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Por una desvinculación ordenada de los salarios mínimos

En el sector patronal seguimos muy de cerca el debate de algunas iniciativas presentadas ante el Congreso de la Unión, con el objetivo de reformar nuestra Constitución para que el salario mínimo no sea utilizado como índice, unidad o referencia para fines ajenos a la relación de trabajadores y la prestación de sus servicios.


Justicia Social en la economía de la sociedad


Este tema es, sin duda, de gran interés nacional. Como integrante de la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos, el sector patronal expresa su disposición para participar constructivamente en esta discusión. El objetivo es que realmente se dé en beneficio de los trabajadores y sus familias, así como de los sectores productivos, cuidando no afectar las variables fundamentales de nuestra economía.

Se requiere un diálogo responsable, para que al desvincularse el salario mínimo de diferentes disposiciones normativas, la fijación salarial se haga con criterios técnicos, sólidos y bien sustentados.

Debemos partir de diagnósticos realistas, sin pensar simplemente en replicar mecanismos que han sido aplicados para aumentar los salarios mínimos en otros países como Uruguay o Brasil, bajo la premisa de que al ajustarlo, se equilibrarán los ingresos y se reducirá la desigualdad en el país.

En algunos de estos países, como Brasil, el resultado final ha sido negativo para los trabajadores y la economía general del país, repercutiendo en el resto de los salarios y en el empleo.

No se puede pensar que las políticas de incremento de salarios mínimos que se han implementado en esos países podrían ser factibles en México, sin que se afecten la productividad y los contratos colectivos de las industrias que han venido avanzando en los ingresos de trabajadores formales, de más de dos o tres salarios mínimos en promedio.

Tenemos que buscar una solución propia para México. La clave es que además de desvincular el salario mínimo como unidad de cuenta y de disposiciones normativas, también logremos que se vaya recuperando el salario mínimo particularmente en la informalidad, porque es ahí donde se han precarizado los ingresos de los trabajadores.

Hay que considerar que la informalidad en México alcanza al 59% de la población ocupada y es precisamente en el sector informal donde el salario mínimo es una realidad.

En la informalidad no hay reglas, no hay horarios, no hay salarios base, no hay compromiso ni seguridad de que un aumento a las percepciones, va a ser seguido en esa parte de la economía. Una integración de esta manera en México es muy diferente a los países que han tomado como ejemplo, por eso tiene que ser de acuerdo a la realidad mexicana.

Una política que busque subir el salario mínimo sin una estrategia clara para abatir la informalidad, nunca será una solución integral. Al contrario, por la propia naturaleza del sector informal, en el que es casi imposible cualquier tipo de fiscalización, un aumento en el salario mínimo corre el riesgo de no tener efectos en ese rubro pero sí introducir distorsiones importantes en otros sectores.

Tiene que ser en el seno de CONASAMI, el mecanismo institucional que en forma tripartita fija los salarios mínimos, donde se hagan los estudios técnicos necesarios con base en una fórmula que incorpore esquemas sustentables, que consideren la productividad, para que efectivamente se impulse la competitividad de las empresas formales, generando mayor crecimiento de la economía y facilitando la creación de más empleos.

Es fundamental cuidar en este proceso a las Pequeñas y Medianas Empresas, que generan el 80% del empleo en el país. No podemos pasar por alto que esta discusión se da cuando las empresas formales aún están absorbiendo el incremento hasta del 7% en los costos laborales, por efecto de las disposiciones fiscales que entraron en vigor este año.

El capital invertido en cada trabajador de las empresas legalmente constituidas, es infinitamente mayor al de la informalidad. Una prueba de ello es que con el 40% de los trabajadores, la economía formal produce el 75% del PIB.

En esta discusión tiene que atenderse el punto de vista de las empresas y las políticas públicas que favorezcan o que afecten su desempeño. Hay que decirlo: hoy no están en condiciones de enfrentar eventuales incrementos de cuotas, derechos o aportaciones al gobierno federal y sus instituciones, como tampoco nuevos impuestos mencionados en la iniciativa de Ley de Ingresos del 2015, como son los gravámenes al patrimonio, a nóminas y asimilados, y a la ecología, aunque ahí se expresen en cero, se están expresando como nuevos impuestos y este punto nos preocupa.

En este entorno tan complejo, el sector patronal refrenda su compromiso para buscar soluciones a la recuperación del salario mínimo. Con ese objetivo estamos buscando acercamientos con los legisladores, con el gobierno federal y con los representantes de los trabajadores, para construir una fórmula viable, sin generar un impacto adverso a la economía y sin afectar al resto de las negociaciones contractuales en la industria.

Hacemos un llamado a los legisladores, al gobierno federal y a los sectores productivos a que trabajemos juntos para alcanzar un acuerdo consensuado por todos, para encontrar una solución integral, buscando que el salario se vaya formalizando de manera paralela, para que a través de la productividad los ingresos de los trabajadores puedan ir mejorando, como se ha logrado en la formalidad en los últimos 20 años.

Presidente Nacional de COPARMEX

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