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Encuentro Empresarial Chihuahua 2015

Tenemos ante nosotros el reto de hacer de México una de las economías más importantes del mundo. Nuestra generación tiene la responsabilidad histórica de consolidar el México libre, democrático, seguro, con justicia y con posibilidades de desarrollo que deseamos para nuestros hijos y las siguientes generaciones. Tenemos hoy la oportunidad y la obligación de hacerlo bien, con bases sustentables, que nos den prosperidad y certeza; que promuevan la unión en el largo plazo. La Nación que todos queremos.


Coparmex


En Coparmex estamos convencidos que hemos dado pasos importantes en el camino correcto, pero aún tenemos muchísimos problemas por delante. Porque ninguno de nuestros esfuerzos se justificará si no logramos atender el que es hoy nuestro mayor desafío, nuestro reto más urgente: La desigualdad.

La desigualdad es el espejo que nos refleja tal como somos. La desigualdad nos lacera y nos reta a desprendernos de privilegios para tomar nuestra responsabilidad y compromiso con los mexicanos que no han tenido oportunidades. Nos reta a tomar acciones desde cualquier trinchera, y desde todos los ámbitos donde participamos: En la empresa, la función pública, el trabajo político, la academia, la impartición de justicia, la creación de leyes o la organización social a la que pertenecemos.

Asumir este reto y enfrentarlo nos exige visión de estado, de Nación, generosidad e inspiración.

Por ese motivo hemos dedicado los esfuerzos de este Encuentro Empresarial, la cita más importante del año de los empresarios Coparmex, a hablar de la confianza en la justicia como condición para la paz social y el progreso democrático.

Sin confianza en las instituciones, sin el imperio de la ley y la certidumbre del castigo a quien la infrinja, de nada servirán nuestros avances y esfuerzos en otros ámbitos. No podremos combatir la inequidad si buena parte de nuestros ciudadanos desconfía de las instituciones; si gran parte de ellos se sienten marginados, excluidos de la justicia o desamparados en sus propios problemas.

Tres pilares son los fundamentales para la construcción de una nación próspera: Condiciones económicas de progreso, educación y formación de talento, y el estado de Derecho, nuestras leyes.

La educación es la piedra angular del desarrollo integral de las personas, y la herramienta más efectiva para disminuir la desigualdad y promover la movilidad social, el desarrollo de los ciudadanos, de las personas.

Es necesario construir nuestro país ofreciendo oportunidades de formación de talento y habilidades, conciencia de nación y valores cívicos a través de la educación. Necesitamos un sólo sistema educativo, donde los valores y las habilidades para la vida y el trabajo se les brinden a todos los niños y jóvenes, sin distinción y sin excepción. Porque somos una sola nación y la educación es un derecho de todos los mexicanos.

Y en esto, Señor Presidente, estamos con usted hasta las últimas consecuencias, porque es prioridad la educación.

A la par, requerimos de inversión, ahorro y empleo para desarrollar nuestra economía.

Porque el empleo -digno, bien remunerado, con posibilidades de crecimiento- es la única forma de salir de la pobreza. Y el empleo productivo sólo se crea en las empresas, que son el motor de la economía. En la empresa, pensada como comunidad de personas, como la conjunción de empresarios y trabajadores con un objetivo común.

Requerimos más y mejores empresas, pequeñas y medianas que, junto con las grandes, se modernicen, innoven, crezcan y puedan ofrecer más empleos, y mejor remunerados. Que tengan visión de largo plazo y construyan para las siguientes generaciones opciones de desarrollo.

Requerimos política pública que las incentive, que desregule y simplifique su operación, que les permita crecer y cumplir con su compromiso social: generar valor y crecimiento y, por lo tanto, desarrollo y beneficios para las personas y sus familias.

Necesitamos hoy en día mexicanizar cada vez más nuestras cadenas de valor. Que más pequeñas y medianas empresas se sumen a la competitividad global. Por eso, Sr. Presidente, apreciamos y lo felicitamos, con su equipo de trabajo encabezado por el Secretario de Economía, el logro de la finalización de las negociaciones del TPP, el Acuerdo de Asociación Transpacífico, como una herramienta para integrar las empresas a la competitividad global, y brindar más oportunidades para los mexicanos.

Este es el círculo virtuoso al que aspiramos. El que sabemos que es el único capaz de romper con la inercia de la pobreza y la exclusión, desigualdad e inequidad.

Y todo esto se complementa necesariamente con el cumplimiento de la ley.

Sin Estado de Derecho, sin certeza en que la justicia se aplica, y se aplica bien, nada de lo anterior será suficiente para asegurar la Nación que queremos.

La desigualdad en el acceso a la justicia, la desconfianza en nuestras instituciones, la debilidad de nuestro Estado de Derecho o de nuestra democracia, pueden ser tan dañinas como la falta de oportunidades económicas. 

En Coparmex, siempre nos hemos caracterizado por la crítica constructiva, la propuesta, el diálogo y el compromiso. Por eso, hoy reunimos a empresarios de nuestros 65 Centros Empresariales, de 82 ciudades del país, de todos los tamaños y sectores, para hablar de justicia y confianza. Porque creemos que es el hilo transversal que nos permitirá avanzar en el desarrollo.

Confianza en nuestras instituciones ante la exclusión social y la violencia, cualquiera que sea el grado de ellas. Confianza en que podemos trabajar juntos sociedad y gobierno para recuperar la esperanza en la convivencia pacífica, sin impunidad.

Porque no hay progreso duradero si no tenemos confianza en que la justicia es para todos, donde los delitos sean investigados y castigados siempre, sin distinción de privilegios por condición social, económica o política.

Por eso, Señor Presidente, siendo usted nuestro Jefe de Estado, desde la Coparmex nos permitimos proponer algunas medidas para una profunda reforma de nuestro sistema de justicia.

1. Proponemos extender el sistema de juicios orales a otros ámbitos jurisdiccionales además del penal, para que la impartición de justicia sea pronta y expedita, y los procedimientos transparentes. Esto nos ayudará a elevar la confianza ciudadana y a fortalecer a las instituciones.

2. En el ámbito de las instituciones que imparten justicia y los órganos independientes, considerando que usted se ha distinguido por ser respetuoso de la autonomía y en promover su fortalecimiento, pedimos que los nombramientos de todos funcionarios– desde los jueces de primera instancia, hasta los ministros de la Suprema Corte- sean basados en el mérito y la acreditación de conocimientos, al amparo de un perfil profesional que permita el desarrollo de una carrera jurisdiccional, sin cuotas partidistas o de intereses de grupos en nuestras instituciones.

3.- Tenemos un gran reto aún en materia de lucha contra la corrupción. Hacemos un llamado para que el debate de las leyes secundarias del Sistema Nacional Anticorrupción, de acuerdo con el espíritu de la reforma constitucional, se lleve a cabo de manera abierta y transparente, junto con la sociedad -no sólo entre partidos o entre las instituciones que estarán a cargo-.

Impulsamos que el comité encargado de coordinar el sistema nacional anticorrupción sea presidido por la sociedad civil: la "séptima silla", siendo las seis restantes ocupadas por cada una de las instituciones públicas que conforman el sistema.

4.- Respaldamos y exigimos que las iniciativas en materia de justicia cotidiana se aterricen desde la vida municipal, en todos los órdenes. Para que todo punto de contacto del ciudadano con la autoridad, cualquiera que sea su naturaleza, sea con equidad, con prontitud, con inclusión y transparencia. Con sentido humano, porque así construimos la Nación.

5.- Para promover y asegurar la convivencia pacífica entre los mexicanos, requerimos que se implementen los mandos únicos donde sea necesario, y que se apruebe una nueva ley nacional de policía, donde se unifiquen los criterios y protocolos de actuación y contacto, de las fuerzas del orden local y federal con los ciudadanos.

6.- México requiere que se concrete una Ley de Seguridad Nacional que dé certidumbre y marco jurídico apropiado a nuestras Fuerzas Armadas, para que sigan cumpliendo plenamente con la gran labor de velar por el orden y la seguridad desde lo local, ahí donde sea necesario.

Construir una cultura y una práctica de la legalidad no es una tarea exclusiva del Gobierno; es un trabajo conjunto y compartido. Empieza desde la educación cívica y de valores, y se fortalece en nuestro actuar diario como ciudadanos responsables, cumpliendo cada quien con nuestras propias obligaciones.

En momentos como el actual donde la desigualdad nos exige, ¡ay de aquel empresario, político, trabajador o funcionario público que sea mezquino y sólo piense en su propio beneficio!

Es momento de construir un modelo de nación en el que el valor de las personas y su dignidad este por encima de cualquier privilegio o interés. Es momento de que las instituciones sean fuente de certidumbre y justicia, de protección y promoción de las personas. Que pongan al ciudadano en el centro, como usted lo ha dicho, Señor Presidente, desde su toma de posesión en el año 2012. 

Los que hoy estamos aquí reunidos, los que estamos en este salón, hemos tenido muchas oportunidades en la vida. Que esas oportunidades no se transformen en privilegios, sino en compromisos con las personas que no las tienen. 

Tenemos la responsabilidad y el compromiso de ser luz de esperanza y testimonio de ética y de valores, de justicia que respeta y promueve a las personas. Vayamos juntos, y cada quien desde lo que le corresponde: en el servicio público, en la representación popular, en la empresa y en nuestro rol social.  

Amigos empresarios. Asumamos el compromiso de generar valor, de pensar en el largo plazo, de reinvertir ese valor y crear oportunidades de empleo para más personas. Seamos audaces y creativos, paguemos salarios dignos, capacitemos y promovamos a las personas. Participemos y comprometámonos en la vida en común. Llenemos los espacios de esperanza. Contagiemos la esperanza por un México sólido, firme y de instituciones.

Que no nos gane el mañana. No seamos omisos ni esperemos soluciones fáciles. Construyamos desde hoy la nación de libertad, de inclusión, de justicia que merecemos tener. Hagamos lo que nos corresponde, cada quien desde nuestra vida cotidiana. Con seguridad de que este es el camino correcto, con exigencia en lo público y con compromiso congruente en lo privado.

No podemos permitirnos ser ajenos. Es momento de liderazgos y de líderes. La conciencia nos lo exige y la patria nos lo demanda.

Hagámoslo juntos, con responsabilidad, con compromiso y con amor por México. Por el México que merecemos.

Señor Presidente, cuenta con los empresarios y los empresarios contamos con usted.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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