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Los segundos pisos y el Hoy No Circula

En enero del 2002 me tocó participar en un debate público con la entonces Secretaria de Medio Ambiente, Claudia Sheinbaum, sobre la construcción de los segundos pisos del Periférico. Existía una evidente contradicción en la plataforma del PRD sobre el tema de transporte y vialidades, porque en 1997, siendo Jefe de Gobierno Oscar Espinosa Villarreal, el PRI propuso los segundos pisos del Periférico y el PRD se opuso fuertemente por considerarla una política que “beneficiaba a los ricos y no a la gente más necesitada”.


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López Obrador, en cambio, siendo Jefe de Gobierno por el PRD, le importó muy poco la plataforma de su partido e impuso autoritariamente estas vialidades, sin estar consideradas en su plan de gobierno, ni con proyectos suficientes y, lo más grave, sin presupuesto. Por esta razón, se tomaron recursos del Metro, del Organismo de Operación Hidráulica y de otros servicios esenciales, para poder construirlos.

Evidentemente, el interés de López Obrador era la realización de obras vistosas que promovieran su siguiente campaña electoral, y no la tremenda necesidad de la gente de un transporte de calidad. Desplazó a su Secretario de Obras, quien no estaba de acuerdo con la decisión, el Ing. César Buenrostro, un ingeniero de reconocida experiencia y prestigio, para dejar en manos de Claudia Sheinbaum la contratación de la construcción de los segundos pisos.

La tesis central que argumenté en el debate fue que la construcción de segundos pisos en el Periférico traería como consecuencia natural el aumento en el número de automóviles y, por lo tanto, no resolvería el grave problema de movilidad. Defendí, como siempre, la política de impulsar un transporte público eficiente de alta capacidad y seguro, invirtiendo los mismos recursos en el Metro y Trenes Ligeros, en lugar de los costosos segundos pisos.

El tiempo, tristemente, me ha dado la razón: A 12 años de ese debate, el crecimiento en el número de autos particulares ha sido desproporcionado. Hoy circulan en la Ciudad de México 3.8 millones de autos particulares, que tienen saturada toda la superficie vial. Los embotellamientos, bloqueos y mal diseño de las vialidades provocan la paralización del tránsito la mayor parte del tiempo.

En contrapartida, el Metro, que debería ser la columna vertebral de la movilidad en toda la Zona Metropolitana de la Ciudad de México (ZMCM), está en el peor abandono, con 135 trenes fuera de circulación por falta de mantenimiento, y un mal servicio que afecta a millones de usuarios.

Pero la mayor contradicción de estos gobiernos ha sido el programa Hoy No Circula, cada día más complicado; por un lado se promueven los segundos pisos de cuota, se favorece el uso del auto particular como política pública de transporte; y por el otro, se establecen todo tipo de restricciones a la circulación de los autos mediante el Hoy No Circula. Además, todos los días tenemos la misma denuncia de la corrupción que está imperando en muchos verificentros.

¿Entonces, cómo pretenden que la gente resuelva su problema de traslados?

Han frenado el crecimiento del Metro, es evidente la falta de mantenimiento; se sigue tolerando un sistema corrupto de concesionarios de microbuses, autobuses y taxis, que francamente dan un pésimo servicio.

¿Por qué se insiste en una mayor restricción al uso del automóvil, cuando los gobiernos consecutivamente no han logrado mejorar y ampliar los sistemas de transporte público?

La verdadera solución está en un transporte público eficiente y de calidad; de alta capacidad, preferentemente eléctrico, en Metro y Trenes Ligeros como ejes troncales, y sistemas alimentadores en autobuses modernos que pueden ser concesionados, pero bajo estrictos controles normativos.

Es fundamental tener una visión metropolitana para dichos proyectos, pues la movilidad está en función del origen-destino de los pasajeros, y no de límites políticos virtuales del D.F. con el área conurbada de la Ciudad. La política de transporte debe ser la misma en toda la Zona Metropolitana de la Ciudad de México.

Una vez que mejore la oferta de un transporte público de calidad, entonces sí, se tendrá autoridad moral para restringir el uso del auto particular y no sólo establecer el Hoy No Circula, sino otros mecanismos que mejoren las condiciones de circulación y la calidad del aire en la Ciudad.

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