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“Quas Primas”, Encílica de Cristo Rey

Se acaba de realizar en días pasados la Peregrinación de la Juventud a Cristo Rey, que cada año lleva a miles de jóvenes con gran entusiasmo al Cerro del Cubilete, en el corazón de México (centro geográfico).


Viva Cristo Rey


Todo empezó cuando en México, sacudido por la violencia de la revolución, el 11 de junio de 1914 los Obispos hicieron un voto de construirle un Monumento a Cristo Rey para lograr la paz y conservar la fe. En 1919, a pesar de la falta de seguridad, se retomó el proyecto, y en 1923, tras haber sido dinamitado por órdenes de Obregón el primer monumento, se puso la primera piedra del nuevo monumento, con la asistencia de 80 mil fieles, suspendiendo Obregón la obra y expulsando al Nuncio Apostólico Monseñor Filippi, por haber bendecido la obra.

El 11 de diciembre de 1925 Su Santidad Pio XI, viendo la gran devoción del pueblo mexicano a su Rey, promulga la Encíclica "QUAS PRIMAS", declarando fiesta universal el día de Cristo Rey. Desde entonces se iniciaron, aparte del nuestro de México en el Cubilete, la construcción de Monumentos a Cristo Rey por todos lados, impulsados por la devoción de los pueblos, siendo el primero el del CRISTO DEL CORCOVADO, en Rio de Janeiro, Brasil, posiblemente el más conocido.

Del nuestro, por la sangrienta persecución religiosa, se pudo poner por fin la primera piedra en 1944, con la autorización del Gral. Manuel Ávila Camacho, bendiciéndose la estatua de Cristo Rey en 1952 y el de María Reina, que no podía faltar, en 1953.

Los Monumentos más importantes a CRISTO REY, aparte el del Cubilete en México, son el Cristo de los Andes, entre Argentina y Chile (anterior y con otro motivo, pero con el mismo sentido); el de Tucumán y el de Tupangáto, en Argentina; el de los Cristales, en Cali y el de Cochabamba, en Colombia; el de Lisboa, Portugal; el de las Noas (Torreón), en Coahuila; el de Ejutla, Jalisco; el de Pachuca, Hidalgo; el de La Habana, Cuba; el del Otero (Palencia) y el de Santander, en España; el del Pacífico, en Lima y el de Yungay (Huascarán), en Perú; el del Corcovado y el de Combonú, en Brasil; el de Swiebolzin, en Polonia; el del Mar de Bering (esquimales católicos); el del Paso, Texas, y el de Solid Rock, en Estados Unidos; el de Dili, en Timor Oriental; el de las Montañas de Querubines, en Siria; y el sumergido, en la Bahía de Génova, Italia, entre otros muchos.

Para empezar, la Encíclica “QUAS PRIMAS” (1925) relativa a CRISTO REY, Pio XI hace referencia a su primera Encíclica “Urbi arcano Dei Concilio” en 1922, de la que dice: “…analizábamos las causas supremas de las calamidades que veíamos abrumar y afligir al género humano. Y en ella proclamamos Nos claramente, no sólo que este cúmulo de males había invadido la tierra, porque la mayoría de los hombres se habían alejado de Jesucristo y de su ley santísima, así en su vida y costumbres como en la familia y en la gobernación del Estado, sino también que nunca resplandecería una esperanza cierta de paz verdadera entre los pueblos, mientras los individuos y las naciones negasen y rechazasen el imperio de nuestro Salvador”.

El problema que Su Santidad Pío XI señalaba en esos años, es exactamente el que enfrentamos, pero aún más exacerbado por la creciente campaña descristianizadora de las mafias seguidoras de la CULTURA DE LA MUERTE Y DEL ODIO, apoyándose en los medios de comunicación.

Sin conocer lo citado, lo he mencionado muchas veces: Para resolver todas nuestras CRISIS, empezando por la CRISIS AMBIENTAL, lo que tenemos que hacer es reinstaurar LA CULTURA DE LA VIDA, en cuya importancia insistía tanto nuestro querido Papa mexicano –como él mismo se llamaba por su identificación con nosotros– SAN JUAN PABLO II, a lo que Su Santidad Benedicto XVI añadió Y DEL AMOR. La Madre Teresa de Calcuta, en una sencilla frase también lo indica: “LO QUE FALTA NO ES DINERO, SINO LO QUE FALTA ES AMOR”.

Muchas otras personas lo han señalado. Nos hemos olvidado de Dios, lo hemos hecho a un lado en la vida pública y privada ¿Cómo queremos que Dios se acuerde de nosotros? ¿Cómo podemos pensar en que porqué Dios permite tanta maldad y violencia? En realidad el mundo al hacer a Dios a un lado hace posible tanto mal. Ya Einstein de estudiante en la Universidad de Berlín lo expresaba muy acertadamente: “El mal es la ausencia del bien”.

LA CULTURA DE LA MUERTE Y DEL ODIO se está adueñando del mundo, con todas sus consecuencias de CORRUPCIÓN, Sistema del Hueso, la desintegración familiar, juventud desadaptada, delincuencia juvenil, falta de seguridad, violencia, asaltos, secuestros, violaciones, trata de blancas y de chiquillos, maestros corruptos e irresponsables (Coordinadora), impunidad, pobreza, hambre. Porque las mafias económicas (capitalismo salvaje, sin ética), de delincuencia organizada, de izquierda (socialistas), se valen de ella para enriquecerse sin escrúpulos, atacando todo aquello que se opone a sus intereses, la Iglesia, el Papa, el Cardenal Rivera, a Fox y a Calderón.

Cuán positivo sería que así como se extendió desde México por el mundo la devoción a CRISTO REY, también se propaguen desde México (Tierra de Dios y de María Santísima), las PEREGRINACIONES DE LA JUVENTUD a sus Santuarios, que como hemos visto ya los hay por todo el mundo, arrastrando con ese entusiasmo y generosidad propias de la juventud a las familias enteras a retomar LA CULTURA DE LA VIDA Y DEL AMOR, a poner nuevamente a Dios en el centro de nuestras vidas, a darle el lugar que le corresponde, ya no haciéndolo a un lado.

México y el mundo conocerán nuevamente la paz, el progreso, triunfaremos en la LUCHA POR EL MEDIO AMBIENTE, superaremos todos los males como lo señalaba Pio XI en sus Encíclicas. ¡SOLO HAY QUERERLO CON TODO EL CORAZÓN!

“Donde hay Bosques, hay Agua y Aire puro; donde hay Agua y Aire puro, hay Vida”.

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