Últimas noticias:

Los exiliados de Dios - Cap XXXIV Revueltas y pacificación

Los pimas, que hasta hace unas cuantas semanas vivían en paz, se sublevaron ante la crueldad que habían mostrado los soldados españoles en su supuesto afán de encontrar a los culpables de los asesinatos anteriores. Entonces sucedió lo inesperado: los indios atacaron, destruyeron y quemaron varias poblaciones y misiones; los soldados se dieron cuenta del grave error que habían cometido, pero por el momento era demasiado tarde y la región ardía.


Una visión sobre la historia nacional


En su recorrido para sitiar a los pimas los soldados pasaron por territorio apache y, entonces, se dieron cuenta que ellos estaban en posesión de las cosas que habían sido robadas, de las que se había acusado a los pimas, y reconocieron su error y la razón de porqué los pimas se habían rebelado ante las injusticias que se habían cometido con ellos.

Después de muchos problemas, se logró un diálogo con los pimas y se pudo concertar la paz. Esto dio tranquilidad al padre Kino, que escribió una biografía breve del padre Saeta, recientemente martirizado, y que envió al padre general de los jesuitas Tirso González. Con la seguridad de que la paz estaba completamente restablecida, el padre Kino decidió que tenía que partir para la Ciudad de México.

El 16 de noviembre de 1695, el padre Kino montó en su caballo y recorrió la distancia de los 2,500 kilómetros que lo separaban de la ciudad en siete semanas, anotando en su diario que había podido celebrar la Santa Misa todos los días y que en Guadalajara había celebrado la Navidad.

Llegó a la Ciudad de México el 8 de enero de 1696 y se entrevistó con el virrey, quejándose de la manera como se había tratado a los pimas con grave injusticia, para que se investigara, pero sobre todo para que en el futuro se evitaran situaciones semejantes.

Reunido con el padre provincial Juan de Palacios, recientemente nombrado, le hizo una relación de la situación de las misiones y de la necesidad de enviar refuerzos. Con este trámite obtuvo el nombramiento de cinco nuevos misioneros.

El padre Kino tuvo varias reuniones con el padre Salvatierra; ambos estuvieron acordando la mejor manera de solicitar que se reanudaran las misiones en California, que como recordamos habían sido suspendidas por las graves dificultades que habían atravesado las anteriores.

Pese al esfuerzo de estos dos grandes hombres, de momento no se consiguió el objetivo de reiniciar las misiones en California; sin embargo, como el padre Tirso González, amigo de Kino, fue nombrado superior general de la compañía, fray Eusebio le envío la solicitud para reabrir las misiones. El padre Tirso se comprometió a estudiar con seriedad el asunto y el padre Kino quedó muy esperanzado en espera de una respuesta  afirmativa.

 

@yoinfluyo

comentarios@yoinfluyo.com


 

Lo más visto

Síguenos en nuestras redes sociales

Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo Yoinfluyo

Escribir un comentario


Código de seguridad
Refescar