Últimas noticias:

México debe acelerar la aprobación del TPP

Sea cual sea el curso de los acontecimientos en Estados Unidos en cuanto a su proceso electoral el próximo 8 de noviembre, una prioridad estratégica para nuestro país –de máximo nivel en nuestra política comercial, económica y relaciones exteriores– son los acuerdos bilaterales y multilaterales que tenemos en cuanto a comercio internacional.



En particular queremos hoy hablar sobre el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica, esto es una prioridad importante para que México envíe una señal clara y contundente de nuestras apuestas a fondo por el TPP y con ese objetivo urge que nuestro propio Poder Legislativo a través del Senado de la República suscriba plenamente el tratado.

México es ejemplo y líder reconocido en materia de comercio exterior, que además representa ya el 65% de nuestro producto interno bruto. Ahora que han surgido corrientes de proteccionismo en muchos países, con una ola muy fuerte de demagogia y desinformación, hay que tomar el estandarte de los mercados abiertos en congruencia con el interés mexicano.

No debemos escatimar esfuerzos: se trata de la carta más fuerte que hemos tenido en muchos años, y también hacia delante, como se perfila el futuro cercano, en materia de comercio internacional. De entrada, significa nuevos mercados de exportación con un valor agregado de más de 150 mil millones de dólares en un horizonte de cinco años.

Además, el TPP supone abrir las puertas a un flujo ingente de inversiones, potencializado por la sinergia de proyectos que marchan en paralelo, como las Zonas Económicas Especiales, todo lo cual debe confirmar a México como centro logístico neurálgico en el Siglo XXI y uno de los países más dinámicos en el comercio global.

Por poner dos ejemplos de lo que está en juego: esperamos la canalización creciente de inversiones directas por la vía de compañías de países  del TPP y asiáticas que complementen su producción y proveeduría adquiriendo de las IMMEX (Industria Manufacturera, Maquiladora y de Servicio de Exportación) partes y componentes. Por otro lado, implica oportunidades concretas, listas para aprovecharse por parte de los mexicanos, para al menos 19 sectores económicos claves de nuestro país, a través de 191 fracciones arancelarias: productos agroindustriales, vehículos y autopartes, químicos y farmacéuticos, acero y manufacturas, equipo eléctrico y electrónico.

En síntesis, es la vía idónea para modernizar y profundizar nuestra política económica comercial internacional, en la tarea de fortalecer la competitividad como bloque, como región,  y representa el acceso preferencial a algunas de las economías de mayor crecimiento por parte de Estados Unidos, Canadá y México. Hoy existe consenso en la visión de que en el mediano y largo plazo, el espacio de mayor dinamismo económico en el mundo es la zona Asia Pacífico.

En las negociaciones que llevaron a la firma del tratado en febrero de este año por parte de los negociadores y gobiernos, en las que participó intensamente nuestro sector junto con nuestro  Gobierno, México logró balances adecuados en nuestros intereses de expansión de nuestras exportaciones y las sensibilidades en las áreas delicadas en cuanto a importaciones.

Sea cual sea el curso de los acontecimientos en Estados Unidos, esta es una prioridad estratégica al máximo nivel de nuestra política comercial; no podemos ser pasivos o mantener una posición de espectador al respecto.

Para superar la debilidad de la economía global que persiste, se necesita más comercio e integración económica, no menos. Hay que seguir con firmeza por la ruta de los encadenamientos de valor ganar-ganar regionales y globales. Le conviene al mundo, le conviene a México por supuesto, y a Estados Unidos en particular.

La retórica contra el libre comercio que se ha manejado en las campañas electorales, de llevarse a cabo como política de los Estados Unidos, podría generar una recesión en ese país, y con ello arrastrar a la de las economías más ligadas a sus ciclos, en especial la mexicana. Si llegasen a imponerse niveles arancelarios como los que se han llegado a mencionar de hasta el 45% a China y 35% a México, un efecto casi inmediato podría ser la pérdida de más de 5 millones de empleos estadounidenses, de acuerdo con estudios como el del Instituto Peterson, de Washington.

Se calcula que en un escenario de “guerra comercial”, factible si se siguiera en ese camino, en estados como California, Michigan y Massachusetts, se perdería casi el 5% de los puestos de trabajo en el sector privado. Eso no beneficia a nadie. Desde luego, estos escenarios son remotos, porque afortunadamente existe una gran distancia entre lo que se dice a nivel electoral y lo que se hace ya en la realidad, además de que los mecanismos de la democracia, la división de poderes y las reglas internacionales de comercio son un baluarte robusto contra medidas que puedan ser tan perjudiciales para todos.

Diariamente, desde el sector empresarial vemos que la dinámica comercial y productiva marcha por un camino opuesto al que promueve el proteccionismo. Mientras que se utiliza como recurso para conseguir votos el levantamiento de muros inviables, en el plano de los hechos, acabamos de ver cómo se está instrumentando la tercera aduana con agentes mexicanos y estadounidenses para el pre-despacho de mercancías, que operará este mismo año, entre Ciudad Juárez y El Paso. En Laredo y Tijuana, este mecanismo bilateral generó ahorros de hasta el 60% en costos de operación.

Más allá de la retórica, las empresas siguen desarrollando sus cadenas productivas y logísticas con un enfoque internacional, que acaba generando beneficios para todos.

Son el tipo de medidas que estamos impulsando de manera conjunta los empresarios de ambos países, a través del CEO Dialogue: desde la infraestructura binacional y la homogenización de las normativas hasta la alineación en la política comercial con respecto a otros países y bloques económicos regionales.

Sin embargo, sí resulta cada vez más necesario contrarrestar el discurso de la regresión con el de la integración económica internacional progresiva y sensata, que contribuya a reducir las brechas de desarrollo, a generar empleos, crecimiento, movilidad social, e incluso asegurar la estabilidad y la paz.

El TPP es el mejor vehículo que tenemos en este reto, porque además, incorpora nuevas áreas, prioridades y medidas concretas que atacan directamente los puntos débiles, omisiones y efectos colaterales del comercio internacional que han generado recelo en algunos sectores. Incluye capítulos y disposiciones vinculantes para proteger el medio ambiente, los derechos laborales y humanos, el combate a la corrupción, la economía digital y el impulso a las PyMes, para que se integren a los encadenamientos de valor globales.

Por nuestra parte, tenemos que hacer lo que corresponde, en temas como el de fortalecer nuestras instituciones y el Estado de derecho, en la prioridad de garantizar certeza  jurídica y un entorno propicio para el desarrollo de la actividad económica, el comercio y la captación de inversión nacional e internacional. Aquí es fundamental la implementación del nuevo Sistema Nacional Anticorrupción y las reformas en materia de justicia cotidiana. También hay que dar estas señales correctas al mundo como país, como mexicanos.

El TPP toma la bandera, tan necesaria hoy día, de una globalización incluyente, que supone beneficios para todos, pero más aún, para los países con una vocación clara e interés estratégico por los mercados abiertos: el caso de México. Es momento de actuar en consecuencia, por eso nuestro llamado a nuestro congreso, en particular a la Cámara de Senadores para que hagan los procesos y autoricen y ratifiquen las firmas del Tratado Transpacífico que ha hecho el gobierno mexicano con los países.

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Comentarios  

#1 Herminio Romano Sanz 01-11-2016 17:39
Nunca en mi vida hyabía oído hablar de Juan Carlos Castañon. Pero despues de leer este escrito panfletario de absoluta y sesgada propaganda hacia las manos que le han de dar de comer, quien no realiza un análiziz objetivo, sino como triste e ingenua porrista de prepartatoria solo he cha hurras al TTP. Solo con el "lúcido" argumento de que como el comercio internacional es bueno, entonces el TTP es bueno.
Quie pierde es el portal "yo influyo". Después de leer este vergonzosa muestra de hambre de palmadas de su amo, deseo que se me borre de la lista para seguir recibiendo correos de "Yo influyo".
Citar

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar