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Nacimiento de México como Nación

En una Nación eminentemente católica, como lo es México, es significativo oír: “Hay mexicanos que no son católicos, pero no hay un mexicano que no sea guadalupano”. En estos días precisamente festejamos, como no se hace en ninguna parte del mundo, a nuestra Madrecita y Patrona, la Santísima Virgen María Reina de Guadalupe.


Virgen de Guadalupe


Y a Ella debemos el nacimiento de la Nación Mexicana. Desde su aparición en el Tepeyac a San Juan Diego, se forjó nuestra Identidad, igual que se formaba la Identidad de todas las naciones hispanoamericanas.

Es notorio que en relación a la Conquista por hombres extraordinarios, el historiador estadounidense Charles F. Lummis haya manifestado en su maravilloso libro “Exploradores Españoles del siglo XVI”, sobre todo por haber sido escrito por un anglosajón: “Amamos la valentía, y la exploración de las Américas por los españoles fue la más grande y la más maravillosa serie de valientes proezas que registra la historia”.

Después de las proezas realizadas por los conquistadores, vino la etapa de la Evangelización. Los extraordinarios misioneros enviados al respecto, hombres fuera de serie, como Fray Juan de Zumárraga, Vasco de Quiroga, Fray Jacinto de Benavente, y otros muchos, a pesar de su cariño y entrega que demostraban, no lograban nada o casi nada en la conversión de la población pagana. Los sacrificios humanos de doncellas y guerreros se seguían ejecutando en secreto, a pesar de la prohibición de los mismos.

Los nativos estaban reacios a aceptar la Fe cristiana, lo que nunca fue forzado por la espada como afirman los detractores de la Hispanidad. Los evangelizadores estaban frustrados y en cierta forma desesperados de no lograr nada o muy poco (similar a lo que aconteció a Santiago Boanerges “Hijo del Trueno”, como Nuestro Señor lo llamó, en España ante los rebeldes celtíberos, hasta la aparición de la Virgen del Pilar junto al Rio Ebro, después de lo cual hubo una conversión masiva en toda la península).

 

Pero sucedió algo maravilloso: al humilde indio San Juan Diego se la aparece en el Tepeyac la Madre del Dios por quien se vive (Nican Mopoua, aprox. año 1550), la Virgen de Guadalupe, y ¡oh milagro!, no solamente en México, sino en toda Hispanoamérica se presenta una conversión tal, que los Frailes Franciscanos  no se daban abasto para instruir y bautizar a todos los que lo deseaban.

Ahí es cuando nace nuestra Nación, que se caracteriza por el mestizaje de dos pueblos que se hermanan bajo el amparo de la Virgen Morena y Mestiza de Guadalupe, así como también las otras naciones hispanas del Continente, al que San Juan Pablo II designó como “El Continente de la Esperanza” en la reevangelización del mundo, nombrando a la Virgen de Guadalupe, a la que profesó un gran cariño, Patrona de América. Ahí se integró Nuestra Identidad.

Un pueblo nunca debe perder su identidad, y la nuestra ha estado amenazada desde hace tiempo por la campaña descristianizadora de las mafias de izquierda, portadoras de la cultura de la muerte. Sin embargo, no han contado con que la protección de Nuestra Santa Madre de Guadalupe nos asiste. La devoción de nuestro pueblo a Ella se sigue manifestando y fortaleciendo con las peregrinaciones a La Villa que se realizan durante todo el año, llegando a su culmen durante los días de su aparición, señalándose como su fiesta el 12 de diciembre. Su Santuario se distingue sobre todos los santuarios del mundo con una afluencia de más de 20 millones de peregrinos al año, básicamente del país. Roma, Lourdes y Fátima, juntos, no pueden competir, contando entre los tres con 16 millones de peregrinos de todo el mundo.

Europa está en grave peligro de perder su identidad bajo la amenaza de la Media Luna, como lo estuvo en el Medioevo. El Estado Islámico ha jurado que el Andaluz (como ellos llaman a España), como toda Europa, llegará a ser musulmán en poco tiempo.

Ángela Merkel, Canciller de Alemania, acaba de declarar al respecto: “Europa sólo podrá salvarse de la islamización volviendo a sus raíces, a sus cimientos cristianos, a la Verdad de Jesucristo, a la lectura de la Biblia”. Es decir, para Ángela Merkel, el peligro surge por la descristianización de Europa, y este peligro existe para todo el Mundo Occidental.

México no está exento y las consecuencias de que tratan de imponernos la cultura de la muerte son claras. Su Santidad Benedicto XVI señalaba ante la ONU en el 2009 que la crisis económica mundial era causada por los grandes movimientos financieros realizados sin ética. La ausencia de valores, con la consecuente corrupción, lo provoca. Y la falta de valores es consecuencia de hacer a Dios a un lado en la vida pública y privada.

La falta de valores, la superación de la corrupción, las crisis, empezando por la crisis ambiental, y todo ese enorme daño que está causando la cultura de la muerte (Suprema Corte de Justicia, Congreso) con leyes antinaturales a Nuestra Nación, sólo se podrá superar a través de una verdadera educación con valores, y no con una supuesta reforma educativa que sólo contempla la instrucción, pero que en ningún momento educa.

Dios ha escogido a México, bajo el amparo de Nuestra Santísima Madre María Reina Virgen de Guadalupe, como corazón en América, Continente de la Esperanza (San Juan Pablo II), para re-cristianizar al mundo bajo el grito de:

¡Viva Cristo Rey y María Reina Virge de Guadalupe!

“Donde hay Bosques, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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