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El Paquete Económico 2017

Con la presentación de la iniciativa del Ejecutivo Federal en el Paquete Económico 2017, arranca el complejo ciclo para que en el Congreso se apruebe -antes del próximo 31 de octubre- la Ley de Ingresos correspondiente y -a más tardar el 15 de noviembre- el Presupuesto de Egresos de la Federación. En el sector empresarial tendremos una participación activa con posicionamientos y propuestas en todo este proceso, en comunicación con los señores legisladores y con los funcionarios de la Secretaría de Hacienda y las secretarías que tengan relación con ambas iniciativas.



Aunque seguimos con el análisis del detalle, hemos revisado las líneas principales del proyecto presentado por la Secretaría de Hacienda y encontramos que, en general, su planteamiento fiscal para el próximo año es realista, congruente con el escenario económico nacional e internacional y en la dirección correcta en cuanto a la necesidad prioritaria de ajustar el presupuesto, a fin de establecer equilibrios en las variables claves y generar confianza en los agentes económicos.

Si bien estamos conscientes de que el panorama da poco margen de maniobra, estamos convencidos de que puede hacerse un esfuerzo mayor en la necesidad de asegurar estabilidad en las finanzas públicas, que mantienen vulnerabilidades muy importantes, y con ello blindar la propia estabilidad de la economía nacional, frente a riesgos como el déficit que tenemos en la cuenta corriente con el exterior, un nivel de inflación que pudiera afectar el mercado interno y nuevos episodios de volatilidad en los mercados financieros.

De igual forma, en la parte de la Ley de Ingresos, existen áreas de oportunidad para generar un entorno más propicio para la inversión, la generación de empleo y el crecimiento.

En ese sentido, confiamos en que en el Congreso se podrá enriquecer la iniciativa para generar la mejor fórmula para México.

En materia presupuestal, hay que destacar varios aspectos.

La reducción del gasto programable es de 228 mil 500 millones de pesos, tal como se anunció; sin embargo, el no programable, es decir, lo que ya está comprometido, y que atañe a intereses, son 90 mil 500 millones, y en participaciones a los estados, 37 mil 300 millones, es decir, crece el 8% lo que participamos a los estados. Reduce bastante el impacto del esfuerzo del ajuste, porque el gasto total sólo bajaría 84 mil millones.

Es por esto que tenemos dos restricciones al respecto, un llamado al Congreso, para que analice completamente y a fondo, todas las oportunidades que tenemos de reducir aún más el gasto, y podamos entonces afrontar nuestros compromisos de pagos de intereses con solvencia, y por otro lado, la urgente necesidad que todos los estados y municipios cumplan con la contabilidad gubernamental, tal como estaba estipulado desde hace años. Es necesario, si les damos más recursos a los estados, tener mecanismos de transparencia y rendición de cuentas, para poder darle seguimiento a los recursos.

Por otro lado, la reducción del gasto programable sigue cargándose sobre todo en el gasto de capital, es decir la inversión física, y principalmente en infraestructura: 204 mil millones de pesos, casi el 27% en términos reales, mientras que la disminución en el gasto corriente es de 112 mil 500 millones de pesos, básicamente en una disminución a subsidios que son inoperantes. En eso, nos parece que es el sentido correcto, pero nos preocupa el gasto de inversión, por tal motivo estamos buscando la mayor celeridad de las asociaciones público privadas, para que la infraestructura se siga dando, de tal forma que la iniciativa privada coadyuve a la construcción de la infraestructura que requerimos.

El renglón que sigue incrementándose preocupantemente, como en años anteriores, es el de pensiones: 88 mil 600 millones de pesos. Este es realmente un problema estructural que tenemos en el mediano y en el largo plazo, que hay que desactivar con previsión, en los próximos ejercicios fiscales.

Todo esto impide que la necesidad de financiamiento se reduzca significativamente, ya que el balance presupuestal se mantiene en niveles altos, más de 495 mil millones de pesos. A ello hay que añadir los requerimientos que se tendrán por IPAB, PIDIREGAS y otros conceptos, llegando a una suma total de 571 mil millones de pesos de necesidades de nuevos financiamientos. Esto implica que la deuda seguirá creciendo para cubrir el faltante, para poder pagar los intereses y los compromisos que ya tenemos: un 2.8% del PIB durante el 2017.

Por eso es urgente que la conversación en el Congreso de la Unión, lleve la posibilidad de encontrar más y mejores ahorros.

El objetivo de un superávit primario de 0.4% del PIB es adecuado, es en el sentido correcto, pero no es suficiente, ya que la deuda como proporción del PIB aumentará casi tres puntos base, a cerca de 53% del PIB, a fines del 2017. Cabe señalar que esta cifra no incluye también la deuda de los estados y municipios, que es prácticamente 3 puntos del PIB, es decir, a finales del 2017, si no hacemos algo en mayores ahorros, tendremos una deuda con respecto al PIB de 55%.

La única posibilidad de que no se incremente en ese monto la deuda es llevando a cabo una reducción adicional a los programas no prioritarios: alrededor de 220 mil millones de pesos adicionales. El Congreso de la Unión todavía puede y tiene la responsabilidad de revisar el gasto a la baja, dando prioridad a mantener los programas sociales que realmente apoyan a los grupos de menores ingresos y llevar a cabo una reducción en aquellos programas y proyectos que han mostrado poca eficacia y regresividad.

Adicionalmente a esto, requerimos hacer un gran estudio y de gran alcance, de cuál es la reforma fiscal necesaria para la aplicación de los recursos, y para tener mayor eficiencia en el gasto público. Esto requerirá un estudio de 2 o 3 años que nos lleve a encontrar todos los programas que se duplican y que llevan costos administrativos en exceso, para hacer un gasto eficiente, además de adaptarlo a las verdaderas necesidades de México.

En cuanto a la Ley de Ingresos, se tomaron en cuenta varias propuestas y solicitudes del sector empresarial, pero quedan fuera algunas que son todavía fundamentales. Hay poco espacio para llevar más lejos los esfuerzos de estímulo económico, pero sí hay cuestiones en lo particular que deben atenderse.

Entre lo más destacable del proyecto tributario están varias medidas de simplificación en las que hemos venido trabajando con la propia Secretaría de Hacienda, así como algunos incentivos para la inversión, el ahorro, la innovación y el crecimiento.

Ese es el caso de la posibilidad para las personas físicas para deducir aportaciones voluntarias para el retiro, la no acumulación de estímulos fiscales, un crédito fiscal para  la investigación y desarrollo en las empresas y, muy especialmente, un crédito para el desarrollo de tecnologías, equivalente al 30% de la inversión que se realice. Asimismo, no se gravará la exportación de servicios de tecnologías de la información, una demanda importante de lo que ha venido generando un valor agregado importante dentro de nuestra economía.

En un sentido similar, se proponen incentivos en áreas como el deporte de alto rendimiento, incentivos para la deducibilidad en exploración y producción compartida en hidrocarburos.

Hay otros estímulos relacionados con los gastos de peaje y combustibles, disminución de PTU para pagos provisionales, donación de alimentos y medicinas, empleo a personas con discapacidad, exención de ISAN para autos eléctricos y también en los derechos de importación de gas natural, algo importante para la industria.

En el tema de simplificación, también hay que resaltar la posibilidad de dar validez al uso de firma electrónica para la contratación entre particulares y el que otras autoridades usen también el buzón tributario.

Otro aspecto positivo del paquete económico es precisamente el dotarles a las empresas pequeñas, un instrumento para tributar fácilmente: un instrumento fiscal que les permita tributar de acuerdo a su flujo. Esperamos que pueda haber un ajuste para ampliar la cobertura de éste, de tal forma que las empresas que vendan menos de 12 millones de pesos puedan estar en esta opción de tributación especial.

Entre lo que faltó, que son demandas o propuestas permanentes de nuestro sector, hay que destacar la deducción plena de prestaciones laborales, al menos de las obligatorias por Ley; tratamiento fiscal para desperdicios industriales; deducción al 100% de los vehículos eléctricos e híbridos, y también del 100% en gastos pre operativos del sector minero;  acreditamiento del 10% de ISR en dividendos contra el ISR del ejercicio y actualización de las tarifas de ISR en las personas físicas.

De manera desafortunada, se difiere el derecho de acreditamiento y devolución del IVA para las erogaciones realizadas en periodos pre operativos de las empresas: excepto para la industria extractiva, pero el resto de la economía no tiene ya esta oportunidad; esto significará un costo financiero muy importante para las inversiones nuevas en México.

Todo esto es el paquete económico del 2017, que trabajaremos junto con el Congreso para darle mayor profundidad y generar las señales de ahorro suficiente, que den tranquilidad en la marcha de la economía. Sin embargo, insistiremos que en los próximos 2 o 3 años tendremos que discutir una Reforma Fiscal profunda que nos permita tener los ingresos fiscales tributarios suficientes para lo que México requiere.

Tenemos que ser mucho más eficientes en el gasto. No podemos continuar en un endeudamiento año tras año, que nos va a llevar a desestabilizar las variables económicas mexicanas. Esto significará un gran esfuerzo del presupuesto tipo base cero, para homologar programas, para diferir algunos, para simplificar la administración de los mismos, y darle profundidad, sobre todo a los temas sociales, de pensiones, de salud y de transporte para los mexicanos.

De cualquier forma, el paquete económico 2017 va en el sentido correcto, y como dijo el Secretario Meade: dentro del poco margen de maniobra disponible. Hoy es momento de discutirlo en el Congreso, esperemos que todavía podamos dar un avance más, en el ahorro que requerimos.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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