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Debe convertirse la inversión privada en motor del crecimiento

Cada vez son mayores las señales de que por espacio de varios meses más, las condiciones de las finanzas en todas las regiones del mundo estarán marcadas por una menor liquidez, presiones al alza en las tasas de interés y volatilidad en el tipo de cambio, general en todos los países.


Análisis Económico


En México la situación se agudiza a causa de la baja en los precios del petróleo, lo que se traduce en menores ingresos para el gobierno; posiblemente en el curso de los próximos años se mantenga esta tendencia.

El gobierno ha empezado a frenar el gasto público, en las cifras de las finanzas públicas del mes de julio, esta tendencia empieza a reflejarse.

¿Cómo podemos afrontar nuestro futuro ante el anuncio de un recorte presupuestal de la inversión pública?

Tendrá que ser la inversión privada la que se convierta en el motor del crecimiento de nuestra economía, por necesidad, por obligación y además por vocación.

México requiere no cesar en la inversión en infraestructura carretera, ferroviaria y en telecomunicaciones que nos ayude a aumentar nuestra competitividad y que coadyuve a la productividad de las actividades de los mexicanos.

Por eso es muy importante el anuncio de las Zonas Económicas Estratégicas para que junto con la infraestructura se generen desarrollo económico, empleo, capacitación, competencias laborales en los estados de Michoacán, Guerrero, Oaxaca, Veracruz y Chiapas. Es importante detonar inversión y generación de empleos que acompañe, junto con la infraestructura, el progreso, el cimiento del desarrollo futuro en esas zonas.

Este proyecto de Zonas Económicas Estratégicas que fortalecerá al sureste del país es fundamental para el desarrollo de la Nación. Nos parece una extraordinaria iniciativa de la Presidencia de la República para buscar equilibrar el desarrollo de la Nación a través de generación de empleo, inversión, cadenas de valor y de competencias laborales para las personas que habitan en los estados antes mencionados.

Necesitamos apuntalarlo, necesitamos que todos los incentivos se den para que ahí se genere con certeza jurídica, con financiamiento, con atractivos especiales, una inversión que favorezca la generación de progreso, de desarrollo para las personas del sureste mexicano.

Los grandes proyectos de infraestructura que están planeados para los próximos años serán fundamentales para el desarrollo económico de nuestro país.

Los empresarios vemos con mucho interés la estrategia de desarrollar una nueva infraestructura portuaria, para dotar al transporte de salidas a ambos lados del Pacífico y del Golfo, y algunos de los proyectos más relevantes que impulsa la Secretaría de Comunicaciones y Transportes.

El corredor económico del norte, que comprende ocho estados, y donde destaca la ampliación del puerto de Guaymas y el puerto de Topolobampo, con salidas a los mercados de Asia y Estados Unidos, y el nuevo puerto de Matamoros, con salida a Estados Unidos y Europa.

El corredor económico del centro, que busca una política de expansión de carreteras, destacando el túnel ferroviario de Manzanillo y la infraestructura para Tuxpan, que será la próxima terminal marítima especializada en el sector automotriz.

El corredor industrial interoceánico del Istmo de Tehuantepec, que será fundamental para la reforma energética, con proyectos para Coatzacoalcos, Salina Cruz, y Ciudad del Carmen.

De hecho, en el proyecto de Presupuesto de Egresos 2016, los grandes proyectos de inversión como el nuevo aeropuerto de la Ciudad de México, las carreteras y el tren México-Toluca, entre otros, consideran inversión privada a través de la figura de asociaciones público-privadas, por lo menos parcialmente en los grandes proyectos de inversión.

En el presupuesto se prevé una reducción de 21% en el gasto de inversión del gobierno. Ello se suplirá con ocho proyectos de inversión bajo el esquema de Asociación Público Privada, que contemplan inversiones por más de 11 mil millones de pesos.

Es importante aclarar que la inversión en infraestructura que genera una asociación público-privada no significa una deuda que adquiere el gobierno contratante. Es un compromiso de pago mensual o anual para recibir una contraprestación de la construcción y operación de cualquier obra de infraestructura que un estado o el país requieren.

Por supuesto, los proyectos que estén sustentados bajo la figura de APPs tienen que contemplar tres premisas fundamentales: Tiene que justificar su inversión, es decir, que sea necesario el proyecto; tiene que tener una sustentabilidad social y económica, que se requiera para el país o para la región. Tiene que haber una justificación financiera y una viabilidad para cubrirlo, de tal forma de que pueda financiarse y pagarse a través del tiempo con los ingresos que el propio estado o país va a tener, y que esto no comprometa todas las aportaciones o ingresos que tendrá la región o el propio país.

Por último, tiene que ser transparente, de tal forma que en la transparencia, la sociedad conozca los beneficios, su sustentabilidad financiera y todo el proceso mediante el cual se va construyendo y adaptando el proyecto a las necesidades que se requieren para la región o el país en la infraestructura necesaria.

En el sector empresarial estamos siguiendo muy de cerca también las discusiones legislativas de la nueva Ley de Obras Públicas y Servicios Relacionados con las mismas. Hemos establecido mesas de trabajo con las principales fuerzas partidarias en el Congreso, a fin de aportar nuestras propuestas.

Nos interesa especialmente que esta nueva ley considere las mejores prácticas y estándares de transparencia y de inclusión para las pequeñas y medianas empresas. Necesitamos generar cadenas de valor en la construcción, en la obra pública, en donde podamos incorporar a pequeñas y medianas empresas con empresas tractoras, para que la industria de la construcción mexicana se vaya desarrollando con tecnología, con financiamiento, con obra que permita su crecimiento y su desarrollo.

La mejor forma de salir adelante en estos momentos de inestabilidad internacional, es fortalecer lo que nos compramos entre los mexicanos, lo que producimos los mexicanos, lo que hacemos en nuestra vida cotidiana desde las micro, pequeñas, medianas y grandes empresas.

No hay manera de combatir la pobreza extrema y la pobreza en general si no generamos empleo. El empleo es el complemento adecuado para las políticas públicas sociales que atienden las necesidades más apremiantes de la sociedad.

Con el empleo generamos una oportunidad de largo plazo para las personas. Necesitamos que estemos todos convencidos que el empleo se da a través de las empresas; el empleo sustentable se da a través de la creatividad y la unidad entre las personas cuando se asocian a través de una empresa.

Necesitamos fortalecer y centralizar nuestras políticas para que la pequeña y la mediana empresa puedan generar más empleos a través del crecimiento, la inversión, el desarrollo y entonces sí generemos un círculo virtuoso entre generación de valor, generación de nuevas empresas, de nuevos proyectos productivos, capacitación y desarrollo de nuestros trabajadores y nuevas fuentes de empleo que incluyan a más jóvenes, que tanto necesitan de un empleo.

Por eso, complementariamente impulsar modelos de competencias laborales, como el modelo dual y el modelo de alternancia, nos dan una facilidad para que los jóvenes se incorporen al mercado de trabajo.

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@jpcastanon

* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

 

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