.

Y es muy en serio, que si queremos resolver de fondo todos nuestros problemas, no hay otra que abrir nuestras mentes, no cerrarnos a la verdad, que como dice la Sagrada Escritura: “La Verdad os hará libres”. Así, no seremos esclavos de la cultura de la muerte, que es la que está provocando todos los desastres del mundo.

Fray Carlos Carreón de San Francisco comentaba recientemente que cuando era joven y aun adulto, nunca se pensó en que fuera posible un ambiente de violencia como el que estamos viviendo actualmente, y describió la violencia intrafamiliar, en el colegio y el trabajo, el famoso “bullying”, los secuestros y asesinatos, las matanzas sin escrúpulos de los narcos, y ahora el terrorismo desatado por el Islam integrista, (Al Qaeda, el Estado Islámico y sus derivados).

¿Qué le pasa al mundo? Siempre ha habido violencia y la habrá hasta el final de los tiempos. Con gobiernos rectos, que han sabido controlar la situación, la violencia era mínima y sólo se exacerbaba en las guerras, culminando con los saqueos al tomar por asalto una ciudad. Cuando regían los valores, la violencia era mínima; pero al hacerlos a un lado, surgía devastadora, como pasa ahora.

Con Benito Juárez y las Leyes de Reforma, después de quitarle a la Iglesia sus bienes, hasta a las monjitas que se dedicaban a obras de caridad, desaparecieron los Colegios Parroquiales, creció el analfabetismo y la ignorancia, el campo perdió su productividad al carecer del apoyo que le daba la Iglesia, la delincuencia se desató. De ahí viene el dicho de que “Se oyen pasos en la azotea”, por los asaltos de casas; aparecieron las bandas de asaltantes en despoblado, se hicieron famosos “los Bandidos de Río Frío”, “Los Plateados” que ostentaban sus botonaduras del traje las espuelas de Amozoc, los frenos y cabezadas, la cabeza, la teja y los estribos de plata; y otras bandas de forajidos.

La riqueza que quitaron a la Iglesia con la que se hacía tanto bien social se esfumó al repartirse el botín entre los influyentes; la corrupción creció, y no hubo dinero para pagar la deuda externa, a tal grado que Inglaterra, España y Francia declararon la guerra al país. Se provocó la invasión francesa.

Entra Porfirio Díaz y con sus prestigiados “rurales” pone fin a todos los desmanes; hay tranquilidad y la productividad resultante hace resurgir al país. Al dar facilidades a los Lasallistas y otras instituciones para formar escuelas, se hacen presentes nuevamente los valores que estaban latentes. México es rico, próspero, una potencia en ciernes, protege a Centroamérica (Nicaragua) contra los abusos de Estados Unidos de los que se desliga. Eso no le conviene al vecino y apoya la Revolución en ella a los que se declaran sus incondicionales. Desde entonces, no hemos podido librarnos de la corrupción, y a los valores y a Dios se les hace a un lado.

La situación actual de México, como la del mundo es el resultado precisamente de eso: “La descristianización” metódica y sistemática, provocada por las mafias de izquierda, ya sean capitalistas o marxistas, que aprovechan hasta la delincuencia organizada en su provecho.

“No hay peor ciego que el que no quiere ver”, pero aquí nuestro pueblo, como pasa también en España, Estgados Unidos y otras partes no lo dejan ver, presentándoles a través de los medios de comunicación (muchos comprados, o bien proveídos de material falseado por las agencias noticiosas controladas), una realidad falsa.

La mente, igual que el paracaídas, si no se abre, nunca podrá resolver los tremendos problemas de México y del mundo. La ambición de riqueza y de poder los ciega, y si a eso se añade la soberbia, pues están perdidos. El cerebro no se abre, porque no quieren ver, porque no quieren prescindir de sus canonjías. ¡Viva la vida! La suya. Los demás que se amuelen.

Sólo la cultura de la vida y del amor que logremos reinstaurar nuevamente podrá poner fin a este caos. Constantemente me viene a la mente esa acertada afirmación de Ángela Merkel, a quien cada vez admiro más: “Europa sólo podrá salvarse de la Islamización, volviendo a sus raíces, a sus cimientos cristianos, a la verdad de Jesucristo, a la lectura de la Biblia”.

Lo que podemos aplicar perfectamente a la descristianización que sufrimos. Entonces México será grande verdaderamente, próspero, seguro, sin pobreza ni hambre. Habremos salvado a nuestro medio ambiente.

 “Donde hay Bosques, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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