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Una buena noticia para Michoacán

Los últimos años han sido de incertidumbre, violencia, inseguridad, estancamiento económico e inestabilidad política para Michoacán. No en todo el estado se viven las mismas condiciones, pero la imagen es una sola y en nada favorecen el desarrollo de una entidad que tiene un gran potencial y que, sin embargo, históricamente ha tenido que enfrentar condiciones adversas. Y, sin embargo, hay esperanza.


Nuevo Cardenal Alberto Suárez Inda


El año se inició con una gran e inesperada noticia: el Papa Francisco anunció la designación de S. E. Alberto Suárez Inda, arzobispo de Morelia, como Cardenal de la Iglesia Católica. El nombramiento tiene un significado especial, pues se ha anunciado que no es vinculante. Es decir, Morelia no se convierte en una sede cardenalicia por este hecho. La designación es un reconocimiento personal a un prelado que hace poco cumplió 75 años, presentó su renuncia, y el Papa no se la aceptó. No sólo eso, ahora lo convierte en Príncipe de la Iglesia. No es cualquier cosa.

El nombramiento de Monseñor Suárez Inda muestra cómo aun en la adversidad la Iglesia da frutos muy superiores a las realidades temporales. En medio del mal surge el bien y éste puede ahogar el mal.

El Cardenal Suárez tiene 50 años de haber sido ordenado y estar al servicio de los fieles. Su labor no se ha limitado a Morelia o Michoacán. Hoy encabeza la dimensión de Educación de la Conferencia del Episcopado Mexicano, donde ha apoyado a la Unión Nacional de Padres de Familia en la realización de talleres de educación para padres de familia al servicio de una nueva sociedad.

El Papa ha reconocido la labor y los méritos del Cardenal Suárez Inda. A la vez, el Papa Francisco ha enviado un mensaje a Michoacán y a los mexicanos. Es un mensaje de esperanza y de predilección. Quizá también de preocupación por un estado que se debate en la incertidumbre y que no merece ese destino.

Michoacán tiene una historia especial en el cristianismo mexicano. A inicios de la colonización, Michoacán fue evangelizada por agustinos y franciscanos, y a pesar de haber logrado atraer a algunos indígenas, la presencia en estas tierras de Nuño de Guzmán, integrante de la Primera Audiencia, y autoridad corrupta y sanguinaria, dio al traste con esta labor, pues quienes se ostentaban como cristianos no vivían como tales, explotaban a los indígenas, los esclavizaban y hasta negaban su dignidad humana. Michoacán se habría perdido de no haber sido por la presencia de Don Vasco de Quiroga, Tata Vasco. Él produjo el milagro de revertir esta situación para convertir y civilizar a los purépechas o tarascos.

La Nueva Valladolid fue una Ciudad Colonial de gran esplendor cuyos monumentos siguen en pie y dan testimonio de ello: su Catedral, el Colegio de San Nicolás, sus conventos y edificios que constituyen una belleza arquitectónica y urbanística que han merecido ser considerados como Patrimonio de la Humanidad. Son herencia material de una riqueza espiritual que floreció en Michoacán.

El Colegio de San Nicolás formó numerosos personajes de la historia de México, entre ellos Hidalgo y Morelos. Pero también es michoacano Agustín de Iturbide, el consumador de nuestra independencia con el Plan de Iguala que tenía la Religión como una de las tres garantías. Pero no todas las conductas fueron fieles al espíritu cristiano, como la matanza en la Alhóndiga de Granaditas.

Michoacán ha sido tierra de contrastes y contradicciones. De salvajismo y generosidad. De cristianismo y persecuciones. De santidad y perversiones. De generosidad y avaricia. De violencia y de paz. Una mezcla que ha producido santos y hombres como Inés Chávez, que asolaba la región y según algunos a la hora de su muerte fue confesado por un sacerdote, ¡misterios de la misericordia de Dios!

Michoacán destacó en el contexto de la persecución religiosa desde la Revolución Mexicana, lo cual inquietó a Monseñor Luis María Martínez, quien preparó a los laicos para defender su fe y luego fue el pacificador de México como Arzobispo de México. Los cristeros dieron la batalla en estas tierras y dominaron amplias regiones. Lázaro Cárdenas se adueñó del estado y perpetuó su dominio. En Michoacán han convivido la izquierda y la derecha. La justicia y la injusticia. Lo bueno y lo malo. Hay cultura e ignorancia. Riqueza y pobreza. Criollos e indígenas. Es un universo.

La semilla sembrada por Don Vasco de Quiroga fructificó, aunque los Nuños de Guzmán no han desaparecido. Este año se cumplen 450 de la muerte de Don Vasco y el año pasado su nombre fue inscrito con letras doradas en el Congreso del Estado. Todos lo reconocen como Evangelizador, civilizador, organizador social, educador y generador de desarrollo y Bien común. Todo ello inspirado, guiado y realizado en una concepción de humanismo cristiano. Y esto, a pesar de todo, sobrevive. Esto es otra buena noticia.

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