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Constitución CDMX: Proyecto aspiracional, irreal y engañoso

El proyecto de Mancera trata de describir un “mundo feliz” en la Ciudad de México, contrario a la penosa realidad que vivimos los capitalinos a diario. Por ejemplo, las contingencias ambientales que padecimos recientemente.



Comentaba la semana pasada que en consulta con especialistas constitucionalistas y revisando la posición de prácticamente todos los analistas y editorialistas que han escrito sobre el tema de la Nueva Constitución de la CDMX, no hay un sólo comentario a favor.

En su mayoría coinciden en que hay que reescribir un nuevo proyecto o rechazar de plano todo el proceso. El pasado miércoles en la sesión de la Asamblea Constituyente en el Pleno de Xicoténcatl, Santiago Creel Miranda, coordinador del grupo parlamentario de Acción Nacional, expresó la posición en contra del proyecto de Constitución de Miguel Ángel Mancera, que además coincidió con otros grupos parlamentarios. Expresó que “después de haber analizado la iniciativa que envió el jefe de Gobierno de la Ciudad de México a la Asamblea Constituyente, hemos llegado a la conclusión de que el proyecto como fue presentado no puede aceptarse y va a requerir de cambios profundos en cuanto a su diseño, estructura y contenido”.

Criticó lo extenso del proyecto a diferencia de constituciones de otros estados soberanos, “de muy pocas disposiciones que han perdurado durante siglos y que han sido fuente de inspiración de innumerables normas fundamentales”. El texto de la iniciativa comprende 76 artículos ordinarios y 21 artículos transitorios redactados en 142 cuartillas, un texto sumamente extenso y confuso que lo hace de difícil comprensión para la mayoría de los habitantes de la ciudad.

Como ya lo comentamos en este mismo espacio, el proyecto reitera innecesariamente derechos que ya están en la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, transcribe unos de manera incompleta, en tanto que el contenido de otros deja su definición a la legislación secundaria. Hay disposiciones que contravienen al texto de nuestra Carta Magna e invaden la competencia del ámbito federal.

El proyecto también incurre en el error de establecer disposiciones propias de legislación ordinaria o inclusive de reglamentos. Todos los especialistas coinciden en el desbalance entre lo que son los derechos y los deberes de los habitantes de la ciudad. De la misma manera que se establece una Carta de derechos, debe plantearse recíprocamente una de deberes. Este desequilibrio llega al punto que, inclusive en materia de libertad de expresión, no se dispone ningún deber ante los derechos de terceros, cuando sí lo hace la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.

Los derechos en el proyecto abarcan más de 30 cuartillas, mientras que los deberes se resumen escasamente en media página. El proyecto de Mancera trata de describir un “mundo feliz” en la Ciudad de México, contrario a la penosa realidad que vivimos los capitalinos a diario. Por ejemplo, todos tenemos muy presente las contingencias ambientales que padecimos recientemente en la ciudad y cómo, con la intervención de la Semarnat, se establecieron nuevas normas de verificación; el artículo 21 del proyecto, en su apartado A, propone: “se garantizará el derecho a un ambiente sano, se creará un sistema de medición de contaminantes….”.

¿Pero qué está pasando en este momento con la verificación vehicular? La situación para los automovilistas se ha vuelto caótica, en los verificentros sólo hay corrupción y se pide mordida hasta para tener una cita. Los automovilistas sufren un verdadero calvario perdiendo miles de horas­hombre de trabajo y el resultado sólo ha sido mayor corrupción y mayor contaminación.

Yo pregunto: ¿Esto cambiará con una nueva Constitución? ¿O hay que esperar a que se apruebe el proyecto de Mancera para que entonces los funcionarios de la CDMX cumplan con sus obligaciones? Miguel Ángel Mancera presume un proyecto “de avanzada” con un sinnúmero de derechos aspiracionales, que, en su mayoría, o son normas vigentes en leyes federales y locales de hace años, o son responsabilidades elementales de autoridades capitalinas que simplemente no se cumplen.

El proyecto que presentó Mancera no sirve, debe cambiarse de la A a la Z. Los constituyentes deben responder a la ciudadanía con una Constitución sencilla, breve, en un lenguaje llano y que sirva a la unidad e identidad de todos los capitalinos.

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* Las opiniones expresadas en esta columna son de exclusiva responsabilidad del autor y no constituyen necesariamente la posición oficial de yoinfluyo.com


 

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