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Priorizar seguridad y Estado de Derecho, demanda ciudadana

Reiteramos nuestro reconocimiento al Gobierno Federal, a su gabinete de seguridad y a todas las instituciones que participaron en la reaprehensión de Joaquín “El Chapo” Guzmán.


Estado de Derecho


Valoramos en su justa medida la relevancia de este hecho, por lo que implica como mensaje del Estado mexicano contra la impunidad y, por supuesto, a fin de avanzar en el esclarecimiento de la fuga ocurrida en julio pasado y en el combate a los cárteles del crimen organizado.

No obstante, tenemos que tener presente que la lucha para lograr un entorno de seguridad y tranquilidad para todos los mexicanos todavía tiene un largo camino por recorrer, como mostraron los acontecimientos de violencia que también tuvieron lugar en las últimas semanas.

Lo que es claro es que resurge con toda su fuerza la seguridad pública y el fortalecimiento del Estado de Derecho, como tema central de la agenda del país.

Es una exigencia de la sociedad, la cual secundamos en el sector empresarial, que el Estado mexicano en su conjunto dé a este desafío la preponderancia y sentido de apremio que tiene para millones de mexicanos.

En varias zonas del país la gente está preocupada y siente desamparo. Se suceden los años, las estrategias y los gobiernos de distintos partidos políticos y de los tres niveles de gobierno, sin que haya señales contundentes de que se esté resolviendo de fondo y de manera sostenible la problemática en algunas regiones del país.

En el Congreso de la Unión hay un retraso considerable en el análisis y el procesamiento de diversas iniciativas de seguridad pública y nacional. Asuntos de importancia crítica, como el de la certeza jurídica para la participación de las Fuerzas Armadas en el combate a la delincuencia, están congeladas desde hace años.

El atraso incluye las propuestas del decálogo presentado por el Presidente de la República desde fines de 2014, enviadas entonces con carácter de urgente, por los acontecimientos que acababan de sacudir a la sociedad.

Se planteó una Ley Contra la Infiltración del Crimen Organizado en municipios, una iniciativa para redefinir las competencias y responsabilidades de cada autoridad en materia de delincuencia, y los mandos únicos estatales, como disposición de cumplimiento obligatorio.

Son temas que hoy vuelven a concentrar los reflectores de la opinión pública, ante la reiterada evidencia de la vulnerabilidad de la institución municipal, así como de las insuficiencias en esquemas de coordinación entre niveles de gobierno.

En muchos casos, los intereses políticos continúan obstaculizando las soluciones, la corresponsabilidad y la rendición de cuentas.

La precariedad de la figura del municipio, con tantos ayuntamientos con tan pocos recursos, ha devenido en ser el eslabón más débil del Estado mexicano en materia de seguridad. Esto ha contribuido a que se acentúen vacíos de poder territoriales.

Peor aún, se ha generado, en algunas zonas, una especie de Estado paralelo de la delincuencia y la corrupción. Éste no sólo infiltra y corrompe policías, reproduciendo la impunidad, sino que busca controlar estructuras de gobierno, presupuestos y facultades de cobro de cuotas, a través de la extorsión y el derecho de piso.

Nuestra demanda a los legisladores de todas las fracciones políticas, es que cuanto antes se pongan de acuerdo para definir prioridades pendientes y los tiempos de resolución.

Al Ejecutivo Federal le pedimos que haga un esfuerzo especial para reforzar la seguridad en los municipios donde la población civil está en mayor riesgo y preocupada. Por ejemplo en zonas de Morelos, Michoacán, Guerrero, Tamaulipas, y algunas zonas de Veracruz, entre otras.

En varios casos, se ha probado que los mandos únicos ayudan en lo que atañe a la problemática de la debilidad de las policías municipales, siempre y cuando haya una coordinación efectiva entre los tres órdenes de gobierno y todas las instituciones de seguridad pública del Estado mexicano.

Sin embargo, el problema de la inseguridad es mucho más amplio y contiene muchas más aristas.

A pesar de los esfuerzos de coordinación y los resultados obtenidos en algunas regiones del país, todavía tenemos muchos retos que cubrir.

Lo que los mexicanos necesitamos y exigimos es protección a nuestra integridad personal, a nuestro patrimonio y al ejercicio de nuestras libertades. Lo que demandamos es tranquilidad, orden y paz pública.

Lo que realmente importa y urge no es debatir una medida específica de manera aislada: el foco debe estar en el diseño y consenso de una verdadera política de Estado integral que nos permita contar con una estrategia para disminuir las causas y los efectos que provoca el crimen en todas sus manifestaciones. Esto incluye una policía profesional, capacitada, que cuente con equipamiento integral, con tecnología, en todo el país.

Existen mecanismos para adoptar (sin necesidad de realizar cambios legales) esquemas y procesos de Coordinación Unificada en aquellos estados o regiones del país que, ante la situación de emergencia, así lo convengan las autoridades competentes.

Para ello, es necesario privilegiar la integración y adecuado funcionamiento de los centros de control, comando, comunicación, coordinación y cómputo, conocidos como C-4 y C-5 estatales, incluyendo acciones específicas para integrar a las regiones y municipios de cada Estado y a todas las fuerzas del orden.

Es indispensable que se dé un acuerdo de las fuerzas políticas representadas en el Congreso de la Unión para dotar de facultad constitucional a las Fuerzas Armadas en sus labores de coadyuvancia, como policías auxiliares a nivel municipal y estatal.

Reiteramos nuestro llamado a poner en el centro de la agenda pública el tema de la confianza, el Estado de Derecho, el fortalecimiento de las instituciones del Estado y la gobernabilidad democrática. Necesitamos solidez en estos pilares básicos, para que haya solidez en los enormes avances que hemos logrado en múltiples áreas.

Este es un reto de la nación, no de un gobierno, federal, municipal o estatal, es un desafío del Estado mexicano, y los empresarios como miembros de la sociedad vamos a cumplir con nuestra responsabilidad, de estar presentes, de señalar, y de participar en lo que nos corresponde.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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