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¡Viva Cristo Rey!

En los años 20 del pasado siglo, estuvo a punto de imponerse la Cultura de la Muerte. La devoción a Cristo Rey de nuestro pueblo nos salvó de esa tragedia, teniendo repercusión en todo el mundo. Todo ya había empezado en el Siglo XIX, las primeras Leyes Antirreligiosas y actos contra la Iglesia Católica surgieron en 1857 con Juárez, haciendo acto de presencia los primeros Cristeros, cuyo movimiento hubiera triunfado si no hubiera sido por el apoyo de EU a la persecución.


Cristo Rey


Con la Revolución se inició nuevamente la hostigación a la Libertad Religiosa, llegando a provocar que el 11 de junio de 1914 el Episcopado Mexicano hiciera un voto para construir un Monumento a Cristo Rey por la Paz y la Defensa de la Fe.

En 1918 con Carranza, se agudizó nuevamente la persecución, culminando con una Constitución totalmente antirreligiosa, que sigue en pie por la necedad de los jacobinos que aun manejan al país. Retomándose en 1919 el proyecto del Monumento y en 1923 tras de ser dinamitado por órdenes de Obregón, se puso la primera piedra del actual Monumento en el Cerro del Cubilete (Centro Geográfico de México) con la presencia de 80,000 fieles, suspendiendo Obregón todo y expulsando del país a Monseñor Filipi, nuncio apostólico, por haber bendecido la iniciación del Monumento. Todo quedó en suspenso hasta que bajo el Gobierno del Gral. Manuel Ávila Camacho terminando con la Persecución en 1944 se continuó su construcción.

La Persecución cruel y sangrienta con Obregón y Calles, provoco el levantamiento en armas en forma espontánea en todo el país, iniciándose la Cristiada o Guerra Cristera (1926 a 1929), que fue tabú hasta que Jean Mayer se atreviera sacar a la luz pública tan brillante y heroico hecho histórico, del que podemos estar muy orgullosos todos los mexicanos. Inspirado por el Movimiento Cristero y la gran devoción del pueblo mexicano a Cristo Rey, Su Santidad Pio XI, el 11 de diciembre de 1925 (Víspera de la Fiesta de Nuestra señora de Guadalupe), con su Encíclica Quas Primas instituye mundialmente La Fiesta de Cristo Rey.

La respuesta en el mundo, sobre todo en los países hispanos, es maravillosa. El mismo año de 1925 se construye en Brasil el Cristo del Corcovado de Rio de Janeiro. Entre Argentina y Chile ya existía el hermoso Cristo de los Andes, pero se construyen en Argentina dos monumentos más, uno en Tucumán y otro en Tupangato; en Colombia se erigen el Cristo de los Cristales en Cali y el de Cochabamba; en Portugal aparece majestuoso Cristo de Lisboa en la margen alta del Rio Tajo. Aquí en México, se construyen el de Noas de Torreón Coahuila, el de Ejecutla en Jalisco y el de Pachuca en Hidalgo.

Deben citarse el de la Habana en Cuba, el de Otero en Palencia y el de Santander en España; en Perú el del Pacifico en Lima y Yungay en Huascaran. En Brasil hay también el Cristo de Combonu, siendo de llamar la atención el de Swiebolzin en Polonia de los últimos años y el de mayores proporciones en el mundo. Igualmente llamativo es el construido por esquimales católicos en el Mar de Bering. Entre los más importantes se pueden citar: los del Paso en Texas, el de Solid Rock en USA, el de Dili en Timor Oriental, el Cristo Sumergido de la Bahía de Génova en Italia y muy significativo, el Cristo de las Montañas de Querubines en Siria, que igualmente, como aquí en México con los Cristeros, el Señor nos dio la fuerza y entereza para vencer la persecución sangrienta, allá también el Señor les dará toda la energía necesaria para resistir. En la historia se ha visto que sin lugar a dudas la sangre de Mártires, consolida y hace florecer la Fe.

Y la Fe es la que ahora se requiere para reinstaurar la Cultura de la Vida y del Amor, en contra de las campañas insidiosas y muchas veces cruentas como en el Medio Oriente, Nigeria, Pakistán, la India y otras partes, para imponer la Cultura de la Muerte, muchas veces apoyadas por países occidentales, por intereses económicos.

Como de aquí de México salió el movimiento y devoción a Cristo Rey, que en su momento salvó al mundo de caer en las garras de la Cultura de la Muerte, así nace ahora Movimiento Juvenil de Fe que promueve un Resurgimiento de la Cultura de la Vida y del Amor a través de peregrinaciones de la juventud a los monumentos a cristo rey en el mundo que los hay en todas partes, hermanando mundialmente a los jóvenes de ambos sexos por la Paz y la Libertad Religiosa, fortaleciendo al mismo tiempo la Cultura de la Vida y del Amor. Quiera Dios que pronto se generalicen y se hagan tradición estas peregrinaciones e inclusive se adopten por grandes y pequeños.

Los Cruzados de Cristo Rey, una orden de mucho empuje que nació aquí en México, ofreció apoyar en todos los países en los que tiene presencia esta hermosa iniciativa, que con toda seguridad ayudará a la Revangelización del Mundo, para lo cual Su Santidad San Juan Pablo II, nuestro querido Papa mexicano, como él mismo se consideraba, consideró a América como el Continente de la Esperanza y a nuestra Madrecita María Reina Virgen de Guadalupe como patrona.

No hay duda que hagan lo hagan los seguidores de la Cultura de la Muerte, con la protección de Cristo Rey y de María Reina Virgen de Guadalupe, tenemos todas las de ganar, pase lo que pase. Nuestro Señor lo dijo: “La puertas del infierno no prevalecerán contra mi Iglesia”, y nosotros somos su Iglesia.

Reinstaurando la Cultura del Vida y del Amor, habremos asegurado el triunfo en la lucha por el Medio Ambiente, así como por un país próspero y seguro.

“Donde hay Bosques, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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